Alimentación y sexo son dos términos que van ligados a placer, disfrute y salud. Por ese motivo desde hace muchísimos años la humanidad busca relacionar estas dos palabras buscando alimentos que mejoren el deseo y/o la potencia sexual. De hecho fueron los griegos los que inspirándose en su diosa del amor y la belleza, Afrodita, llamaban a los alimentos potenciadores «afrodisíacos». También en la Antigua Roma era habitual que la clase alta celebrase bacanales en honor al Dios Baco, a base de grandes manjares, vino y sexo colectivo.

La búsqueda de la excelencia en el sexo a través de los alimentos nos viene de hace miles de años, pero la sexualidad es un conjunto de condiciones mucho más compleja que todo esto. La excitación sexual es un proceso que afecta al cerebro, las hormonas, las emociones, los nervios, los músculos y los vasos sanguíneos.

A mí, personalmente, me gustaría diferenciar dos situaciones bien distintas dónde podemos ser proactivos a base de buena alimentación y hábitos saludables:

La disfunción sexual

En el hombre hablaríamos de disfunción eréctil, o sea, la incapacidad para lograr y mantener una erección lo suficientemente firme para tener relaciones sexuales. En las mujeres hablaríamos más bien de sequedad, o dolor durante el coito. En estos casos lo que hay que hacer es visitar a un médico especialista en sexología para que nos ayude a solucionar el problema, pero también podemos empezar por revisar nuestro propio estilo de vida.

En realidad las causas pueden llegar a ser psicológicas, de las cuales las más comunes son el estrés, la fatiga o la depresión. También el problema puede ser físico. Tanto la vagina, como el pene, son partes con un número importante de vasos sanguíneos y terminaciones nerviosas. Así pues, si nuestro estilo de vida es saludable estaremos promoviendo que nuestro sexo también lo sea.

Afectan muy negativamente a nuestro riego sanguíneo, y a nuestro sistema nervioso, el exceso de alcohol y tabaco, pero también lo hace el «Síndrome Metabólico»: el cuadro parcial o completo que padecen cada vez más españoles: Tensión arterial alta, sobrepeso u obesidad, exceso de azúcar en la sangre, niveles altos de colesterol que obstruyen y promueven arterosclerosis en los vasos sanguíneos.

En este sentido el mejor consejo para evitar las disfunciones, tanto en hombres como en mujeres, se basa en 3 puntos:

  1. Dormir al menos ocho horas cada día y desconectar del trabajo ayuda a disminuir la fatiga y controlar situaciones de estrés.
  2. Practicar algún tipo de actividad física mejora la forma física. Nos vemos más atractivos, mejoramos el sistema circulatorio, controlamos el peso y el estrés, también segregamos hormonas ligadas al bienestar y al placer.
  3. Comer ligero.  Introducir en nuestra dieta gran variedad de frutas y verduras, lácteos desnatados, carnes magras, pescados, cereales, e hidratarnos bien. De esta forma promovemos la pérdida de peso y evitamos los excesos de colesterol que nos taponan las arterias, incluidas las del pene y la vagina, evitamos el exceso de sal que nos sube la tensión, evitamos el exceso de calorías que nos engorda y nos hace menos hábiles.

Falta de deseo sexual

Descartada la disfunción sexual por parte de ningún integrante de la pareja, la falta de deseo es más frecuente en las mujeres que en los hombres, sin ir más lejos, un documento publicado por la Asociación Española para la Salud Sexual (AESS) indica que el 30 % de mujeres no tienen ningún tipo de deseo sexual. Los motivos pueden ser debidos a situaciones temporales como la lactancia, inicio de la menopausia, situaciones crónicas como la rutina, la falta de dedicación, o cuidado de los detalles.

Es en este apartado donde se empieza a postular con alimentos afrodisíacos que nos abren el apetito sexual. Diría que las ostras se llevan la palma. Pero también se habla del marisco en general, el chocolate, los frutos exóticos, la miel, las nueces, las fresas, la avena, el melón… Unos porque liberan serotonina, que es una hormona vinculada al placer, otros porque llevan antioxidantes, o vitamina C y B, otros por su parecido con los miembros sexuales.

En efecto, el solo hecho de comer ya es un placer debido a las reacciones químicas que se producen en nuestro cuerpo. ¿Quién no ha suplido un momento de soledad, tristeza o aburrimiento con una visita a la nevera? Esto sucede porque cuando ingerimos algún alimento nuestras neuronas segregan una hormona llamada dopamina, relacionada con los procesos de placer, felicidad, y satisfacción, la cual provoca en nosotros una sensación de tranquilidad, ánimo y goce.

Así pues, para ayudar al deseo sexual es muy importante que lo preceda un encuentro culinario. Que lo que comamos sea considerado afrodisíaco, da lo mismo. De hecho, no hay alimentos que se hayan demostrado afrodisíacos. Mi consejo es que tendrá que ser «Una Comida Placer». A este tipo de comida yo lo llamo así porque es más importante el placer que nos produce al comerlo que el aporte nutricional que nos proporciona. O sea que hay que comer alimentos que nos gusten mucho, sean cuales sean. Ciertamente hay que pensar que si debemos estar ágiles después para poder hacer el salto del tigre, no podemos llenarnos hasta la saciedad, ya que si no no podremos ni movernos. También es cierto que si comemos alimentos muy pesados, nuestra digestión será pesada y la sangre se concentrará en el estómago y no donde debería (o sea más abajo).

Así pues, al igual que en la disfunción sexual os recomendaba comer ligero, en la comida previa al encuentro, en las personas con falta de deseo sexual, también les aconsejo comer ligero. O sea, la recomendación sería comer alimentos apetecibles y ligeros. En lo de apetecibles habrá gustos variopintos. El alcohol moderado nos dará sensación de euforia, pero no os paséis, que si no puede provocar el efecto contrario.

A modo de resumen, quédate con:

  • Para mantener una buena vida sexual a corto y a largo plazo hay que tener un estilo de vida activo y comer ligero.
  • También es vital alimentar bien la pasión a base de mimos, situaciones románticas aderezadas con música, velas, tranquilidad, diálogo, mucha imaginación y ganas de divertirse.
  • Ejemplo de menú favorable para una noche romántica:
    • Ensalada Tropical (una copita de vino blanco floral fresquito): (Lechuga, piña, fresas, gambas con un poco de salsa rosa.
    • Lubina a la sal (una copita de cava “brut rose” fresquito): puesta encima de una cama de verduritas cortadas juliana y salteadas con vinagreta de miel.
    • Un café con una trufa de chocolate

Michael Chacon decía que el «único fruto del amor es la banana», ¿cual es tu menú romántico?, si quieres lo puedes compartir en el Facebook de «La Receta de la Salud»

Joan Majó. Nutricionista

Joan Majó. Nutricionista

 

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