Cuando en 2007, Justin Vernon (Bon Iver) sacó su primer disco, «For Emma, Forever Ago», poco podía imaginar que su historia serviría de inspiración para una de las novelas revelación de 2014: «Canciones de amor a quemarropa» (Libros del Asteroide). Su autor, Nickolas Butler, y el cantante fueron juntos al instituto. Ya lo decía Graham Green «quienes comparten nuestra niñez nunca parecen crecer».

Pero Henry, Lee, Beth, Ronny y Kip han crecido. Cada uno ha elegido su propio camino. Esta es su historia. O mejor dicho, sus cinco historias. Cinco voces. Cinco reflexiones sobre lo que podía haber sido y no fue. La del granjero que continúa el negocio familiar. La del amigo que se convierte en estrella del rock. La de la chica que se casa con su novio de toda la vida. La de la joven promesa del rodeo que ve truncada su carrera. La del exitoso agente de bolsa que quiere más.

Nostalgia, amistad, amor, lealtad, perdón, relaciones… Recuerdos del pasado que se entre mezclan con las acciones del presente y los deseos de futuro. Eso es lo que cuenta Butler en su primera novela.

Pero sobre todo, «Canciones de amor a quemarropa» es la búsqueda de uno mismo, de las raíces, de la vuelta a ese lugar que llamamos hogar. O como dice uno de sus protagonistas un sitio donde “casi nunca pasa nada” pero en el que “he escogido vivir porque aquí la vida me parece real. Auténtica, verdadera”.

Mientras que suena la música, que marca la banda sonora de cada uno de los capítulos, las preguntas se suceden: ¿Y si se hubiera ido del pueblo? ¿Y si hubiera contado lo que pasó? ¿Y si esa noche lo hubiera cambiado todo? ¿Y si….?

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María Arizala. Periodista

María Arizala. Periodista

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