Hoy, 1 de noviembre, se celebra el Día de Todos los Santos,  una tradición de origen católico en honor a todos los santos, conocidos y desconocidos, según el papa Urbano IV, con el fin de compensar cualquier falta a las fiestas de los santos durante el año por parte de los fieles. En muchos países el invierno está asociado a la estación más lúgubre y fría. La “muerte” de la Naturaleza, según la tradición, se iniciaba cuarenta días después del equinoccio de otoño ( 22 de septiembre), precisamente con el Día de Todos los Santos, el 1 de noviembre.

Si bien, la auténtica Conmemoración de los Fieles Difuntos, popularmente llamada Día de Muertos o Día de Difuntos, tiene lugar el día 2 de noviembre, es ese día el que se vincula con el regreso de sus almas y diversas manifestaciones de su presencia entre nosotros.

Son muy populares, y cada vez más entre nosotros, las coloridas Catrinas, tan veneradas en Mexico en el día de los Muertos, (declarado como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad), y  su celebración tienen lugar entre hoy y mañana, coincidiendo con las celebraciones católicas de el Día de los Fieles Difuntos y el de Todos los Santos, que es hoy.

Pero, ¿de donde vienen las catrinas?, la versión original es un grabado en metal autoría del caricaturista José Guadalupe Posada, y su nombre original es «Calavera Garbancera». Garbancera es la palabra con que se conocía entonces a las personas que vendían garbanza y que teniendo sangre indígena, pretendían ser europeos, ya fueran españoles o franceses, renegando de su propia raza, herencia y cultura.

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Fue Diego Rivera quien la dibujó por primera vez vestida en su mural Sueño de una tarde dominical en la Alameda Central, donde la calavera aparece como acompañante de su creador: José Guadalupe Posada. También fue el muralista quien la llamó «Catrina», nombre con el que se popularizó posteriormente, convirtiéndola así en un personaje popular mexicano.

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Detalle del mural Sueño de una tarde dominical en la Alameda Central, a la izquierda de la Catrina, Don Diego Rivera (niño) y Frida Kahlo, a la derecha Don José Guadalupe Posada.

La imagen de la Catrina se está convirtiendo en la imagen mexicana por excelencia sobre la muerte, es cada vez más común verla plasmada como parte de celebraciones de día de muertos a lo largo de todo el país, incluso ha traspasado la imagen bidimensional y se ha convertido en motivo para la creación de artesanías, ya sea de barro u otros materiales, las cuales dependiendo de la región pueden variar un poco en su vestimenta e incluso su famoso sombrero, pero que igual se les ha dado en llamar “catrinas”.

Sin duda, cada vez más populares entre nosotros, las Catrinas han ido enamorando a muchos. Las costumbres y tradiciones, ya no son propias en exclusivas de un territorio, sino que traspasan fronteras, para convertirse en patrimonio de la humanidad, independientemente del origen de las mismas, para deleite de muchos, y desagrado de otros, el mundo es un lugar cada vez más pequeño.

GFX

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