Todos a lo largo de nuestra vida empezamos relaciones, nos enamoramos, nos dejan, dejamos, somos infieles o nos lo somos…. Situaciones por las que pasamos que en muchas ocasiones nos producen un dolor desgarrador. Pero la pregunta es ¿por qué hay personas que lo superan antes que otras?, todos dicen “tranquilo, tiempo, ya lo superarás, todo pasa…” frases hechas que lejos de servir de consuelo hacen que te entre todavía más desconsuelo e impotencia.

Cuando alguien deja una relación o es dejada, pasa por un duelo, duelo igual que cuando muere alguien cercano, el duelo es entendido como una pérdida, tu vida se tiene que reajustar, y adaptarse a un día a día sin aquella persona con la que te unía un vínculo importante.

Cundo estás en pareja, todo se complica todavía más, porque esa persona aparte de desaparecer de tu día a día, supone una renuncia a un proyecto que teníais en común, sueños e ilusiones compartidas, la casa se convierte en un ir y venir de recuerdos que te hacen insoportable la ausencia. Si hay niños, todo se complica todavía  más, porque tienes que oír a los más pequeños de casa hacer preguntas…

Una paciente que estaba casada desde hacía 10 años con su novio de toda la vida con el cual compartía dos niños pequeños y de la noche a la mañana él la dejó me preguntaba…”¿hay algo más triste que esto, darte cuenta que estaba mintiendo, que estaba viéndose con otras y quería mantener estar farsa de familia feliz? A lo que yo le respondí… “creo que sería peor ser consciente de esa situación y decidir mantenerla”.

Ser conscientes de que el amor es cíclico y dinámico, al igual que las personas, nace, crece, y muere. El amor no significa eternidad, significa compartir y disfrutar en el momento presente, y quien no entienda éste concepto es como dar por hecho que somos estáticos y que morimos igual que nacemos, mismos pensamientos, mismas emociones y sentimientos.

Pero lo que marca la diferencia es el conocimiento que se adquiere a lo largo de la vida, toda situación por dolorosa que sea te está enseñando algo, como diría Voltaire cada fracaso le enseña al hombre algo que necesita aprender.

Cuanto mayor sea la experiencia o situación asimilada, más adecuada será la elección posterior, pero aquí lo fundamental es no confundir vivencia con experiencia, pues la primera se refiere a lo que nos ocurre y la experiencia es lo que aprendemos de lo vivido. Por muy intensa que sea nuestra vida el aprendizaje puede ser mínimo si no dejamos tiempo y espacio para la autocrítica.

Si alguien al terminar una relación quiere aprender de lo vivido es fundamental dedicar cierto tiempo a revivirlo para poder entender por qué terminó. Una cosa muy diferente es quedarse enganchados a la emoción, pues ésta nos impide ser objetivos y realistas, y de nada sirve el otro extremo, terminar una relación y empezar con otra al instante, porque en muchos casos lo que te une a esa persona es la satisfacción de tu necesidad de ser querido, curará esa herida que dejó tu antiguo amor, y cuando esto pase y sanes, la relación habrá cumplido su fin, y terminará.

Cuando se produce una muerte por causas desconocidas, se realiza una autopsia para averiguar la causa. Lo mismo se puede hacer con el amor terminado. Cierto es que conocer las causas no va a resucitar el cadáver, pero seguro que será útil para evitar otras muertes por causas similares.

En palabras de A. Bolinches “ en las enfermedades del amor, la mejor medicina es una sabia mezcla de vacunación y prevención. La vacunación se consigue con dosis repetidas de fracasos bien asimilados y la prevención, entendiendo que un buen modo de equivocarnos menos, consiste en aprender a elegir un poco mejor.

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Sandra Sánchez Villegas

 Sexología y Pareja.

CONTACTA: sandrasvillegas@generacionfenix.com

 

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