La primavera es una etapa de renovación y cambio; sin embargo los cambios que no hicimos en primavera: llegarán en Verano y seguramente con más carga emocional.

En verano suelen iniciarse o llevarse a cabo procesos de ruptura y separación de parejas con más frecuencia que en invierno; el Instituto de política familiar informa de que el verano o las circunstancias que se dan en esta época del año, hacen que estadísticamente se divorcien más parejas y se llega a hablar de una ruptura cada cuatro minutos. Las causas las sabemos ya bien todos; pasamos más tiempo juntos y en familia, el calor acentúa a veces la “mala leche” y los celos de quien en invierno también los tuvo; los niños no tienen cole, empezamos a replantearnos el año, aprovechamos para “Sacar los trapos sucios”, llevamos menos ropa y a veces las altas expectativas sobre las ansiadas vacaciones, pueden llevarnos a sentir
frustración y rabia.

Estadísticamente se dice que en los países en los que hacen mayores temperaturas hay también mayores índices de agresividad, además el verano puede acentuar y hacer brotar algunas enfermedades y trastornos mentales
que en el invierno permanecían dormidas o que son de carácter cíclico, hay más accidentes caseros y paradójicamente en busca de un tiempo de relajación, podemos acabar más estresados al tener que planificar, llegar a acuerdos y mediar entre necesidades personales, familia y pareja.

¿Cómo prevenir conflictos con la pareja en verano?

  1. Guardar un espacio de reflexión personal para preguntarte ¿Para qué necesito yo mis vacaciones? Describir objetivos concretos que nos gustaría conseguir nos ayudará a planificar unas vacaciones en función de nuestras necesidades personales. Buscaremos un par de actividades que satisfagan nuestros objetivos personales y el resto del tiempo nos sentiremos mejor al compartir espacios con otras personas.
  2. Poner en común objetivos personales y buscar puntos de conexión. Compartir las conclusiones del punto anterior te ayudará a comprender mejor a tu pareja y a respetar sus necesidades y objetivos. Te sorprenderás de que seguramente muchas de tus necesidades personales son las mismas que las de tu pareja y juntos podréis buscar formas más creativas de satisfacerlas. Hacer una lista de las actividades agradables que os gustaría hacer en común y planificarlas valorando las circunstancias personales de cada uno en ese momento de su vida.
  3. Ayudar a tu pareja a conseguir sus objetivos personales y aceptar sus decisiones. A veces, en el verano nos perdemos entre las necesidades de nuestros familiares, de nuestras parejas o de nuestros amigos y nuestra agenda se puede llegar a llenar de exigencias y compromisos que nos pueden impedir cumplir nuestros verdaderos objetivos. Esto puede llegar a provocar estallidos de ira o tristeza, por lo que para evitarlo, deberemos utilizar nuestra habilidad para decir “no”, la aceptación, aprender a invitar al otro en lugar de imponer, sugerir y proponer actividades sin sentirnos mal si al otro no le apetecen y buscar otras personas con las que realizarlas, pueden ser buenas actitudes para evitar conflictos en verano.
  4. Ser más creativos. El verano puede ser un buen momento para trabajar la  creatividad en la pareja y pensar en hacer las cosas de forma diferente tanto  en el tiempo libre como en el sexo y regalar a nuestra pareja algún detalle que le haga ilusionarse, relajarse o divertirse. El verano es un buen momento para llenar nuestro álbum de los momentos agradables en pareja y la creatividad puede ser nuestra mejor aliada. Un desayuno especial, un paseo por un lugar en le que nunca estuvisteis, aprender algo juntos, descubrir nueva música, iniciar un proyecto que os apasione en el hogar, descubrir diferentes formas de viajar…
  5. Trabajar la comprensión y la empatía. Muchas veces exageramos los problemas en lugar de hacer un esfuerzo por comprenderlos. Todos tenemos malos momentos en nuestras vidas y en ciertas circunstancias, podemos llegar a decir y hacer cosas que realmente no nos gustaría haber hecho o dicho. Es importante respetar el espacio de “caos” de nuestra pareja, porque todos pasamos por etapas de orden y caos, de crisis y de “locura transitoria” por lo que esas etapas serán una buena prueba de aprendizaje personal para nosotr@s mism@s también cuando acompañamos a nuestra pareja en una de esas épocas. La pareja es como un espejo que nos refleja a nosotros mismos y muchas de las cosas que rechazamos del otro, son precisamente de lo que tenemos que aprender. Tómatelo como una época de máximo respeto, aceptación y aprendizaje mutuo.
  6. Una retirada a tiempo puede ser la mejor estrategia. Cuando vemos que nuestra pareja está en una fase de rabia o agresividad, en lugar de seguir “echando leña al fuego”, la mejor estrategia puede ser la de simplemente dejarle sol@ un tiempo para que pueda gestionar sus emociones y problemas y para que podamos hablar con más calma; las frase “Cuando estés más tranquil@ hablamos” o “Cuando quieras hablar de eso tranquilamente, estaré encantad@ de escucharte” son grandes amortiguadores ante las discusiones.
  7. Duplicar las raciones de amor, cariño y humor. La risa es uno de los mejores analgésicos, pero si además es compartida, se graba en nuestro cerebro la emoción positiva asociada a esa persona. El humor es una de las más importantes marcas de inteligencia ante los conflictos y nuestro mejor aliado para conseguir ver las cosas desde otros puntos de vista, dejar de tomarnos tan en serio algunos problemas o aprender a vernos a nosotros mismos desde fuera. Ante los problemas, uno de los mejores acompañamientos son los de aquellas personas que nos hacen reír, nos inundan de cariño y nos enseñan a poner el amor incondicional por encima de toda circunstancia adversa que estemos viviendo.
  8. Aprender a simplificar. Nuestros objetivos personales en verano, suelen basarse en relajarnos y divertirnos; a veces creemos que necesitamos grandes cosas para conseguirlo y es posible que para pasar una velada agradable con amigos te pases todo el día cocinando o que para poder relajarte acabes reformando toda tu casa y al final lo único que consigas es estar más cansado que antes de comenzar la casa. Trabajar la austeridad y buscar las cosas sencillas que nos hacen sentirnos bien pueden ser las claves para crear momentos especiales simplemente encendiendo una vela y deseándolo de corazón.
  9. Preservar tu poder de amar al otro y a ti mism@ . Si algunos “Comentarios hirientes” pueden llegar realmente a serlo, es porque nosotr@s mis@sdecidimos que lo sean. Nadie te puede herir si tú no le das permiso para ello. Existen sesgos o errores en nuestro pensamiento gracias a los que en ocasiones podemos llegar a sentir que el otro se refiere a nosotros, cuando incluso cuando hacemos críticas a otras personas, en realidad lo estemos haciendo por una necesidad o carencia personal. En lugar de tomarte las cosas personalmente, camina tres pasos hacia atrás y respira profundamente antes de contestar. Ante un insulto o una intención de humillación, trabaja el reto de actuar de forma humilde y desdramatizar.Todas las palabras tienen el significado y la importancia que tú les quieras dar. El poder es una cosa, que no se ve, pero existe. Escoge bien las palabras de las que te permites sentirte herid@ y acepta y abraza los aprendizajes que te harán más fuerte.
  10. Aceptar que los problemas forman parte de las relaciones y de la vida. Como en cualquier época del año, surgirán problemas, habrán muertes y desgracias y cuanto antes lo aceptemos antes podremos liberarnos paradójicamente de nuestros miedos. Al aceptar los problemas, el dolor y las emociones negativas pueden llegar a difuminarse e incluso a desaparecer. El verano puede ser una buena época para trabajar a nuestr@ “Niñ@ interior” y cambiar de perspectiva; volver a la inocencia y enfrentarnos a la realidad sin tantas culpas o sentimientos de frustración por errores propios o ajenos. Aprender a jugar no significa sólo vivir en un mundo de fantasía, sino aprender que a veces el peor castigo es el que un@ se impone a sí mism@.

“Escoge lo que deseas imaginar y crearás tu destino”

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Ángela Férnandez Moya

Psicóloga y Coach

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Ángela Fernández Moya.

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