En el siglo XXI, es bien sabido por todos, que unos buenos hábitos alimentarios tienen un efecto protector y preventivo respecto a nuestro estado de salud general.

Esas macro dosis de principios activos tales cómo proteínas, vitaminas,fibra, grasas, hidratos de carbono, que consumimos cada día a través de una buena alimentación, son decisivos en nuestra evolución física y psíquica, y además no tienen efectos secundarios cómo los tienen otras micro dosis de medicamentos farmacológicos, que tenemos que tomar cuándo tenemos alguna patología.

Para comer bien cada ser humano tiene que tomar cada día decenas de decisiones referentes a su alimentación. Te o café, carne o pescado, frito o a la plancha, leche o bebida de soja, azúcar o sacarina, pasta o verdura, yogur o fruta, agua o zumo, croissant o mini bocata.

Lo cierto es que elegir una cosa u otra, dependerá de muchos factores. Dónde estamos, con quién, nuestro estado de ánimo o, simplemente, dependerá de la oferta que tengamos en un momento concreto.

Así pues si analizamos las decenas de decisiones alimentarias a tomar cada día, podemos ver que hay un sitio dónde se toman la mayoría: La cocina de nuestra casa. Allí es dónde solemos comenzar con el desayuno. Mucha gente come en casa o elabora allí su “tupper” y  mucha gente cena también en casa la mayoría de días de la semana.

Por lo tanto, si conseguimos que en nuestra casa sólo podamos elegir opciones de comidas saludables, estaremos aumentando notablemente las posibilidades de que nuestros hábitos alimentarios sean correctos.

Para tener en casa los alimentos adecuados, es vital que tengamos unos hábitos de compra bien definidos.

Os dejo unos pequeños consejos para que podáis revisar vuestras rutinas a la hora de elegir y comprar y así tener una alimentación más sana.

  1. compra con el estómago lleno, sino muy probablemente caigas en el capricho de la bollería, patatas chips u otras cosas porque entre el hambre y el marketing de la industria alimentaria te harán caer en la tentación.
  2. compra con una lista concreta de los alimentos básicos que realmente te faltan (patatas, aceite de oliva, verdura, yogures, arroz…). De esta forma, no te olvidarás nada ni compraras cosas que aún no has consumido.
  3. Abastécete de productos frescos, pero también de congelados o en conserva. De esta forma no tendrás que ir a comprar tan a menudo.
  4. Ve con tiempo, sin prisas tu compra será de más calidad. En las grandes superficies siempre hay música que te anima a comprar y a elegir lo primero que el instinto te pide, que suele ser lo que no nos interesa. De esta forma comprarás mejor y ahorrarás también en la cesta de la compra.
  5. Las comidas placer déjalas para hacerlas de vez en cuando y siempre que puedas fuera de casa. Desayunar chocolate con churros, una comida al restaurante, una merienda en la pastelería, de esa forma las podrás controlar mejor lo que comes.

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Joan Majó Merino

Experto en dietética y nutrición.

consultas a nutricicion@generacionfenix.com

 

 

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