Es bastante habitual intentar discutir algunos temas desde la distancia de la lógica, la razón y la ética, pero lo cierto es que el ser humano dista mucho de comportarse bajo uno sólo de eso preceptos y personalmente creo que al hacer esto tan sólo conseguimos distanciarnos de la verdadera problemática, ya que sólo veremos una cara de la realidad, quedando oculta el resto del poliedro o las diferentes caras que componen una determinada situación.

Hasta hace tres años, me dedicaba a dar talleres para la prevención de las enfermedades de transmisión sexual y los embarazos no deseados en diferentes Centros de menores de la región una vez al año, después dejaron de subvencionar estos talleres, por lo que han dejado de impartirse.

Personalmente creo que quizás si fuéramos a visitar tan sólo una de las clases en las que se encuentran los jóvenes en los institutos y hablásemos con ellos y ellas sobre sexo se nos ocurrirían otras formas de abordar el dilema del aborto o no aborto y por ello, quisiera compartir en este artículo algunas de mis conclusiones y aspectos que encontré en esos talleres con jóvenes, aportando a la vez algunas de las consecuencias psicológicas que componen la problemática del aborto y del embarazo no deseado:

Profunda ignorancia y ausencia de educación sexual:

Es bastante poco corriente que los padres hablen con sus hijos e hijas de sexo y esto les hace entender que tampoco ellos pueden preguntarles; por lo que este tema se convierte en tabú y por tanto acaba siendo difícil incluso para los jóvenes, hablar sobre este tema con otros jóvenes de forma seria y tan sólo lo harán para nombrarlo como algo sucio, prohibido, negativo o en tono jocoso o despectivo. Por norma general, los jóvenes tienen un profundo desconocimiento de las características de su propia sexualidad y todavía más de la del sexo opuesto. También desconocen los diferentes métodos anticonceptivos y las características de soluciones como “la píldora del día después”. Como consecuencia, se crean falsos mitos, ideas irracionales y falsas creencias sobre el tema que envuelve el sexo y como consecuencia los jóvenes se encuentran totalmente desprovistos información que les ayude a tomar decisiones y carentes del hábito de hablar del tema de forma asertiva, madura y respetuosa. Esto, junto con las alteraciones hormonales y las dificultades propias de la adolescencia para tomar decisiones planificando las consecuencias a largo plazo, les hace altamente vulnerables ante las diferentes problemáticas que envuelven el tema del sexo, como las violaciones, las enfermedades de transmisión sexual, los embarazos no deseados y otras conductas y aberraciones de las que pueden tardar años en recomponer sus vidas y recuperarse psicológicamente.

Vivir el problema en silencio y soledad:

La vergüenza, la culpa, la falta de confianza y el hecho de que este tema sea tabú dentro de una familia y de la sociedad, puede ocasionar que se vivan los problemas en silencio y en soledad; desde una infección hasta una duda recurrente sobre algún aspecto sexual como la propia identidad sexual, puede llevar a vivir estas experiencias con mucho miedo, estrés, ansiedad, angustia, sentimientos de culpa, tristeza… por lo que puede ser más fácil que se produzcan pensamientos, emociones y sensaciones que acaben ocasionando otros problemas físicos, psicológicos y psiquiátricos más graves.

Ideas irracionales:

Al no haber reflexionado sobre el tema de forma responsable y madura algunas personas tienen ideas irracionales como: “No puedo decir que no a mi pareja si esta excitada” “Si digo que no, va a pensar que no le quiero” “Soy inferior que mis amigos/as si no tengo relaciones sexuales” “Tomar la pastilla del día después es igual que abortar” “Tengo que hacer lo que mi pareja me pida para tener su aprobación” “Si le digo que usemos preservativos va a pensar que no confío en él o en ella” “Voy a ser castigado/a por la vida” “Nadie me va a querer” “No voy a poder superarlo nunca”.

Conductas alternativas y con alto riesgo para su propia salud mental y física: Cuando una persona se encuentra sin apoyo ante la decisión de un embarazo no deseado o un aborto puede llevar a cabo conductas como autogolpearse la barriga, autolesionarse, tomar pastillas que puedan ocasionar el aborto pero además de otras consecuencias en el sistema nervioso, impulsos suicidas, escaparse de casa para tener el hijo y luego darlo en adopción e incluso alguna vez comentaron el hábito de introducirse cosas como perejil en la vagina para autoinducirse al aborto.

Bloqueos emocionales y estrés postraumático:

Algunos artículos científicos hablan del “Síndrome postaborto” aunque se puede concluir que los síntomas suelen coincidir con el trastorno de estrés postraumático como pesadillas, ansiedad, imágenes, pensamientos y recuerdos recurrentes, irritabilidad, ataques de ira, hipervigilancia, sobresaltos, incapacidad para concentrarse, angustia, alto remordimiento durante bastante tiempo, desasosiego y siguen sintiendo la pérdida del hijo a pesar de que no haya nacido. También si se tiene un embarazo no deseado, los padres pueden sufrir estos síntomas.

Otras enfermedades Físicas y psicológicas:

Cada vez tenemos más claro científicamente que los problemas psicológicos desatan problemas físicos y somatizaciones de todo tipo. Los padres pueden sufrir sudores fríos, insomnio, migrañas, desórdenes alimenticios, depresión, trastornos de ansiedad, ataques de enfado, ira o llanto, abuso de alcohol y drogas.

Ambivalencia ante la maternidad/paternidad:

Los padres especialmente si se encuentran en una situación social, personal o familiar complicada o se perciben con una clara incapacidad de poder hacerse responsables de un bebé suelen percibir un profundo conflicto interno respecto a la idea de ser o no padres, adentrándose en una especie de círculo vicioso que les atrapa el pensamiento. Por lo que en esta fase considero especialmente elemental el apoyo social y profesional que les ayude a clarificar su situación concreta y les pueda facilitar los recursos y posibilidades que les pueda ofrece la sociedad.

Duelo:

Los padres que practican un aborto suelen vivir después un proceso de duelo con sus diferentes fases de negación, enfado-ira, dolor emocional, negociación y aceptación; también los padres que deciden tener un hijo no deseado, especialmente si son adolescentes suelen vivir una fase de duelo respecto a su vida anterior y sensaciones de pérdida y frustración, especialmente si tuvieron que abandonar unos estudios u otras metas personales y profesionales.

Dificultades familiares, educativas, económicas, y sociales:

Tanto el aborto como el tener un hijo no deseado puede ocasionar graves problemas de autoestima y hasta lo que llamamos el “Síndrome del fracaso” que se trata en interiorizar que se ha de ser un fracasado por algo que se hizo en el pasado “Ya he acabado así, no tengo solución” y por tanto la persona deja de proponerse metas retadoras y se autoboicotean para protegerse de la frustración de cometer nuevos errores por lo que simplemente se quedan paralizados y carentes de posibilidades para superar la situación; especialmente si sufren rechazo social, lo que es muy normal especialmente si son jóvenes se deben de acostumbrar a que les señalen con el dedo y les juzguen por el embarazo o el aborto; en otras ocasiones todavía suele ocurrir que los padres son forzados al matrimonio, que deben de abandonar sus estudios, suelen sufrir problemas económicos graves, además de en muchas ocasiones problemas familiares y sentimientos de haberse defraudado a sí mismos y a sus familiares.

Problemas con la pareja:

Ante la situación del aborto o el embarazo no deseado es muy común que aumente el nivel de maltrato y violencia en la pareja, en forma de chantajes emocionales, insultos, celos, reproches, discusiones, rencores, dificultades para mantener relaciones sexuales además de la ruptura o separación.

Problemas para el bebé:

Los bebés que nacen en familias en las que no son deseados pueden suelen sufrir diferentes enfermedades, dificultades y traumas tanto si son dados en adopción como si no y corren riesgo de ser abandonados y maltratados por sus propios padres. Si son de padres muy jóvenes pueden nacer con alguna deficiencia mental o física, ya que las células sexuales podrían ser inmaduras, además podrían nacer prematuramente, con bajo peso o con enfermedades infecciosas.
Sabemos que la madre transmite también sus emociones al feto, por lo que hay estudios que determinan que una madre que no desea a su hijo puede transmitir problemas a su hijo desde antes de nacer. Por otra parte, al nacer puede sufrir otro tipo de maltratos y abandonos como el descuido intencional o inconsciente de sus padres, indiferencia o frialdad, mensajes como “por tu culpa, si tú no hubieras nacido…” Lo que puede ocasionar trastornos emocionales y de la personalidad del niño.
Con este artículo me gustaría invitar a la sociedad a reflexionar sobre posibles soluciones para dar apoyo profesional a las personas que se encuentran en la situación de decidir el aborto o el no aborto y a tratar de empatizar con su problemática real. Creo que es responsabilidad de todos y todas buscar soluciones más adaptadas a la multicausalidad de estas situación, en lugar de juzgar desde un único prisma ético o religioso; al fin y al cabo, los jóvenes son el reflejo del adulto y es que desde mi punto de vista, creo que en muchas ocasiones, seguimos tratando de forma muy infantil el tema de la sexualidad, escondiéndolo o haciendo como que estas cosas no pasan en lugar de apoyando una educación sexual madura y responsable a la población y después nos escandalizamos cuando ciertos sucesos salen a la luz. La conciliación familiar queda todavía como tarea pendiente en nuestro país, así como la adecuada educación de género y educación sexual y lo cierto es que más allá del dilema ético, la realidad demuestra una alta carencia de valores sociales como el apoyo, la dignidad, la cooperación o la integridad humana.

¿Qué tal si prohibimos no hablar de sexo?

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Ángela Férnandez Moya

Psicóloga y Coach

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