El acoso escolar, también llamado «Bullying», consiste en agresiones físicas, o verbales que recibe un niño y que son llevadas a cabo por una persona, o bien por un grupo de personas. Estas agresiones son repetidas, se dan de forma recurrente y continuada.

Dan Olweus fue un psicólogo noruego que utilizó por primera vez el término «bullying». La definición que Dan Olweus hace de la situación de acoso es la siguiente:

«Un alumno es agredido o se convierte en víctima cuando está expuesto de forma repetida y durante un tiempo a acciones negativas que lleva a cabo un alumno o varios de ellos».

¿Con qué frecuencia se da este problema en nuestro país?

Haciendo un repaso por las estadísticas, los estudios de José María Avilés, nos muestran los siguientes datos:

  • Un 11,6% del alumnado se ha visto envuelto en situaciones de maltrato de forma sistemática, o como víctima, o como agresor
  • Un 5,7% del alumnado es victimizado sistemáticamente
  • Las víctimas dicen que un 17,24% no hablan con nadie de lo que les pasa
  • Sobre a quién lo comunican, las víctimas lo hacen a sus padres en un 29,31%, a sus profesores un 10,34% y a sus compañeros un 43,1%.
  • Un 5,9% agrede de forma recurrente. Reconocen agredir, pero no se consideran agresores.

¿Cuales son las características del Bullying?

  • Es de vital importancia saber detectar y definir el fenómeno del acoso escolar, para ello, hay que conocer las características que lo definen:

            Debe existir una víctima indefensa que se sienta atacada por un acosador o acosadores.

  • Debe haber desigualdad de poder, es decir, el agresor siempre es más fuerte física, o psicológicamente que la víctima. Si estuviésemos hablando de igualdad de condiciones, ya no sería acoso. Siempre tiene que haber un desequilibrio de fuerzas.
  • La agresión debe ser repetida, durante un largo periodo de tiempo y de forma recurrente y continuada. Si estuviésemos hablando de una agresión esporádica, en un momento puntual, ya no estaríamos hablando de acoso.
  • La agresión siempre está dirigida a un sujeto en concreto. Los agresores sí pueden ser varios (es más común que los que agreden lo hagan en grupo), pero la víctima siempre es una sola persona. Si estuviésemos hablando de un grupo de chicos contra otro grupo de chicos, ya no estaríamos hablando de acoso.Es muy importante conocer estas características, y saber definir la situación de acoso. No se debe dramatizar demasiado y pensar que están acosando al chico porque un día regresa a casa con el ojo morado, pero tampoco caer en el error de pensar que “son cosas de niños”. Si un día llega a casa con el ojo morado, evidentemente ha sido una agresión, pero si esa agresión es esporádica, si no se vuelve a repetir en el tiempo, si no existe ese desequilibrio de fuerzas entre la víctima y el agresor, no se trata de una situación de acoso escolar.

¿Qué tipos de acoso existen?

Cuando un chico o grupo de chicos pega a otro chico de manera deliberada, le pega patadas, puñetazos, le rompe el material, le rompe las gafas, le tira del pelo, etc, estaríamos hablando de acoso físico.

Cuando un chico o grupo de chicos insulta, amenaza o trata con desprecio a otro chico, le llama por un mote, resalta sus peculiaridades físicas, etc, hablaríamos de acoso verbal. Este es el tipo de acoso más común.

Otro tipo de acoso es el acoso psicológico, que consiste en gestos, miradas, señales obscenas, caras desagradables, amenazas para lograr algún objetivo, etc. Este tipo de acoso probablemente es el que peores consecuencias tiene para la víctima, ya que mina su autoestima y fomenta su sensación de miedo y terror. Es difícil de detectar puesto que el agresor lo hace a espaldas del adulto, así logra mantenerse en el anonimato.

El acoso social consiste en ignorar a la víctima, aislarla de las actividades del grupo, tratarla como si no existiera, excluirla. Este tipo de acoso es mucho más común en las chicas.

Y el último tipo de acoso es el acoso virtual, también llamado «ciberbullying». Consiste en grabaciones de vídeo con contenido agresivo, (peleas entre dos chicos/as) y la divulgación del mismo. Con esto, el agresor obtiene el refuerzo positivo de ver que su acción se ha divulgado, para así sentirse más “líder”. También entran dentro de este grupo los mensajes amenazantes al móvil, o por correo electrónico.

Cyber Bullying

Cyber Bullying

¿Quién interviene en la situación de acoso?

En toda situación de acoso escolar intervienen tres protagonistas:

  • El agresor: Es el que agrede, el que pega, intimida, amenaza, etc. Suelen ser chicos con personalidades agresivas, con poco control de impulsos, con escasa capacidad de resolución de problemas, con antecedentes familiares de agresión, poco reflexivos, con carencia de empatía, o escasas habilidades sociales.
  • La víctima: Es la que sufre, se le anula su autoestima, se deprimen, padecen ansiedad, suelen ser chichos menos fuertes (física o psicológicamente), poseen algún rasgo diferencial (gafas, obesidad, retraso mental, superdotación, etc), tienen una baja autoestima, son introvertidos, con escasas habilidades sociales, inmaduros emocionalmente, o con un ambiente familiar de sobreprotección.
  • Los observadores: Son los que observan la situación. No pegan pero se ríen. Se unen al agresor para sentirse protegidos, y piensan que protestar no ayuda. No tienen sentimiento de culpa, y por supuesto temen que si destapan la situación el acosador vaya a por ellos.

¿Qué consecuencias tiene el Bullying?

El acoso escolar tiene consecuencias negativas para la víctima, para el agresor, pero también para el observador.

  • Para el agresor: Aprende que la violencia es una forma de obtener sus objetivos, además obtiene reconocimiento social y status dentro del grupo, y generaliza su conducta a otros ámbitos. Esto último es importante, porque el chico que hace acoso escolar en la actualidad, en un futuro podrá ser maltratador en su vida en pareja, y en su vida laboral podrá hacer mobbing. Por eso, hay que educar desde la infancia. Educar para prevenir.
  • Para la víctima: Puede presentar fracaso escolar, episodios depresivos recurrentes, baja autoestima y pobre concepto de sí mismo, puede desarrollar fobia escolar, y caer en un estado de desesperanza. En el peor de los casos puede terminar en suicidio. Por ello, se le debe enseñar a protegerse y defenderse
  • Para los observadores: Obtienen un pobre aprendizaje de cómo comportarse ante situaciones injustas, están expuestos a un modelo de violencia, por lo tanto pueden también generalizar este comportamiento a otros contextos, además están “desensibilizados”; es decir, están tan acostumbrados a ver actos violentos, que llega un momento en el que les da igual, lo ven normal, y por lo tanto no actúan. Por eso, se les debe concienciar de la importancia de actuar, de no pasar de largo como si no pasara nada, en ellos está la clave para prevenir y frenar la violencia.

¿Cómo saber si un alumno sufre Bullying?

Padres y profesionales debemos estar atentos a los factores de riesgo que pueden provocar una situación de acoso escolar.

En el instituto, los profesores deben vigilar los sitios en los que el profesor no esté presente (pasillos, aseos, comedor, etc), es en estas situaciones donde se produce el acoso. También se debe atender a las pintadas de las puertas de los baños y de los alrededores del colegio, normalmente estas pintadas suelen hacer referencia a una misma persona, la víctima. Otro factor que puede indicar que se está produciendo acoso es la no participación en las actividades de grupo, es decir, si un alumno no va de excursión y no participa con el resto del grupo, los profesores deberán investigar porqué se está produciendo eso. Deben estar atentos también a los alumnos que por cualquier circunstancia sean diferentes (forma de ser, aspecto físico, alumnos nuevos, etc).

En casa, un niño que está sufriendo acoso escolar es un niño que se queja de forma insistente de que es agredido, insultado o acosado, que tiene cambios inexplicables del estado de ánimo, que sufre aislamiento, no sale con los amigos, que presenta evidencias físicas de violencia, que presenta variaciones en el rendimiento escolar, o que presenta irritabilidad. Los padres deberán estar atentos a estas señales y actuar en consonancia. Con respecto al agresor también debe estar alerta, los padres deberán observar el comportamiento de su hijo, si es un chico agresivo, si habla despectivamente de algún compañero de clase, etc.

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¿Se puede prevenir la violencia?

La respuesta es sí. Se debe intervenir desde todos los ámbitos en los que se desenvuelve el chico.

La casa es el principal factor de prevención, es en la familia donde se debe educar para prevenir. Se deben corregir las rabietas de los niños cuando son pequeños, no consentir de ningún modo los comportamientos agresivos, porque cuando un niño pequeño «pega con la mano abierta, de mayor pegará con el puño cerrado».

Educar con el ejemplo, difícilmente se les podrá decir a los niños que no sean agresivos, si en casa están viendo como papá pega golpes en la mesa, o mamá se pasa el día gritando. Instaurar valores como la cooperación, la igualdad de sexo y de raza, y enseñar a los hijos a que se deben mojar, es decir, que actúen cuando vean una situación injusta; se deben evitar frases del tipo: «tú cuando veas una pelea vete, no te metas», ¡al contrario!, se les debe enseñar a que actúen, y esto no significa que se metan en la pelea para pegar, pero sí para defender al más débil, para pedir ayuda al profesor o a un adulto.

En el contexto escolar también se debe trabajar desde el principio, desde los primeros cursos. Se deben inculcar valores como el respeto, la cooperación y la igualdad, y corregir los comportamientos agresivos; mostrarse cercano a los  alumnos, así se le podrá facilitar a la víctima la difícil decisión de contar lo que está pasando, y por supuesto, concienciar a los observadores de la importancia que tiene su actuación, son ellos los que se tienen que involucrar; en su mano está que se pueda frenar una situación de acoso escolar.

Otro factor de prevención importante es enseñar inteligencia emocional, educar con empatía, enseñar a los chicos a ponerse en el lugar del otro, enseñar habilidades sociales y resolución de problemas.

En resumen, detectar una situación de acoso escolar está en manos de profesores, padres y alumnos. Es de vital importancia conocer sus características y formas de aparición para poder detectarlo y actuar sobre él. Pero también es de vital importancia la concienciación de los observadores, los que observan pasivamente la situación y no actúan, en ellos está la clave para la prevención. Y es cosa de todos actuar sobre estas situaciones injustas; para ello pueden resultar de ayuda algunas recomendaciones:

  • Para la víctima: Cuenta lo que te pasa, habla con un adulto. Tú no eres el culpable de lo que te está pasando. Tienes que ser valiente para enfrentarte a la situación, es hora de actuar!
  • Para el agresor: Intenta ponerte en el lugar de la víctima. “No hagas a los demás lo que no te gustaría que te hicieran a ti”. Aprende a resolver conflictos sin violencia
  • Para los observadores: Tú debes actuar, buscar ayuda y contar lo que está pasando. Ayuda a la víctima a contarlo. En tu mano está frenar esta situación
  • Para los padres: No subestimes las quejas de tu hijo pero tampoco dramatices. Préstale atención y escúchalo con atención cuando te hable, tendrás que leer entre líneas el mensaje que te quiere transmitir.
  • Para los profesores: Infórmate, involúcrate e involucra a tus compañeros, no mires para otro lado, tú también debes actuar. Utiliza tu empatía con tus alumnos.
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Marta Muñoz de León Psicóloga

 Charla Impartida en el IES Vega del Argos de Cehegín Abril 2014 Asociación Cultural ADINOR

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