Quedé fascinada, no es algo inusual en mi conservo y cultivo con esmero la capacidad de emocionarme y disfrutar, de fascinarme y hasta quedar perpleja en presencia de determinados hechos, lugares o personas, y recuerdo como quedé fascinada aquel día viendo un reportaje sobre Albert Llovera (www.albertllovera.com, Las alas del fénix) un sujeto con una capacidad excepcional para hacer de la vida un reto y una lucha donde al final se consigue el premio, no sólo porque es un deportista de élite, lo que ya indica unas características de superación, disciplina y perfeccionismo superiores a la media, sino porque ha sido capaz de hacer de las circunstancias vitales más adversas un reto, un problema a solucionar y una oportunidad para seguir adelante.

Y ahí está el quid de la cuestión, pocas personas son capaces de entrever en sus metas y objetivos que la superación pasa única y exclusivamente por la autocompetencia (término que acabo de inventarme).

Cuando queremos avanzar laboral o personalmente y marcamos un objetivo, el reto debe ser la superación de uno mismo, Mi problema en busca de Mi solución. La comparación con los demás, que es lo más habitual, suele tener consecuencias negativas, porque cada uno de nosotros tiene sus particularidades, lo que le sirvió a mi compañero puede que no me sirva a mí, ya sea el método, las formas, la motivación…Querer lo que consiguió mi vecino puede ser inspirador pero no debe ser la meta.

Mejorar y crecer de forma sana y eficaz pasa necesariamente por la autocompetencia, como Albert Llovera, se trata de mejorar Mi marca personal y no la del otro, algo que con trabajo y disciplina se puede conseguir, se trata de mejorar Mi fuerza y Mis destrezas, algo que con trabajo y disciplina se puede conseguir, se trata de encontrar Mi motivación y Mi interés y hacerlo posible, algo realizable con trabajo y disciplina…

Se trata de hacerlo mañana un poquito mejor de lo que lo hice hoy, a mi ritmo pero con la pasión, la satisfacción y la madurez que nos permitan avanzar hasta en los momentos de desencanto, de incertidumbre, de dolor…

Tu mejor reto es ser mejor que tú mismo.

Mejorar y superar tus circunstancias y no las de quienes te rodean.

Para ello ten en cuenta que:

1. Primero debes marcar tu objetivo, el itinerario y cómo lo vas a ejecutar para llegar a la meta.

2. Analiza tus puntos fuertes y débiles: esto te ayudará siempre a avanzar, es preciso saber quién eres y porqué.

3. Busca la forma de mantener y maximizar tus cualidades positivas, sácale partido.

4. Obsérvate: ¿Qué aspectos son los que te frenan? ¿Cómo podrías paliarlo?

5. Elabora un plan para paliar esos aspectos negativos y reconvertirlos en un arma a tu favor.

6. Puede que tus objetivos parezcan improbables, eso no quiere decir que sean imposibles.

7. Toda situación, por difícil que sea, posee la cualidad de ser vivida de multitud de formas. Decide de qué modo quieres enfrentarte a ellas.

8. El dolor, la rabia, la impotencia… son emociones que a todos nos llegan, forman parte del ser y estar vivo, no renuncies a ellas.

9. Recuerda que todas las circunstancias que no se  pueden controlar. El cambio y los imprevistos también son parte de ser y estar vivo, no trates de controlarlo todo

10. Con todo, al final serás sólo y todo cuanto tú te permitas ser.

Como el ave fénix, a veces hemos de ser ceniza para renacer y volver a abrir las alas,

Siempre habrá un cielo que planear…

Siempre que tú lo quieras.

cristina

Ctistina Carmona Botia

UP! Psicología & Coaching

Consultas: psicologia@generacionfenix.com

 

Share on FacebookTweet about this on TwitterShare on Google+Pin on PinterestShare on TumblrShare on LinkedInEmail this to someone