A Javier Collado Goyanes lo hemos visto siempre interpretando a personajes que viven al filo de la ley y suelen terminar con un tiro entre pecho y espalda. Uno de ellos fue el inspector Héctor Perea en la serie «Amar en tiempos revueltos», muy añorado por los seguidores de la serie de aire retro de nuestras sobremesas, o como Jesús en la serie «Sin tetas no hay paraíso».

Javier ahora se sube de nuevo a las tablas del escenario pero para dar vida a uno de los espadachines que participan en los enredos de la obra inédita deLope de Vega «MUJERES Y CRIADOS» (1613), comedia de enredo contemporánea de su época de mayor esplendor creativo y de afamadas obras como «Fuenteovejuna», «La dama boba» y «El perro del hortelano». Esta obra inédita se creía desaparecida hasta que el investigador español de la Universidad de Siracusa (EE.UU), Alejandro García Reydi, lo localizó e identificó en un manuscrito sin firma que ahora se encuentra a buen recaudo en nuestra Biblioteca Nacional. Un hecho de notable importancia que no ha sido reconocido como debiera por la importancia que tiene para nuestras letras.

El 20 de agosto podremos disfrutar de esta pieza inédita en el Auditorio de San Javier (Murcia), un acontecimiento teatral que nos hará adentrarnos en el universo único y personal del que fuera llamado por Miguel de Cervantesel «Fénix de los ingenios».

Javier, eres hijo del productor Manuel Collado y de la actriz María José Goyanes, dos piezas representativas de la escena española, ¿lo tuyo fue vocación, o más bien algo a lo que ya estabas predestinado?

Yo creo que fue vocación. Me he criado entre bambalinas. Aunque mi primera gran sensación en un escenario fue allá por el año 1981, cuando mi madre representaba «El galán fantasma», en el Corral de Comedias de Almagro. En la función jugaba con una trampilla por la que salía el actor Pedro Mari Sánchez en multitud de ocasiones. Yo tenía un juego con mi madre después de cada función, justo después de los aplausos y los saludos, en el que yo salía por la trampilla y mi madre me cogía y me llevaba al camerino. En ese año, el presidente del gobierno por aquel entonces era Leopoldo Calvo Sotelo y a mí nadie me dijo que él estaba viendo la función en Almagro y que luego saludaría a los actores en el escenario. Justo en el momento de los apretones de manos salí por la trampilla y tres o cuatro ametralladoras me apuntaron a la cabeza. Lloré, grité y te lo estoy contando ahora, así que nadie disparó. Fue para no volver a pisar un escenario nunca más, pero aquí estoy.

Subes a las tablas por primera vez con 20 años, con la Compañía de Teatro Clásico y la obra «La estrella de Sevilla», a las que les siguieron «Don Juan Tenorio» y «Cyrano de Bergerac», nada más y nada menos para empezar, ¿cómo lo recuerdas?.

Yo era muy joven, estaba muy verde y mis papeles eran muy pequeños. Pero tb era como una esponja y aprendí mucho de actores como Helio Pedregal, Nuria Gallardo, Arturo Querejeta, Manuel Galiana.

Luego viene un papel en la serie El Comisario y en Cuéntame cómo pasó, donde tomas contacto con la pequeña pantalla, ¿qué supuso para ti participar en series de tanta audiencia?

Al principio muchos nervios, recuerdo que temblaba mucho. Pero fue como meter la cabecita en ese mundo y me gustó bastante el medio.

Y desde 2008 estuviste presente en las sobremesas españolas metiéndote en la piel del inspector de policíaHéctor Perea en «Amar en tiempos revueltos», un papel que te ha permitido experimentar muchos registros, ¿cómo te preparaste para ambientarte en la España de los años 40 y 50?

Me acuerdo de que tenía un amigo que trabajaba en la Interpol y fui a su sede en Madrid donde habían llevado muchas cosas que estaban en la Dirección General de Seguridad de Puerta del Sol. Tenían una habitación decoradaexactamente igual que en 1950: máquina de escribir, un teléfono y poco más. También pude ver los libros de registros de 1936 y cómo se dejó de escribir justo en julio de ese año…, escalofriante.

Cuéntanos, ¿cómo es un día de rodaje en una serie que dura ya tantos años en la pequeña pantalla?

Te levantas a las 6:30, te recogen a las 7:00, pasas por chapa y pintura –Maquillaje/ peluquería- y a las 8:00 estás grabando la primera secuencia. Cada secuencia dura aproximadamente unos 50 minutos. Y se graban doce por plató. Hay dos platós y luego la calle. Cada capítulo tiene 18 secuencias, así q estás grabando un capítulo y un tercio cada día. El ritmo es frenético, pero todo se cuida mucho.

El comisario Héctor Perea de "Amar en tiempos revueltos"

Imagino que durante 6 años en la serie se fraguan auténticas amistades con los compañeros de rodaje. 

Tengo grandes amigos que han salido de ahí, Federico Aguado y Manu Baqueiro entre otros. Y he tenido la suerte de trabajar con muchos compañeros a los que admiraba.

Estas series sirven de impulso a muchos jóvenes actores a los que luego hemos visto triunfar en la gran pantalla, pero también estamos viendo a muchos actores consagrados que dan un valor añadido a estas producciones. ¿Qué hace que una serie de sobremesa dure tanto tiempo en antena?

Supongo que son los guiones, y el hecho de que pueda llegar a un amplio espectro de edad que se ve reflejado en esa época. Pero también me ha parado mucha gente joven por la calle diciéndome que estaba enganchada a la serie.

Este es un oficio al que muchos quieren llegar, pero pocos pueden alcanzar. ¿Es muy complicado, hoy en día, vivir de esta profesión?.

Sí. El teatro da prestigio, pero vives justito. Las series te dan un empujón económico realmente grande y el cine es el cine, un escaparate mayor. Es la tele la que te da cierto margen.

Otra serie en la que te vimos fue en «Sin tetas no ha paraíso» interpretando a Jesús. Parece que te adaptas muy bien a los personajes de tipos duros.

A mí lo que me gustan son los malos. Son con los que se queda la gente al final. Y si tengo que hacer de bueno me gusta darle el toque canalla que todos llevamos dentro, el lado oscuro. Es lo que me parece interesante.

A tu personaje lo liquidaron al estilo del cine negro. No podía ser de otra forma. ¿Para ti fue una liberación desprenderte de la piel de Héctor, o por el contrario, una perdida?

Las dos cosas. Héctor Perea me lo ha dado todo en la TV. Con él he crecido y he evolucionado. Es curioso q cuando estás haciendo un personaje en una serie diaria,a veces parece que te están espiando en tu casa porque se dan muchas coincidencias con la vida real. Aunque no lo parezca, es fácil separar los dos mundos.

¿Cuál es el personaje con el que sueñas interpretar?

En teatro he cumplido el sueño de hacer «Calígula», que es uno de mis personajes favoritos. No sé qué me deparará el futuro, pero no todo el mundo tiene la suerte de hacer uno de sus personajes favoritos si no es en la escuela. Yo me subí al escenario y creo que lo defendí bien. Es un personaje muy grande y muy tremendo. Tardaba treinta minutos en volver en mí después de cada representación.

javier-Gollanes

Venga, mójate un poco, ¿a las órdenes de qué director te gustaría trabajar?

En teatro Andrés Lima, Miguel del Arco y Natalia Menéndez. En cine me gustaría trabajar con Alberto Rodríguez -«La isla mínima»-. Y muchos más.

Ahora te encuentras en plena gira con la obra inédita de Lope de Vega, «Mujeres y criados», ¿nos lo cuentas tú?

Es una obra inédita de Lope. Me gustaría decir que es una pena que no haya tenido tanto bombo. Encuentran unShakespeare inédito en Inglaterra y hacen una fiesta nacional, pero con la cultura ya se sabe.

La encontró en la Biblioteca Nacional Alejandro García Reydi, luego se puso en contacto con la «Fundación Siglo de Oro» -antigua compañía RAKATÁ- y surgió el llevarla a los escenarios. Es una sensación increíble pensar que soy el segundo actor q interpreta mi papel porque hace 400 años que nadie lo interpreta.

El 20 de agosto llega la obra al Auditorio de San Javier -Murcia-. Siendo un libreto de Lope de Vega, el humor y los enredos deben estar más que asegurados, ¿cierto?

Es una comedia urbana, con líos amorosos y con dos mujeres hermanas que organizan un enredo maravilloso. Es fácil de ver y se entiende todo gracias a la brillante dirección de Rodrigo Arribas y los apuntes de su homónimo inglés Lawrence Boswell. Hay mucha fuerza en la palabra y se ha cuidado mucho la versión. Es casi íntegra. Y sí, risas aseguradas.

Abogada y editora de GFX

 

 

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