Ramón Melendi aprendió a caminar por la vida «sin pausa pero sin prisa». Atrás quedaron las rastas y la cara de niño rebelde para escudarse en una madurez que ahora también impregna sus canciones.

Tiene un estilo musical especial, un aire desenfadado que atrapa a quien le rodea. No se considera un gran cantante, simplemente, cuenta las historias a su manera y hace partícipe al público de sus propias experiencias. Diez años sobre el escenario dan para mucho y sus pegadizas canciones volverán a ser interpretadas con más fuerza esta noche, en el Cuartel de Artillería de Murcia

¿Cuáles son tus señas de identidad?

La autenticidad; ser como soy, piense lo que piense el resto. Además, he de reconocer que me llama mucho la atención la gente que es así, que destaca por una personalidad única.

Tu look y carácter desenfadado tiene mucho enganche entre el público femenino, ¿lo sabías?

Pues no, la verdad es que siempre trato de ir lo más cómodo posible.

En una entrevista que mantuvimos por el año 2002, yo te recuerdo con rastas, vaqueros desgastados y recostado en un sofá. Me cautivó tu naturalidad y los no formalismos. ¿Queda algo, poco o mucho de aquel chico?

Algo queda, pero el tiempo pasa. Empecé con 19 años y ahora tengo 35. Es verdad que uno cuando va creciendo va creando su particular escudo, va madurando y cada vez queda más enterrado el niño que eres. Pero reconozco que de vez en cuando sale.

¿Y dónde quedó Peter Pan entonces?

A Peter Pan lo dejé atrás, en su País de Nunca Jamás. Ahora admiro a personas de carne y hueso, como a mi familia.

Cómo según tú, un artista que no canta bien ha sido capaz de posicionarse en lo más alto en las listas de ventas.

No tengo ninguna fórmula del éxito y creo que nadie la tiene. Lo que sí es cierto que tengo es mi propia manera de hacer las cosas y de contar historias con las que muchos se sienten identificados.

La mayoría de tus canciones están impregnadas de muy buen rollo ¿cómo consigues buscar el lado divertido a todo?

Me gusta ver la vida desde ese punto de vista. Pero también es cierto que tengo muchos temas que hablan de los problemas que hay hoy en día en la sociedad.

Pues si tuviera que quedarme con una de tus canciones lo haría con “Caminando por la vida”. ¡La de veces que la habré bailado!. Aunque, sinceramente, no te imagino “caminando sin hacer ruido”. ¿En algún momento has sido capaz de pasar desapercibido?

Lo he intentado muchas veces, pero pocas lo he logrado. En esta profesión tienes que tener claro que vas a ser una persona conocida y buscada, y aunque he aprendido a convivir con la fama, aún sigo asimilándola.

La portada del disco «Volvamos a empezar» deja al descubierto muchas intimidades de Melendi. ¡Ay, esa hoja de parra!. ¿De quién fue la idea?

Como el título era ‘Volvamos a empezar’ queríamos hacer algo más original y que sorprendiese a todos. Así surgió la idea de plantear el personaje de Adán, desorientado en una gran ciudad, en concreto, en Nueva York. La portada debía transmitir la esencia del propio disco, que era la búsqueda, tras muchos rodeos, de un cambio y nos pareció una forma muy divertida de hacerlo. Aunque lo pasé un poco mal posando, no te voy a engañar (risas).

¿Qué cuesta más: componer una buena canción o ser padre?

Sin duda ser padre es la tarea más difícil y a la vez más gratificante del mundo.

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¿Y alguna intimidad tuya que puedas compartir con nosotros?

Pues poca gente sabe que en mi día a día soy muy tranquilo, que me gusta estar en casa y relajado con mis cosas.

Seguro que tienes una foto que cada vez que la miras no puedes evitar sonreír

¡Uf, tengo tantas…! No sabría decirte. Más que las fotografías, me gustan los momentos que se viven y cuando de imprevisto estás disfrutando de algo y queda capturado en una foto.

Voy a aprovechar que eres muy cocinitas para que me recomiendes un buen plato para sorprender a mi chico

Te recomendaré, por supuesto, que rindas homenaje a Asturias. Una fabada con su compango, unas almejas a la marinera… Son platos que hay que probar.

No me quiero despedir de ti sin que antes me desveles de quién heredaste ese espíritu Fénix que tanto te identifica

Todo es cuestión de crecer. Con el paso del tiempo he ido aprendiendo cosas nuevas y eso quizás ha hecho que cambie mi manera de vivir y componer. Creo que el crecimiento y la madurez no se hereda, sino que es un proceso por el que irremediablemente pasamos todos.

Aunque sigas creciendo, nunca pierdas a Peter Pan.

Seguiré tu consejo

¿Hacia dónde van tus pasos en este momento?

Hacia adelante. Acabo de estrenar single «Tocado y Hundido» y el nuevo disco «Un alumno más» está calentando motores.

Ana Belén García. Periodista.

Ana Belén García. Periodista.



 

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