Helado el camino y con los papeles arrugados, mi única tinta es la alquimia nacida entre mi boca y tu vagina.

Postrado ante tu deseo quiero la esclavitud de no ser yo constantemente, odio la egolatría que me impone mi yo profundo.

¿Qué sería de nosotros sin el dolor? Si solo fuera feliz, un chorro de baba colgaría de una de las comisuras de mi boca.

El amor es un derecho, el dolor es humano, el sufrimiento la poética que persiste para regar el espíritu de los muertos.

La verdad más fulminante que vamos a encontrar mientras vivimos, es que un vaso será siempre más débil que cualquier corazón. Aunque el corazón sea viejo.
Como en los cuentos, dejaré que lo oscuro actúe.

El final feliz se lo confiaré al azúcar que el tiempo diluye en mi estómago.
Formas parte de mi imaginario. Soledad y miedo a cada paso de esta fábula.
Son los trucos del mago asustado para tenerte cerca a la hora de viajar a una muerte compartida.

Fulminarlo todo como si una guerra pasara por la vida del odio. Fulminarlo todo, digo, con la suavidad extrema del lenguaje; con esa parte oscura que nadie lee de la palabra.
Leo a Kazuo Ishiguro y siento pequeña mi cocina.

El objeto mantiene su esencia antes que la forma.

Envejecer es la experiencia de ir soltando lo innecesario. Parece que todo nos llega según lo observado.

La única capaz de engañarnos es la perspectiva. El gozo es de la vida. La verdad pertenece a la muerte.

Llegar a la meta es romper esa cinta del esfuerzo y convertirlo en triunfo.
Es indiferente por el lado que la rompamos, lo importante es el esfuerzo invertido. ¿La recompensa? a veces tú, siempre nosotros.

Me quedo con lo que no es mío. Tú con lo que me deseas. Así tendremos una frontera de perdición concreta.

Deja que te hable del dolor. Del que nos rodea, del que nos acucia, del que no podemos controlar. Es parte de nuestro entorno. Vive agazapado y dispara como el furtivo.

No nos llueve para nacer una primavera en nuestros estómagos, no hay tormentas sobre un valle donde luego sale el sol; esos temporales son inteligentes, pertenecen a un sistema vital. Las nuestras, las tormentas, son estúpidas porque somos estúpidos. ¿Para qué tanto destino ciego?

Quizás para sentirnos vivos en medio de este intento de felicidad.

Tenemos distintas partidas y un mensaje que confluimos en idiomas con raíces separadas. Las formas se disipan al encuentro inexacto del movimiento. Cincelar es una ciencia del universo imaginativo.
El viento siempre es música cuando sabes escucharlo.

Acercarnos es tan irreverente como insultarnos.
Cuando la depravación es amor… ¿dónde hallamos el respeto? Siempre en el pasado del encuentro casual. Antes de la explosión siempre estuvo la imaginación.

Amor a muerte, esa falta de admiración del sexo que provoca la coral y el canon entre muchos; e incluso entre uno mismo.

Descarta el frío, no hagas caso a esa sensación de soledad.
Piensa que cada emoción posee su necesidad de silencio, pero no la de cruzar la muerte mientras aburres a Caronte, sino la de construir un vacío entre columnas.

Sufrir y padecer no es motivo de una cartelería publicitaria en medio de un presente olvidado, ni mucho menos un subjuntivo que se ahoga en medio de los fideos de una sopa.

Todo esto es el hueco por el que caminas. Sé consciente de la nada… esa ausencia de los elementos. El vacío es la base de la belleza que buscamos en aquello que no vemos.

Léeme con esta canción de fondo 

Carlos del Moral

Carlos del Moral

Sobre el autor.

Carlos del Moral nació en Murcia en 1974, estudió Artes Escénicas en la E.S.A.D de la misma ciudad. Actor, con una amplia carrera teatral, desde 1986, lo hemos visto en series españolas como  «La que se Avecina», «Familia» o más recientemente «Centro Médico», y actualmente compagina la interpretación con la coproducción y la creación de guiones de La Futura Imagen Sonora, siendo sus últimos trabajos con esta productora «De la Raíz a la Rama», del que es guionista e ideólogo y un largometraje documental centrado en la familia Fernández, músicos oficiales del Cante de las Minas.

Carlos del Moral también tiene su propia Editorial Ediciones Tuertas, por lo que no duda en decir, que ante todo es, tuerto en La Taberna de Frank el Tuerto.

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