–En los documentales de la tele veía los espesos prados del norte –le explicaba Jonás a su hija Amanda en la cocina–. Soñaba con revolcarme sobre la hierba feliz, sentir el frescor de la Naturaleza en mi piel y quedarme allí todo el día. Luego, cuando tuve 20 años, hice una excursión por Asturias. Mi mochila y yo. Por los prados repletos de hierba.

–¿Y te revolcaste sobre ella, papá? –preguntó Amanda, no muy segura del sentido que tendría esa historia.

–Por supuesto.

–Pues qué bien. Te gustó, ¿no?

–La hierba pinchaba, olía boñiga de vaca y estaba llena de molestos insectos. No duré más de medio minuto allí.

Amanda reflexionó unos segundos.

–Vale, ¿y…? Yo sólo te he preguntado por qué no sales en un programa de la tele, como esos cocineros famosos a los que les dan estrellas chiquilín.

–Michelín. Se dice Michelín –respondió Jonás entre carcajadas–. La vida es imperfecta, Amanda, incluso para esos cocineros de los que hablas. La vida que sueñas nunca se corresponde exactamente con la que consigues en realidad. Yo no tengo mi propio restaurante, no soy famoso ni rico. Trabajo muchas horas, tengo pocas vacaciones y no puedo inventar cada día un plato. Es una situación llena de imperfecciones, no la que me imaginé el día que entré en la escuela de cocina. Lo curioso, cariño, es que todas esas imperfecciones no me han hecho dejar de amar mi trabajo, igual que nunca dejé de amar los espesos prados del norte. 

Dany Campos. Guionista y Realizador

Dany Campos. Guionista y Realizador

www.danycampos.com

 

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