Uno de cada cinco niños tiene alergia, uno de cada diez es asmático y un 6% tiene alergia a alimentos.

Con estas cifras es lógico que muchos padres se planteen si mandar o no a sus hijos a un campamento de verano durante los meses de vacaciones, ya que el miedo a una reacción inadecuada a un alimento o una planta y cómo actuarán los monitores quita el sueño a muchos progenitores.

Para evitar situaciones de riesgo, la Sociedad Española de Inmunología Clínica, Alergología y Asma Pediátrica (SEICAP) ha elaborado un listado de recomendaciones dirigido a monitores y profesores de campamentos de verano. En él se incluyen ocho pautas sobre cómo actuar en caso de reacción o shock anafiláctico, como el sucedido el pasado mes de mayo con un menor en una granja escuela de Móstoles (Madrid).

La doctora Ana María Plaza, presidenta de la SEICAP, ha explicado a Generación Fénix que el personal que se dedica al cuidado y atención de menores debe contar con formación en alergias infantiles y, sobre todo, debe saber administrar el tratamiento de rescate que, en muchos casos, puede resultar vital. Sin embargo, recuerda que en España no existen protocolos de actuación nacionales sobre el tratamiento de las reacciones alérgicas graves para profesionales no médicos que están en contacto con niños. Tan sólo en Galicia y, en el próximo curso también en Baleares, funciona el programa Alerta Escolar, que consiste en identificar a los niños de riesgo en el colegio junto con formación a los profesores de cómo actuar en estas situaciones de riesgo.

Las alergias infantiles más frecuentes pueden ser de dos tipos: sensibilización a aeroalergenos y otras por sensibilización a los alimentos.

Las primeras suelen provocar enfermedades respiratorias como asma o rinitis y dependen de la región en la que vive el niño, mientras que las segundas, las alergias a los alimentos, dependen de la edad del niño. En menores de 3 años predominan la alergia al huevo o a la leche de vaca, en niños escolares se manifiestan más las alergias al pescado, frutos secos y mariscos y en edades más avanzadas suelen predominar la sensibilización a frutas o vegetales.

La doctora Plaza destaca que “la clínica alérgica más peligrosa es la anafilaxia que aparece súbitamente y afecta a varios órganos a la vez, pudiendo llegar a provocar compromiso vital”. En cuanto a si los niños alérgicos pueden hacer las mismas actividades que el resto, esta especialista considera que deben llevar unas normas escritas por su pediatra alergólogo si tienen alguna limitación. Pero en la mayoría de los casos los niños alérgicos pueden hacer las mismas actividades que sus compañeros de campamento.

Las ocho pautas que recomienda la SEICAP para los campamentos infantiles (y que se pueden consultar en www.seicap.es) son:

  1. Debe designarse una persona responsable de la atención a niños con alergia o asma y saber cómo actuar en caso de reacción.
  2. Este responsable deberá poseer una copia del informe del diagnóstico y del tratamiento que haya elaborado el especialista pediátrico.
  3. Tanto el responsable como otras personas encargadas del cuidado de los niños deben recibir formación de un profesional sanitario. Los encargados del comedor deben estar informados de las alergias alimentarias que pueda haber.
  4. El responsable deberá custodiar la medicación, inhaladores o adrenalina autoinyectable en un lugar seguro pero accesible en caso de emergencia. Asimismo, tendrá que saber administrarla en el caso de que haya una urgencia.
  5. El personal debe saber identificar los síntomas para administrar el tratamiento correcto. Los síntomas más comunes son picazón o leve sarpullido en boca y labios; urticaria; lagrimeo de los ojos; estornudos repetitivos y picor nasal. Los síntomas graves son ronquera, garganta cerrada e hinchazón de lengua, párpados, labios u orejas; respiración entrecortada y labios azulados; pulso débil, presión arterial baja y desvanecimiento.
  6. En caso de reacción alérgica no hay que dejar nunca al niño solo. Se debe llamar a urgencias, administrar la medicación correspondiente y llevarlo a un centro médico.
  7. Se recomiendo la administración precoz de adrenalina ante los síntomas más comunes para evitar su progresión a una reacción grave.
  8. El campamento deberá tener inmunidad frente a acusaciones judiciales por las consecuencias de administrar la medicación de urgencia o rescate.

La SEICAP organiza campamentos educativos para niños alérgicos en los que enseña a los menores a convivir con una alergia. “En ellos explicamos, a través del juego, autocuidados y desmitificamos algunas ideas que pueden influir en la calidad de vida de los pacientes”, señala la doctora Plaza.

Ana García GENERACION FENIX

Ana García. Periodista especializada en Salud.

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