Juan Eslava, natural de Jaén y apasionado de la historia, ha lanzado este mes “La segunda guerra mundial contada para escépticos”. A sus 66 años lleva más 79 títulos publicados y seguro que, al ritmo de dos obras por año,  pronto rondará el centenar.

Hoy ha tenido la amabilidad de contestarnos a unas preguntas, donde nos desvela no sólo pinceladas de su libro sino también de su profesión y sus experiencias en la misma.

  • ¿Cómo ha reaccionado el público y la crítica ante el libro?

Hasta ahora las críticas que tengo son excelentes. Les parece que es entretenido y  al mismo tiempo serio  y en el sentido científico, así que no tengo queja.

  •  ¿Se ha ofendido alguien al no entender el tono irónico del libro? ¿Hay algún libro que le haya dado especiales quebraderos de cabeza en este sentido?

No, yo creo que se entiende perfectamente. El es estilo satírico y hay de vez en cuando anécdotas graciosas dentro, claro está, del contexto de una guerra, que siempre es terrible. Creo que el público ha sabido captarlo perfectamente.

Hace tiempo sí que hice uno sobre el catolicismo, “El catolicismo explicado a las ovejas”, que no fue especialmente bien entendido por “las ovejas”. Pero ya es historia.

  •  En su sinopsis escribe que aúna rigor y humor ¿qué componente diría que le funciona mejor a la hora de conseguir lectores?

Yo diría que son importantes las dos cosas. El lector moderno quiere información fidedigna, trabajada históricamente, y, al mismo tiempo, al leer en tiempo de ocio, aprecia mucho  que esta información se ofrezca de un modo divertido.

  •  Lo que más me ha llamado la atención de lo que he leído ha sido eso las inverosímiles peripecias del gato del acorazado Bismarck… ¿podría contarnos más sobre ese gato del que habla en su novela?

Es una historia bastante curiosa. En el acorazado Bismark tenían un gato como mascota del barco y,  cuando hundieron el acorazado, el gato se salvó  y fue rescatado por los ingleses. Después fue llevado a un barco inglés  que también  terminó hundiéndose, y el gato volvió a salvarse. De ahí fue a parar a otro barco  que también fue hundido posteriormente. Así que el gato sobrevivió a tres hundimientos. Por eso se dice que tienen siete vidas. Finalmente, los ingleses se apiadaron de él y lo llevaron a la casa de retiro de los marines, donde murió 14 años después de la guerra. Es un dato totalmente histórico, en el libro aparece una foto donde Churchill sale en un barco acariciando a ese gato, el gato Klaus para los alemanes, pero que, más tarde, los ingleses bautizaron como Sam.

Yo para darle cierto tono por así decirlo humorístico al hundimiento de Bismark he contado un capítulo a través de los ojos del gato, contando cómo percibiría el gato todo lo que estaba teniendo lugar a su alrededor y que él no acababa de entender.

  •  ¿Qué le lleva más trabajo a la hora de escribir una novela? ¿Dar con la idea o desarrollarla?

En este caso dar con la idea era fácil puesto que era un episodio histórico. El desarrollo ya más trabajo porque uno quiere que el libro lo contenga todo: que sea riguroso, que cuente bien los hechos y, al mismo tiempo, que no se haga pesado, así que eso es lo que se vuelve más difícil.

La segunda guerra mundial contada para escépticos

 

  • Ojeando su bibliografía se ve su afición por la historia ¿De dónde le viene esa pasión?

Siempre me ha gustado la historia, como al que le gusta la ebanistería. Me ha gustado desde que era pequeño y soy doctor en historia. Todo lo que escribo, veo o vivo son cosas históricas.

Es un libro a medias con mi hija. Mi madre era muy buena cocinera  y su recetario lo heredó  mi hija, excelente cocinera también. Un día pensamos que podíamos hacer un libro con las recetas que ella aportaba y las anécdotas que podía aportar  yo. Y de ahí salió ese libro que ha tenido la suerte de recibir el premio Gourmet.

  •  He visto que antes de “La segunda guerra mundial contada para escépticos” tiene otro titulado “Historia de España contada para escépticos” ¿Piensa continuar con los libros de “… contados para escépticos”?

Ya llevo 4 que son: la historia de España, la historia del mundo, la primera guerra mundial  y la segunda y no sé. A lo mejor cualquier día pienso en otro título, pero creo que no, que ya he escrito bastante para escépticos  y que toca escribir para creyentes.

  •  ¿Qué decidió a usar de pseudónimo un nombre extranjero como el de Nicholas Wilcox?

Cuando escribí la novel a de “La lápida templaria”, la escribí en el tono de los novelistas  de tipo Best-Seller y entonces pensé que, para mis lectores habituales, iba a resultar una novela un tanto inusual y se iban a sentir decepcionados, de ahí, el uso del nombre falso. Para mi sorpresa esa novela se vendía incluso mejor que las mías y mis lectores, al saber que era yo, la han leído y también la han disfrutado. Después escribí cuatro novelas de ese tipo pero, al saberse que Wilcox y yo eramos la misma persona, ya perdió su gracia y dejé de escribirlas.

  •  ¿Tiene alguna anécdota curiosa que le haya pasado a raíz de su oficio de escritor?

Tengo miles. Una de ellas es, por ejemplo, que después de publicar sobre la guerra española algunas personas me han legado las cartas que escribían sus padres o sus abuelos durante ese periodo. Confiaron en mí al darme ese material y lo veo como una anécdota muy positiva.

  •  ¿Puede adelantarnos algo de su próximo trabajo?

Pues no sé qué va a ser lo próximo. Ahora mismo he acabado bastante exhausto de este libro, pero creo que el próximo que haré será una novela, para ir variando. Lo que aún no tengo es el tema.

Estudiante de periodismo.

Estudiante de periodismo.

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