Buenas Gente Fénix, hoy os quiero hablar de un producto muy especial en nuestra dieta; el huevo. A pesar de que la habladuría popular le ha dado mala fama con expresiones cómo «Éste tío no hace ni el huevo».

En medio de éste entorno de recesión que está sufriendo el país, la prensa se ha hecho eco de que en el 2014 estamos comprando la docena de huevos un 65% más cara que en diciembre de 2013. Sí bien es verdad, la subida de precio que hemos notado a nivel europeo tiene un origen honrado y con una mejoría importante, según mi opinión, pues ha entrado en vigor una nueva normativa sobre el bienestar de las gallinas ponedoras que ha obligado a cambiar el tamaño de las jaulas para su mejor bienestar.

A decir verdad, estoy convencido de que  la calidad nutricional de los huevos mejorará con esta nueva ley, pero esto es algo que veremos solo con el tiempo. A día de hoy nos toca pagar a una media de 1,50 € la docena. Aun así, creo que sigue siendo un precio muy razonable para esa joya nutricional y más si lo comparamos con el precio de sus competidores en la mesa cómo las carnes, el pescado o derivados de proteína vegetal cómo tofu o seitan.

Y es que el huevo es un alimento muy práctico y altamente nutritivo que debe formar parte de nuestra dieta habitualmente. Es fácil de preparar, combinar y consumir en forma de desayuno, aperitivo, segundo plato o parte de una ensalada.

Éste tesoro nutricional está compuesto por dos partes principales: La yema y la clara.

La yema representa la tercera parte del huevo y es de un color amarillento, que será más o menos intenso dependiendo de la alimentación que haya recibido la gallina. Esta parte está compuesta principalmente por grasas insaturadas muy saludables cómo el Omega-3, algunas proteínas, vitaminas liposolubles como la vitamina A, D  y E y varios minerales cómo el hierro.

La clara es de una textura viscosa y transparente y está formada por un 90% de agua. El otro 10% está formado básicamente por proteínas de muy buena calidad (ovoalbúmina)  y vitaminas del grupo B cómo la B12 y el ácido fólico.

El aporte calórico del huevo es de solo unas 80 Kcal por unidad y tras diversos estudios se ha desterrado la idea errónea de que hay que limitar el consumo a dos o tres unidades a la semana por su alto contenido en colesterol.

Hoy sabemos que una persona sana puede comer uno o dos huevos a diario sin riesgo de que se le dispare el perfil lipídico.

#Joan Majo

Joan Majó Merino

Nutricionista

Autor del libro «El peso deseado en 11 pasos»

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