Ya tenía yo ganas de dedicar una entrevista para hablar de arquitectura, era preciso encontrar arquitectos comprometidos con su profesión, que buscan otros caminos en lo biodiversidad, en el avance no solo de la técnica y la ciencia sino de la sociología y la demografía. Era importante que fueran profesionales contrastados, que hubieran dedicado su trabajo a la mejora de las condiciones de la vida de las personas. Me preocupa la situación que vive el sector, en especial la configuración de las urbes y núcleos de población y la profesionalización y puesta en valor de la profesión de arquitecto. Quería también que fueran grandes amantes de todas las corrientes artísticas contemporáneas y clásicas y, sobre todo, que tuvieran muchas cosas que decir sobre Murcia y sus gentes. Arquitectos en suma responsables con su aportación a la sociedad. Llamo a un buen amigo, Ernest Berkhout, miembro del Estudio de Arquitectura, Diseño, Interiorismo y Paisajismo Albasini¬Berkhout, que conoce como pocos todas las circunstancias y vicisitudes precisas para materializar un proyecto arquitectónico. A través de él localizo a Fernando De Retes, Fernando es un arquitecto que se nutre del compromiso con la naturaleza y la sociedad. Un arquitecto pensador y filósofo rayando casi en lo anti-sistema. Ganador de innumerables premios y con una trayectoria ejemplar. Dos personas sencillas, trabajadoras y que se sitúan a la cabeza de sus organizaciones para promover la cultura de la arquitectura como camino para la conciliación y el entendimiento entre todos los agentes sociales implicados en el progreso económico y social. Va a ser esta una entrevista con mucha miga. A buen seguro que sí.

El encuentro se produce en el Restaurante HISPANO, palabras mayores pues, un templo en Murcia centro con varias generaciones dedicadas al sector de la hostelería, pero llevando siempre por delante la bandera de la excelencia. Comer en el Restaurante Hispano es como hacerlo en casa. Un espacio cercano y entrañable en el que tardas en tomar asiento porque siempre alguien ofrece compartir un aperitivo en la barra.  La barra del Hispano goza de buena salud. Por la mañana se huele a café, tostadas con mermelada y zumo de naranja recién exprimida, y a mediodía, la copa de manzanilla, el marisco hervido, la hueva y la mojama, la marinera, ese capítulo glorioso de tapas frías y calientes. Un espacio que Balta Abellán, buen amigo y máximo responsable del restaurante, heredero de toda una tradición familiar señera en Murcia, encargó al al arquitecto Luis Clavel con un objetivo claro: realzar el establecimiento sin renunciar a la estética tradicional.

A día de hoy el Restaurante Hispano figura a la cabeza de esos lugares de Murcia para visitar. El escaparate con lo mejor de esta tierra, con las verduras, los pescados y mariscos, las carnes y las frutas es espectacular.

José Pérez, patrocinador de estos encuentros a través de IFUR, insistía siempre en realizar esta entrevista aquí, una visita a El Hispano es un acontecimiento, y aquí estamos dispuestos a disfrutar de lo mejor que Murcia ofrece para comer.

Para entrar ya en materia pregunto a Ernest:

-Arquitectura vs Urbanismo. Funcionalidad vs Arte. Aquí o se trata de ganar un Premio o un Concurso o vamos a hacer obra social de todo a 100. ¿Qué opinas tú?

-Todavía tenemos el reflejo en Murcia de querer llamar a Norman Foster cuando se trata de realizar un proyecto público. Automáticamente los responsables de Cultura siempre pensaban que una obra requería un gran nombre. Todavía en 2004, 2005 ó 2006 el arquitecto murciano hacía mayoritariamente dúplex en la playa, de los que quedan 900.000 sin vender. Los arquitectos que intentamos encontrar el punto medio, entre los que estamos Fernando y yo, quedamos como un poco outsiders. Existe esa dicotomía de la que hablas, y es el binomio que hay que romper. No se puede concebir una obra sin la aplicación social del entorno y el uso al que va destinada.

Viene a cuento que pregunte a Fernando entonces:

-Como concepto general, ¿tiene Murcia identidad arquitectónica?

Estamos viviendo un proceso de conversión de las ciudades en parques temáticos de ellas mismas. Todas tienden a descafeinarse. Se convierten en un lugar. Un sitio que puede estar en Murcia, Logroño o Tenerife. No hay una arquitectura específicamente murciana. Evidentemente si recuperamos la arqueología puede existir una arquitectura hispano-árabe que en cualquier caso brilla por su ausencia. Pero no ha generado una tradición salvo en contadas ocasiones y en pocos arquitectos que consideramos la integración como un valor. En un tiempo se hablo mucho del barroco murciano, con comité y todo que velaba por los balcones, un absurdo más. Aquí no hubo ni siquiera modernismo. Para llegar al modernismo, como pasó en Cataluña, es preciso una burguesía ilustrada, cosa que en Murcia no hubo. Murcia salta de la huerta a la ciudadanía sin llegar a posar una tradición. En Cartagena si encontramos una corriente modernista sin embargo. Pero en Cartagena hubo otro problema: se convirtió en una ciudad asistida siempre por el Estado. La minería y el ejército eran los motores del crecimiento.

Estamos degustando una gastronomía sencillamente magistral. Balta, con su amabilidad, nos explica y razona el proceso de creación y composición de cada plato y esta conversación gastronómica paralela resulta apasionante. Hay un tema que estaba deseando preguntar a Ernest:

-¿La presentación a Concursos se ha convertido para los arquitectos en un fin en si mismo o en un medio para volver a generar otro proyecto, de nuevo fin en si mismo?

-Hay una película de 2013, «The Competition», que sigue a varios arquitectos en la presentación y elaboración de proyectos a concurso. Es una situación ridícula. Es tremendo lo que está ocurriendo. Hay páginas web donde te puedes presentar a un concurso pagando una suma de 50 dólares, y si ganas tu proyecto es gratis. La situación del arquitecto es extrema. Si no tienes concursos internacionales no llegas a nadie. Y hay que ganarlos joven.

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“El debate interno sobre la crisis parte no sólo de la debacle económica, sino del destrozo del paisaje en esta zona del mediterráneo. Nadie se quejaba de pisos de 70 metros con 4 habitaciones. Todos vivían en el “aprovecha el momento”. Ernest Berkhout

«No hay que intentar seguir haciendo balcones. Los balcones no tienen ya ninguna función en el siglo XXI. No existen artesanos para ello. La gente no se asoma a la calle a contemplar la vida y solo sirven para almacenar trastos y enseres. El espacio al que se asoman además es hostil. Es el ejemplo de la adecuación de la arquitectura a la realidad social» Ernest Berkhout.

Fernando interviene también:

-Yo soy un defensor de los Concursos. Si no existieran no permitiría a un arquitecto dar a conocer su talento. Yo me precio incluso de ganar concursos. Pero son terribles. Los premios son a cuenta de la obra. Se presentan cientos de proyectos de mucha gente elaborados con amor, energía e interés. Esta profesión es tan dura que cientos de proyectos con miles y miles de horas van a la basura. Qué diríamos si para una operación médica elegiríamos a cinco cirujanos y solo le pagáramos a uno. Es una solución muy buena para la Administración para la búsqueda de soluciones, pero letal para el colectivo.

Al aparecer Balta con platos imposibles que derrochan creatividad y que estallan de sabor en el paladar todos nos quedamos impresionados. Entro en materia de polémica y le pregunto a Ernest:

-¿Es culpable de forma alícuota el arquitecto de la crisis inmobiliaria?

-El debate interno sobre la crisis parte no sólo de la debacle económica, sino del destrozo del paisaje en esta zona del mediterráneo. Nadie se quejaba de pisos de 70 metros con 4 habitaciones. Todos vivían en el «aprovecha el momento». Los arquitectos ganábamos mucho dinero. Es verdad. Pero no olvidemos que trabajamos con normativas que imposibilitan en muchas ocasiones hacer trabajos decentes, los coeficientes de edificabilidad, las premisas estéticas, entre otras muchas, son barreras que muchas veces adocenan la obra. No se puede hacer una tipología adecuada de viviendas. Y esas normativas las marcan arquitectos funcionarios. Es todo un contrasentido.

Fernando añade:

-La arquitectura, desgraciadamente y también para bien, siempre ha estado del lado del poder. Siempre trabajó para él, militar, religioso, político, económico o el que fuere. A impulsos de lo que el poder demanda. Dicho eso siempre digo que los males de la profesión parten de los propios arquitectos. Yo me he empobrecido estos años al negarme a hacer duplex por los montes destrozando el paisaje. Me han llamado bohemio. Pero no puedo dejar de tener una actitud crítica. En esta situación de capitalismo salvaje todo esta pensado para que una vez apretadas las tuercas y conseguidos los desniveles sociales necesarios para el progreso del capitalismo, todo sea necesario para que todo vuelva a ser igual.

Sintetizar las palabras de Fernando créanme que no es tarea fácil. Suscita continuamente intervenciones porque a todos nos está resultando tremendamente interesante lo que nos cuenta. Balta continúa con este «traer y llevar» las maravillas gastronómicas de esta casa a nuestra mesa.

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“La arquitectura, desgraciadamente y también para bien, siempre ha estado del lado del poder. Siempre trabajó para él, sea éste militar, religioso, político, económico o el que fuere.” Fernando De Retes

José Pérez, Director de IFUR, la empresa que apuesta por financiar este proyecto, apunta un asunto que es nuevo en la conversación. Se dirige a Ernest y le pregunta:

-Por un lado se habla de la historia de la arquitectura y de como los medios de producción quizá hayan debilitado la estética y ciertas funciones de la arquitectura. Los hay que mantienen que la arquitectura debe responder siempre a su tiempo. ¿Qué piensas tú? ¿Porqué? ¿Cuáles son tus referencias?

-La arquitectura siempre responde a su tiempo. Siempre se hace lo mejor que se puede hacer en ese momento. Hay multitud de ejemplos. Yo no soy pesimista sobre el poder de la tecnología. Nos permite hacer cosas infinitamente mejores y de más calidad. No hay que intentar seguir haciendo balcones. Los balcones no tienen ya ninguna función en el siglo XXI. No existen artesanos para ello. La gente no se asoma a la calle y solo sirven para almacenar trastos. La arquitectura no tiene porqué reproducir una piedra del XVIII. Es necesaria hacerla real, sostenible, adecuada y económica. Para mi Frank Lloyd-Wright representa la parte romántica de la arquitectura moderna, la parte amigable. me gusta pensar que en su día fue indigestible.

Fernando, siempre atento, añade:

-Hoy en día se puede hacer una Catedral Gótica con una impresora 3D. En Amsterdam se hacen casas en los estudios a partir de reproducciones de piezas en impresoras. Pero la referencia es siempre hablar de tecnología y sociedad. La tecnología da pautas para el cambio social y la sociedad demanda esa tecnología. Como arquitecto a mi me encanta el carácter social, hablar de empoderamiento, de preguntar al ciudadano, naturaleza y humanos estamos en el mismo barco. El invento siempre va por delante de la modificación del paisaje. Si no hubiera ascensores no habría edificios ni ciudades tal y como las entendemos hoy. Es la persona la que va a asumir el rol de decidir a través de la tecnología el mundo en el que quiere vivir. El urbanismo clásico ha muerto, todo va unido a las TICs. Ese es el cambio pendiente. Me interesa la entropía y el deterioro urbano. Me gusta Ávalos, Director de Harvard, Herreros, un magnífico arquitecto en aspectos termodinámicos, y Peter Zumtor, un arquitecto suizo que desde un pequeño pueblo ha cambiado el concepto del intimísimo religioso en una Capilla que es una joya de la arquitectura moderna. Gran arquitecto, favorito de muchos por limpieza material. La arquitectura es mucho más lenta que la poesía o la música, que cambian su sensibilidad de un día para otro. A nosotros nos pillan los cambios sociales siempre a contrapié.

«Estamos viviendo un proceso de conversión de las ciudades en parques temáticos de ellas mismas. Todas tienden a descafeinarse. Se convierten solo en un lugar». Fernando De Retes

Y Ana Laura Barrera aprovecha, oportuna y acertadamente, para trasladar una pregunta Ernest:

-Educación, Universidades, Colegios Profesionales. ¿Cómo es ese mundo que envuelve a la arquitectura?

-Yo quizá puedo hablar más sobre la educación británica. Tienes que saber efectuar manualidades, saber la parte artesanal.  Eso creo que es bueno. La docencia está empezando a ser una salida profesional medio digna, sobre todo con la aparición de universidades privadas. En cuanto al Colegio, creo que antes cumplía una función social de protección de la profesión, se fijaban unas tarifas. Hoy en día ya no es así. Es curioso como ha desaparecido esa labor. A mi no me aporta gran cosa. Quizá conocer normativas en algunas cosas. Hay un circuito de Premios y funciona como un Club. No sé. Pertenezco a él pero lo veo anticuado.

Fernando quiere apuntar su opinión al respecto:

Yo he trabajado para el Colegio en temas de asesoramiento tecnológico. Intenté que todos los Colegios nacionales crearan una web donde se facilitara información técnica. En aquella época había arquitectos indignados que querían que la información les llegara en un sobre cerrado a casa. Esto pasó apenas hace 12 años. Hoy parece de risa. Yo monté un equipo de seguimiento. Pero lo dejé. El hecho de que todos seamos arquitectos no me lleva a ningún tipo de hermandad. Yo montaría un Colegio con 80 ó 100 arquitectos. Quizá alguno más. Pero nada más. Creo que debería haber otro tipo de asociaciones al respecto. En Alemania las tarifas existen. A mi los Colegios no me representan, y a veces los considero mis enemigos naturales. En cuanto a la docencia las escuelas hacen un gran esfuerzo. Me gusta la Escuela de Alicante. No hay un Plan Oficial. Se diferencian en traer personal de prestigio que da una una visión de la arquitectura como ciencia social más que técnica. Hay que decir que hay arquitectos españoles muy renombrados a nivel internacional en este aspecto. Me gusta mucho la Escuela de Cartagena, la proximidad de ese carácter técnico de la industria naval tiene que brotar.

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Ernest Berkhout, Victorio Melgarejo, Fernando De Retes y José Pérez, Director de IFUR.

Ya en los postres seguimos con el diálogo sobre lo bien que se está cuando se está bien. La conversación deriva por vericuetos interesantísimos. Antes de despedirnos, y con la excelencia de haber comido como hacía tiempo que no lo hacíamos, quiero preguntar algo a Ernest y Fernando si quieren añadir algo más al respecto:

-Ernest nos comenta que quizá estamos hablando demasiado localmente. El arquitecto tiene que salir forzosamente al extranjero. Hay que viajar a colaborar en proyectos en Méjico, por ejemplo. No puede un chico con 23 años salir pensando en hacer dúplex en la playa, esa posibilidad ya no existe. Es posible que a raíz de este cambio social se puedan cambiar las cosas. Yo por ejemplo estoy en Nigeria generando un proyecto nuevo. El país está saliendo de la pobreza y en 10 años será una potencia. Estoy formando país y ciudades. Es emocionante. La riqueza natural está siendo básica.

Fernando dice:

-Yo estuve a punto de trabajar en China en un proyecto de ciudades biosostenibles. A mi no me interesan los territorios por explorar. Me interesa la civilización caduca, triste y obsoleta. Soy partidario del decrecimiento. No todo es cuestión de números. He basado mi exploración en los territorios del deterioro, esos territorios donde la acción antrópica del ser humano ha llevado a poblar y adocenar la naturaleza salvo en parques naturales y poco más. Está todo por hacer. Los que nos dedicamos a construir el territorio artificial donde vivimos, porque no vivimos en los árboles, debemos saber que hay una ley por la cual todos los procesos llevan al deterioro. Mi teoría es que los arquitectos tenemos que atender a la idea de que el deterioro es el gran motor que nos permitirá hacer cosas en el futuro. Hay que vencer a la entropía. El desafío está aquí.

Muy a nuestro pesar llega, como siempre, el momento de las despedidas, el turno de las fotos, de los adioses y agradecimientos. Me he quedado absorto con la conversación. Deberíamos estar horas hablando sobre todo esto. Yo me constituyo desde ya en un altavoz más y un admirador del trabajo de Fernando y Ernest. Gracias Balta por todo, a tí y a tu equipo de profesionales. Hemos estado, verdaderamente en nuestra casa.

No debiera pasar mucho tiempo sin repetir esto. Momentos que te hacen más conocedor de tu tierra, de tu cultura, de tu entorno. Ese es el compromiso de las últimas palabras. Gracias, muchas gracias a todos.

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Balta Abellán ( Propietario y Chef del Restaurante Hispano ), José Pérez (Director de IFUR ) Victorio Melgarejo junto a los arquitectos Fernando De Retes y Ernest Berkhout.

UN PROYECTO DE COMUNICACION  «ESENCIA»

Entrevistas a Personalidades relacionadas con la Economía, la Comunicación, la Cultura y la Solidaridad.

Proyecto patrocinado por: VOXUA    IFUR

Lugar: Restaurante HISPANO (Murcia)

Invitados:

Fernando de Retes

Arquitecto por la Escuela de Arquitectura de Madrid.

Afincado en Murcia desde 1979. Seguidor de los franceses Lacaton y Vassal, que con sus aportaciones han contribuido a la reconversión moral de la arquitectura, De Retes apuesta por unos diseños de mínimo impacto en el entorno y que ahorren en materiales y mantenimiento. Diseñó el Pabellón de Murcia en la Expo 92, el Parque Científico de la Universidad, el Espacio La Conservera, etc…

Ernest Berkhout

Arquitecto por las escuelas de Manchester y Brighton en Inglaterra. Tras trabajar varios años en Londres en proyectos de oficinas y rehabilitación, se trasladó a Sevilla para trabajar en la Expo ’92. Desde entonces ha seguido trabajando en España donde es arquitecto colegiado por el Colegio Oficial de Arquitectos de Murcia desde el año 1995. Actualmente está desarrollando un proyecto de una dimensión espectacular en Nigeria.

Asiste también:

José Pérez

Director Gerente de IFUR

Ana Laura Barrera Vallejo

Directora Ejecutiva de IFUR

Realización: Victorio Melgarejo

Fotografías: Reme Gómez Sierra

Victorio Melgarejo. Dr. de "Hay un tigre detrás de tí"

Victorio Melgarejo

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