Podemos definir la autoestima como la valoración que realizamos de nosotros mismos. Todas las personas nos autoevaluamos en relación a nuestros rasgos corporales, capacidades cognitivas, habilidades, carácter y manejo de las emociones. La puntuación que nos otorgamos en esta evaluación personal puede determinar una alta o baja autoestima y, a su vez, esta alta o baja autoestima juega un papel importante en nuestro bienestar o malestar emocional.

Las personas con baja autoestima tienden a generar pensamientos negativos sobre sí mismas de una manera automática e irracional: “Soy un desastre”, “todo me sale mal”, “no valgo para nada”, “lo ha dicho por mí”, “no me gusto nada”, “Siempre lo estropeo todo”, “ no puedo hacer nada para cambiar”, etc..

¿Cómo podemos vencer a los pensamientos negativos?.

  1. Tomando conciencia de que los estoy utilizando.
  2. Rompiendo ese pensamiento con palabras o frases contundentes del tipo: «No es verdad que …». «Sí puedo…». «Paro este pensamiento porque…»
  3. Haciendo un análisis realista teniendo en cuenta todos los aspectos y no centrándonos en los negativos.
  4. Cambiando nuestra forma de hablar, evitar las generalizaciones del tipo: todo, siempre, nunca, nada y utilizar formas más realistas: a veces, de vez en cuando, a menudo…
  5. Afirmando lo que valemos de una forma realista pero también optimista.
  6. Viendo el lado positivo de las cosas y escogiendo los pensamientos que generan, mucho más optimistas.

triste

¿Qué beneficios nos aporta estos pensamientos positivos?

De la misma manera que los pensamientos negativos nos generan ansiedad, malestar emocional, tristeza, depresión, inseguridad, ira, insatisfacción, falta de vitalidad, desilusión y una larga lista de emociones y estados negativos. Los pensamientos positivos sobre nosotros mismos, potencian emociones y estados de ánimo positivos como alegría, felicidad, ilusión, vitalidad y optimismo. Elevan nuestra autoestima, lo que nos ayuda a tener plena confianza en nuestras acciones y a aceptar las consecuencias de las decisiones que tomamos, felicitándonos por las decisiones acertadas y aprendiendo de nuestros errores, para volverlo a intentar con más vitalidad y garantía de éxito.

El pensamiento positivo realista nos permite, además, mantener una actitud constructiva, fomentando nuestras fortalezas y reconociendo nuestras debilidades para poder transformarlas.

En definitiva, aceptarnos tal y como somos, querernos con nuestras virtudes y defectos, confiar en nuestras decisiones y aprender de nuestros errores, el no considerarnos más ni menos que nadie, asumir las críticas de los demás como algo constructivo y no destructivo en nuestra vida, plantearnos metas realistas y alcanzables, pensar de una manera optimista, autoevaluándonos de manera positiva, nos va a proporcionar un equilibrio y bienestar emocional que va a redundar en una vida más sana en el plano físico, mental y emocional acercándonos lo más posible a esa meta humana que es alcanzar la felicidad.

Psicología 1 Foto Isabel

Isabel Domingo Psicóloga, Psicopedagoga y Especialista en Inteligencia Emocional

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