Mario Vaquerizo Caro nació un cinco de julio de 1974 y creció en el madrileño barrio de Vicálvaro junto a sus dos hermanos, Marta, con quien integra el grupo Nancys Rubias, y Ángel, su hermano mayor, fallecido en un accidente de tráfico en agosto de 2004, recuerdo que, por un momento, disipa la permanente «carcajada Vaquerizo», sello personal y distintivo de su ambigua y transgresora imagen.

Casado con Olvido Gara, Alaska, juntos protagonizaron el reality Show Alaska y Mario de MTV España, donde conocimos el día a día de la peculiar pareja. Desde entonces, Mario Vaquerizo colabora en diversos programas de radio y televisión, e incluso ha prestado su voz a Frankestein en «Hotel Transilvania», o a «Caca», en la recién estrenada película «Emoji», regalándonos frases en algunas entrevistas como «No porque seas una caca vas a ser peor que un corazón», o «La caca está en el día a día de todo el mundo». 

El polifacético showman, quien afirma que se levanta a las siete de la mañana y se toma una cerveza, también es autor del libro «Vaquerizismos», donde nos ilustraba con su propia filosofía de la vida para el mundo moderno, y del más reciente, «Fabiografía», donde narró la biografía en primera persona de Fabio McNarama, personaje emblemático de La Movida Madrileña. 

Pocos imaginan que tras esa imagen, caótica y despreocupada, habita un hombre que se define a si mismo como germano, trabajador y disciplinado. Vamos a recordar la entrevista de Ángela Ortiz a Mario Vaquerizo, para descubrir al hombre tras el personaje, y sobre todo, para refrescarnos con el estilo Vaquerizo, que sin duda, es único e irrepetible.

GFX: Manager, escritor, DJ, rockstart… ¿Cuántas vidas harían falta para vivir todos estos Marios que llevas dentro?

Mario Vaquerizo: Ser como yo soy. Soy muy germano, muy exigente conmigo mismo, muy trabajador y disciplinado. Creo que hay que organizarse. Y, entonces, si te lo propones, eres capaz de hacer muchas cosas. Lo más importante es sentirte bien con lo que haces, que eso te haga feliz, y así no lo verás como un sacrificio. Yo he conseguido convertir mis aficiones en un medio de vida. Ésta es la forma de ser feliz: disfrutar con lo que haces. Claro, es muy importante ser consciente de tus virtudes y limitaciones.

GFX: Confiesas ser por momentos frívolo y banal, pero también intenso y perfeccionista, a veces moderno y a veces tradicional… ¿Te parece esta cualidad tuya una forma de caos o de riqueza personal?

M.V: Hay momentos para todo. En momentos soy frívolo, pero en otros soy muy perfeccionista. Creo que lo más importante en esta vida es encontrar un equilibrio entre todo, y mostrarte a la gente tal y como eres. Mostrarte natural. Porque, ¿de qué sirve dar una imagen y luego ser otra cosa totalmente diferente? Nos engañaríamos a nosotros mismos, cariño, y, sobre todo, hay que ser feliz.

Mario y Alaska

Mario y Alaska

GFX: Las mujeres han marcado tu vida; tu tía Elena, tus abuelas Cuca y Luisa, tu Madre, tu suegra América, y Olvido. ¿Qué crees que las mujeres pueden aportar a la sociedad?

M.V: Las mujeres lo son todo, cariño. Sin las mujeres no estaríamos aquí, yo he tenido la suerte de haberme criado en un matriarcado. Aportan todo a la sociedad. Ellas tienen la regla, la menopausia y ese instinto del que el hombre carece y que te salva la vida. Las mujeres lo son todo. Aprendo constantemente de ellas, son más inteligentes que los hombres. ¡VIVA LA MUJER¡.

GFX: Sigues pensando que la fama, como confesaste en una entrevista, sólo tiene cosas buenas?

M.V: Sí, claro que lo sigo pensando. A mi la fama me vino dada, aunque muchos piensen que yo la busqué. Pero es que me gusta, y sobretodo la acepto. La fama solo tiene cosas buenas. Tengo un sentido muy warholiano de la fama, de lo contrario no habría hecho un realitie sobre mi vida, ni habría participado en programas de éxito. Se supone que cuando haces todo eso es porque te gusta. Yo disfruto la fama.

GFX: Es verdad, Mario, nadie puede negar en esto tu coherencia.

M.V: Claro que sí. En esta vida hay que ser coherente y, lo más importante, agradecidos. Tengo la suerte de que me siguen muchas personas y gracias a ellas soy lo que soy. Así que si me piden una foto, cómo no me la voy a hacer. Claro, hay días que podemos estar mal, que podemos estar tristes, pero la gente, cuando se cruza con Mario, quiere verme como soy, y no es justo mostrarles tu lado feo. A mi no me gusta eso de no hacerte fotos, de esconderte de la gente, porque si no te gusta lo que conlleva la fama, haberte hecho cajera del Día, (ríe), claro que sí.

GFX: ¿Qué significa la amistad para ti?

M.V: Para mi la amistad lo es todo. Es la familia elegida, y yo soy muy familiar, yo soy muy amiguero. Tengo la gran suerte de tener muchos y muy buenos amigos íntimos. Unos, para algunos momentos, y otros, para otros, pero sé que puedo contar con esas personas, y ellos saben que pueden contar conmigo. La amistad significa todo. Tengo la gran suerte de tener veinticinco amigos íntimos que se que están ahí. Las personas que dicen: “no, yo es que mis amigos los puedo contar con los dedos de una mano”, o que sólo tiene un amigo íntimo, a mi me producen desconfianza, porque entonces no es una persona es un robot. Y en esta vida lo que nos salva es la inteligencia emocional.

GFX: ¿Por qué crees que nuestra sociedad es tan intolerante y violenta con todo aquello que se sale de la norma?

M.V: Básicamente por incultura. El respeto es lo más importante que tenemos las personas. Son intolerantes porque no se han abierto de orejas y no han visto lo que hay alrededor. Hay que ser más tolerantes. Cuando, por ejemplo, alguien insulta y dice “maricón” -que maricón, para mí, no es un insulto. Hay que ser muy maricones en esta vida (ríe)- lo que demuestra básicamente es incultura y ordinariez. El problema, como digo, es de incultura y ordinariez. Y yo estoy en contra absolutamente de la ordinariez. Venimos del siglo XX, y estoy en contra de las dictaduras, de las censuras y todo eso. Ahora estamos en el siglo XXI, se han producida cambios, pero tiene que haber más. Tenemos que lograr la felicidad.

Agradezco profundamente a Mario su generosidad y cercanía por haberme permitido desarrollar esta entrevista de una forma tan amigable. Un abrazo

Fotografía portada:  Ángela Ortiz

angela ortiz

Ángela Ortiz

 

 

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