-Mamá, por Diosssss, no me vuelvas a tirar las pinzas en la cocina, sabes que me acojonaste anoche, está bien que te enfades, porque no haga lo que tú quieres, siempre lo has hecho, pero, joder, no me pegues esos sustos.

No es que esté en la crisis de los 40, sino casi en la siguiente, aunque no llego a algo así como el típico abuelete juvenil, depauperado por el tiempo, pero sí que no palpito de la misma forma, ya sabes que la experiencia es un grado más de calor, un peso más… aunque una mente más despierta.

Esta semana corremos en La Manga, te lo digo, por si no te acuerdas, ya sé que tu memoria nunca falla, que eres como la CPU que tengo delante, pero por si las moscas. Son solo 10 kilómetros, así que hazte un buen estreno, para acompañarme el domingo.

Si te cuento lo que me pasó anoche, alucinarías, sentí que me apretabas, mientras dormía, el dedo gordo, fuerte y enroscándolo, como tuerca y tornillo, y tu cara de mal genio, esa que se te pone, demasiado a menudo, pero como siempre hacía dentro, no te preocupes, que el domingo te devuelvo el pellizco.

Sé seguro, por lo que era, nos entendemos perfectamente, somos idénticos…” que si no voy a las comidas con la familia, que si no me junto con ellos, que si pongo malas caras, cuando les veo y bla, bla, bla…” vamos tu monserga diaria, de un tiempo a esta parte.

Debes saber que no quiero terminar mi vida como tú, cansada, agotada, harta de intentar unir polos opuestos, entiéndeme por favor, me agoto, me aburro… como dicen por estos lugares, no tengo el cuerpo, para farolillos.

Mi tiempo es mío, llámame egoísta, pero no soporto reuniones sin fuste, “trepas” a mi lado, conversaciones estúpidas, envidias hasta en la sopa, personalidades a prueba del alambre más fino, no y mil veces no, te quiero como nunca, te siento como nunca, me ayudas como nunca y quiero ser como nunca, ser como tú pero a mi manera.

Sé que por todo eso, estás más lejos, más ausente…que ya no me acompañas tanto. Yo sigo enganchado a tu nube, a esa gaviota que me sobrevuela, a tu hogar, a todo lo que es bandera de tu ser, lo que me reenvías como un email directo al corazón.

Te echo de menos… no sabes hasta que punto y coma incluida, pero bueno, el domingo nos vemos, prepárate a ganarme, lo vas a tener complicado y gracias por lo de Melilla, no hubiera llegado a correr los 50 kilómetros, si no me hubieras empujado al final, ya sabes que mi medalla es tuya y mi vida también.

Donde estés y como estés te quiero como siempre.

Karlos. Crítico de cine.

Karlos. Crítico de cine.

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