Hoy me he decidido a escribir. He buscado 7 email, de las personas con las que me apetece hacer el amor y nunca lo hice. Las historias son diferentes y no escogidas a vuela pluma, te las contaré, pero no pertenecen a éste capítulo.

Estoy deseando que el email venga de vuelta, en algún caso será el silencio, en otras…

Buenas noches…

Tengo ganas de tocarte, de saciarme de ti, de empapelarte con mis dedos, con mi lengua, con mis labios de hacer un papel remozado en tu piel, de saborear el extremo de mis papilas gustativas en el parque de tu cuerpo.

Tengo ganas de quitarte la ropa, de dejar de envidiar el aire que respira tu ser, de cambiarte el calor del verano, por la intimidad que despide tu sexo. Tengo ganas de desplazar el sentido contrario de tus bragas cuando se deslizan y visten tus piernas. De hacer de tus tobillos el único piso de alquiler, para la ropa que intimida tu ser, de dejarte sin alas para volar como nunca lo has hecho.

Tengo ganas de hacer de tu sujetador la alfombra de tu habitación y besar, anudando tu lengua y la mía, el perfil de metal que desabrocho. Tengo ganas de destrozar el hielo que juega con tu cuerpo vestido.

Quiero morir en una sombra donde nunca lo he hecho, la tuya. No quiero dejar de dibujar tus pezones, una noche, otra oscuridad, una luna, otra cuna y contigo dentro.

Tengo ganas de ti, de tu amor, de tus desvelos, de tus sentidos cubriéndome por completo, tengo ganas, aunque sea un segundo, de devorarte en silencio, a solas con el atardecer y con tanta saliva que moje el infinito que cubre tu sexo.

Tengo ganas de besar tus pechos, de quemarlos con mi pasión a sangre y hielo. Tengo ganas de resbalar en tu precipicio, desde tu cuello hasta el fondo de tus pies. Tengo ganas de llegar hasta el aire, invitarlo a pelea y ganarle contigo.

Tengo ganas de ofrecerle una caricia a las huellas que tu tanga deja en la configuración compleja, entre tus formas y tu sexo. Tengo ganas de abrazar el amor, cuando me deslizo en la morfología idónea que son mis labios bailando un tango con tu cuerpo.

Tengo ganas de amanecer contigo, de morirme y resucitar, de comerme la humedad de tu líbido, de sentir cada río que fluye con sentido, desde las neuronas de tu mente, hasta el sitio que acabas de conocer y acaba en tus dedos.

Tengo ganas de ti, te lo puedo decir menos claro y en verso, pero te quiero tanto y quiero tanto sentir contigo, que no puedo morir sin haberlo hecho.

Karlos Ros

Karlos Ros

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