El puño de Quique bascula tenso en el aire frente a Susana. Ella lo mira como una solución terrorífica, pero una solución al fin y al cabo. Con Toni de nada han servido los intentos de conciliación amorosa, las amenazas de internamiento ni las dolorosas denuncias a la policía. Nada sirve. Nada. Sólo la resignación y el martirio diario, a la espera de todo cambie.

Cuando Quique y Susana se divorciaron, Toni aún no se había convertido en el Toni de hoy: irreflexivo, dependiente, descarado, miedoso y violento. Sobre todo violento. Susana se ha sentido incluso culpable de ese cóctel de males en la mente de él. Después de todo, ella es la mayor influencia para Toni desde que viven solos. Por eso Susana ha encajado cada insulto, cada desplante y cada golpe como un justo castigo a su propia incompetencia.

Si lo siguiente fuera morir, Susana sentiría cierto alivio. Pero no. Lo siguiente es seguir aguantando las embestidas hasta que algo en el cerebro de Toni cambie, si es que eso ocurre. Podrían pasar cinco años, quizá diez, incluso quince. Es demasiado tiempo resistiendo. Y Quique lo sabe. Por eso ha venido como un energúmeno y, harto, se ha abalanzado sobre él, aplastándole la nariz de un puñetazo. Susana no lo ha impedido. Sólo se ha sentado en un rincón de la cocina, hasta que ha visto aparecer a Quique, con el puño aún armado, convencida de que esa solución para su Toni, el hijo de ambos, es como apagar un fuego con gasolina.

Dany Campos. Guionista y Realizador

Dany Campos. Guionista y realizador

www.danycampos.com

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