El fotógrafo de la editorial hizo click antes de comenzar la cena. Sería la fotografía testimonial de la ganadora del concurso, cuyo premio consistía en cenar con Eduardo Larrañaga, escritor de éxito y –a juicio de su agente y de la propia editorial– con urgentes necesidades mediáticas. Para Sandra –de viejas aspiraciones literarias– era la primera salida desde su traumático divorcio.

Eduardo, no sabes cuánto me gusta tu forma de escribir –comenzó Sandra cuando por fin se quedaron solos.

Esa frase fue el detonante de un discurso afectado y autocomplaciente de Larrañaga. Sus palabras exponían los secretos y rutinas de un trabajo puramente intelectual, casi privativo de unos pocos afortunados tocados por los dioses, cuyo cenit se alcanzó con la siguiente soflama:

No olvides, querida Sandra, que una carrera como la mía se fragua con ciertas decisiones vitales. Estar constantemente sometido al escrutinio popular es asfixiante. Pero quienes tenemos el coraje de embarcarnos en proyectos de cara al público acabamos hechos de una pasta especial, no como la gente normal, que busca una vida fácil.

Querido Eduardo –respondió Sandra–, yo llevo adelante tres proyectos llamados Marta, Hugo y Alejandro, fraguados con la decisión vital de abandonar hace catorce años mi sueño de ser escritora como tú. En realidad, como persona normal que soy, mi escrutinio no es público ni asfixiante. Para asfixias ya tengo el paro, el autismo del pequeño y los 1.500 euros que me pasa en hijo de puta de mi ex. ¿Vas a pedir postre?

Dani

Dany Campos. 

Realizador y guionista.

MACCO

Estos son otros microrrelatos de Generación Ficción:

NIÑOS.

LA FARSA

ANDREA OTRA VEZ

LA MISMA CHAQUETA

MÚSICA

UNOS KILITOS DE MÁS

LA TRAMPA

DANY CAMPOS. “CREO QUE HAGO CINE POR CHAPLIN, AL QUE CONSIDERO UN GENIO, JUNTO CON ALBERT EINSTEIN”

 

 

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