Si abandonamos Harlem en dirección oeste, adentrándonos en Morningside Heights, tras subir las escalinatas del parque Morningside, llegaremos a la catedral de San Juan el Divino.

No es quizá el templo más conocido de entre las iglesias de la isla de Manhattan, la celebridad se la lleva la céntrica San Patricio en plena Quinta Avenida o la iglesia de la Trinidad, en pleno corazón del Downtown, entre Wall Street y el World Trade Center, pero San Juan el Divino, también conocido como San Juan «el Inacabado» por no haber concluido aún la construcción de su enorme cúpula central, merece la atención del visitante de Nueva York por distintos motivos.

La discreción con que las guías turísticas se refieren a esta iglesia junto con su ubicación algo alejada del centro la hacen pasar inadvertida pero bien merece la pena acercarse para descubrirla. Por un lado contemplaremos la catedral anglicana más grande el mundo ‹en dura pugna con la catedral de Liverpool› además de tratarse de la cuarta iglesia cristiana más grande del mundo. Por otro, pese a no tratarse de una edificación demasiado antigua ‹comenzó a construirse en 1892› , ha experimentado interesantes replanteamientos en su diseño conforme avanzaban las obras que la han dotado de una peculiar mezcolanza de elementos arquitectónicos neorrománicos y bizantinos en transición hacia el neogótico.

Nueva York1

Esa curiosa evolución es fruto de los parones en las obras debidos a las dos Guerras Mundiales pero su condición de templo inacabado también se debe a otras circunstancias como un incendio sufrido en 2001 que obligó a un parón de siete años. Edward Koch, alcalde de la ciudad, bromeaba en 1979 sobre esto comentando que si las catedrales euros tardaron varios siglos en finalizarse esta se encontraba aún únicamente en sus primeros 100 años.

Esto no ha ayudado a que pueda coronarse la obra de un templo de más de 11.000 metros cuadrados con una longitud de más de 180 metros y otros 70 de altura, y es precisamente en la parte superior donde aparece el elemento más característico, una enorme cúpula inconclusa que puede resultar muy atractiva para los aficionados a la arquitectura precisamente porque permite comprobar ese «work in progress» sin que, por desgracia, haya que darse prisa en ir a la ciudad antes de que la terminen de construir.

De hecho el proyecto original incluía una enorme torre central sobre el crucero que terminó descartada porque se cifró su coste en más de 100 millones de dólares…, demasiado dinero incluso para los Rockefeller y J.P. Morgan que financiaron la construcción. Se optó finalmente por la enorme cúpula que la corona actualmente y que algún día terminará de construirse.

Junto a ese punto de interés externo y superior encontramos otros en su interior, más a nivel del suelo, como son las siete capillas radiales tras el coro, dedicadas a santos representantes de las distintas nacionalidades que contribuyeron a la forja del país con la inmigración que llegó allí especialmente durante los siglos XVIII y XIX. Entre ellos no falta Santiago Apóstol, patrón de España.

Hasta aquí hemos cumplido el protocolo habitual de visita turística a cualquier iglesia: valoración de sus características exteriores e interiores, visita al templo y almacenamiento en la memoria como uno más…, y nos estaríamos equivocando de lleno. Detengámonos antes de marcharnos en la portada, en concreto en los relieves tallados sobre la piedra que enmarca las puertas.

NuevaYork2

Para los amantes de las historias al margen de la Historia, lo conspiranóico y similares convendría apuntar que se ha relacionado esta catedral con destacados miembros de la masonería neoyorquina, pero lo que sorprenderá sin duda al visitante es examinar con atención los pilares frontales y encontrar un curioso relieve en el que se puede distinguir inequívocamente una devastación apocalíptica que tiene como escenario nada menos que el área de Manhatan en torno al World Trade Center. Son claramente reconocibles algunos edificios de la zona, especialmente las Torres Gemelas que, como todos sabemos, sufrieron un devastador ataque el 11 de septiembre de 2001 resultando derribadas.

La piedra tallada adopta la forma de gigantescas olas que podrían semejar un tsunami cerniéndose sobre Manhattan, pero que también nos recordarán las nubes de humo y polvo provocadas por el derrumbe de las torres. Lo curioso es que estos relieves datan de 1997, es decir, cuatro años antes de los ataques.

En cada época los templos religiosos en los que se ha tratado de evocar decorativa y artísticamente imágenes que plasmen el Apocalipsis o cualquier otro tipo de catástrofe que pueda afectar a la Humanidad han buscado elementos iconográficos que fuesen fácilmente identificables por los fieles. En el caso de la catedral de San Juan el Divino diversos relieves se adentran decididamente por esta senda tomando como ambientación precisamente la ciudad donde se encuentra el templo. Así, además de la devastación arrasando las Torres Gemelas, el edificio Chrysler y alguno más, podemos ver en otro relieve el puente de Brooklyn quebrándose y dejando caer un autobús cargado de ocupantes a las procelosas aguas de un East River cuajado de vehículos que sucumben al oleaje, mientras de fondo la Estatua de la Libertad también parece a punto de ser tragada por las aguas.

Algo más abajo, en ese mismo pilar, distinguimos también el edificio de la Bolsa en Wall Street sobre una serie de calaveras atacadas por escorpiones. Definitivamente, el fin del mundo en Nueva York ha sido contado muchas veces en el cine pero como en esta versión en piedra pocas de manera tan espeluznante y, desde luego, tan tangible. La explicación a toda esta imaginería hay que buscarla en el titular del templo, ya que se trata del autor del libro bíblico del Apocalipsis. En el mismo se narra la caída de la Gran Babilonia y no son pocos los que la identifican con la Gran Manzana, hogar de toda corrupción y maldad.

Una vez satisfecha la curiosidad profética, apocalíptica y conspiranóica, podemos acercarnos al jardín adyacente a la iglesia de San Juan el Divino, donde nos aguarda una colección de esculturas en bronce en torno a una fuente presidida por una espectacular alegoría de la lucha del bien y el mal, del Sol contra la Luna, llamada la Fuente de la Paz.

Obra del escultor Greg Wyatt, muestra al arcángel Miguel abrazado a una jirafa ‹animal al que se tiene por uno de los más pacíficos del reino animal› tras haber derrotado a Satán. Bajo él un León yace junto a un cordero mientras hacia las alturas se alza una estructura que nos recuerda a la doble hélice del ADN ‹elemento que, por cierto, también aparece en los relieves de los pilares de la propia iglesia›. A cada lado de la fuente, el Sol y la Luna muestran sus rostros sobre lo que parece un enorme cangrejo que ha vencido al mal.

Nueva York 3

Necesitaremos más de una vuelta en torno a esta escultura de unos 8 metros de altura para apreciar en todo detalle su intrincado simbolismo y el delicado estilo de sus figuras. Y mejor si aún nos queda hueco para la sorpresa porque la imaginación es fértil en este jardín.

En torno a la fuente hay una serie de relieves también en bronce que proceden de diseños obra de estudiantes de hasta 12 años. Se conoce de manera colectiva como el Jardín de Esculturas Infantiles y supone un magnífico ejemplo de la capacidad creativa y la imaginación de los pequeños. El Bosco o Gaudí estarían sin duda encantados de la inesperada sucesión de peculiares representaciones visuales de criaturas, paisajes, situaciones… que han quedado inmortalizadas en metal en este singular jardín que constituye un pequeño tesoro poco conocido en una ciudad con una oferta de puntos de atención tan inabarcable que incluso permite alejarse de itinerarios tradicionales para conocer sorprendentes lugares como este.

La recompensa tras esta visita la encontraremos bien cerca, justo frente al propio jardín pues podemos reponer fuerzas y disfrutar de un sabroso café y una deliciosa repostería húngara en Hungarian Pastry Shop, genuino ambiente bohemio.

antoniorenteroNYC

Por Antonio Rentero

Redactor de Inquirer, Director y presentador del programa “El hombre dos punto cero” en RomMurcia.

Crítico de cine en Onda Regional Murcia, La Opinión TV y Onda Cero

Si te gustó este artículo, te gustarán los del resto de la serie «De paseo por Nueva York»

HARLEM: EL CORAZÓN DE LA NEGRITUD

DE PASEO POR LA GRAN MANZANA

CONOCER NUEVA YORK CORRIENDO EL MARATÓN

RUMBO A LA MARATÓN DE NY

Share on FacebookTweet about this on TwitterShare on Google+Pin on PinterestShare on TumblrShare on LinkedInEmail this to someone