La pizza es un alimento divertido, que gusta a todas las edades, y que tiene un precio asequible para todos. ¿Sabías que cada ciudadano americano llega a tomar 46 veces pizza al año?, más o menos una pizza por semana. Su atractivo radica en que es un alimento fácil de comer (se puede coger con las manos), le encanta a niños y adultos, es saciante y encima es barato, ¿qué más se puede pedir? Sólo tiene una pega, que tiene muchas calorías. Cada vez son más los estudios científicos que muestran que el consumo de pizza se asocia de forma importante con el grado de obesidad, tanto en niños como en adultos.

La palabra “pizza”, procede de Alemania, aunque ya se utilizaba en Italia en el año 997. En el antiguo alemán se decía bizzopizzo, que significaba mordisco, trozo de pan. Inicialmente este alimento fue parte de la Dieta Mediterránea y tenía una composición nutricional adecuada. En la época del imperio romano, la mayoría de los que habitaban en la ciudad de Roma, vivía en apartamentos sin cocina, por lo que comía en “restaurantes de comida rápida”. Aunque parezca sorprendente, ya entonces comían pizzas. Era una masa redonda aderezada con aceite de oliva, hierbas y horneada sobre una especie de mostradores redondos de piedra. Aunque en las excavaciones arqueológicas de Pompeya ya se encontraron tiendas de pizza semejantes a las pizzerías modernas, la primera pizzería oficial se abrió en Nápoles miles de años más tarde, en 1830.

Desgraciadamente, en la actualidad existe un abismo entre las características de la pizza de esos tiempos, típicas de la Dieta Mediterránea, con lo que hoy en día se conoce como una comida rápida internacional. No debemos olvidar que dos trozos de pizza aportan las calorías básicas necesarias para todo un día del adulto medio. Se sabe que una porción de pizza llega a tener más de 900 Kcal. Esta elevada densidad calórica se debe a la cantidad de grasa, que fluctúa de 20 a 30 g por porción, y al tamaño de ración, que suele ser mínimo de 200g y que ha aumentado de forma espectacular en las últimas décadas.
Pero no todas las pizzas engordan lo mismo. Por ejemplo, la pizza de verduras, que es la de menor contenido calórico, tiene aproximadamente 400 Cal/ porción, mientras que la pizza “cuatro quesos” presenta 738 Cal/por porción. Es muy conocida la “pizza napolitana”, con tomate y anchoas, semejante a la genuina de Nápoles, o la “pizza Chicago”, con forma de plato, y típico ejemplo de pizza americana. En 1889, Rafael Espósito preparó para la Reina Margarita, esposa de Humberto I (ver foto), la hoy famosa “pizza margarita” preparada con tomate, albahaca y queso mozzarella.

¿Si y no a la Pizza?

– Sí al tomate frito en la pizza, es una buena fuente de licopeno, y se ha asociado con disminución de la incidencia de cáncer.
– Si a tomar pizza como máximo dos veces al mes. Ir a una pizzería con amigos dos fines de semana al mes, puede estar bien. Pero no te pases. Ya sabes, tiene muchas calorías.
– Si a la pizza de verduras. Aunque presenta unas 400 calorías por ración, te ahorras 300 respecto a la de carne o la de cuatro quesos.
– No creas que la pizza con pan fino engorda menos que la del pan de masa. Lo importante en la pizza es controlar la cantidad de grasa y queso.
– No a la pizza como tentempié, es demasiado calórica
– No a la pizza precocinada para cenar. Las calorías de un trozo de pizza son comparables a las de dos platos de espaguetis con tomate y atún.

Consejos para tomar pizza

– Hazte una pizza casera: con una base de pizza precocinada o pan pita; tomate natural de bote; mucho champiñón cortado en finas láminas; atún o anchoas; dos lonchas de queso desnatado, y un poquito de orégano. Tendrás una pizza riquísima y con pocas calorías.
Tomate un trozo pequeño. Si tienes un antojo por pizza, tómatela, pero trata de no consumir más de dos porciones (400g).
– Cuando vayas a un restaurante italiano, si te apetece pizza, pídela compartida con un amigo, y comienza siempre con una buena ensalada, pararás el golpe de hambre.
– Una pizza de pan, puede ser la solución. Muchas veces el problema se encuentra en que la base de la pizza ya presenta un alto contenido en grasa. Últimamente existen restaurantes en los que te preparan una pizza con base de pan. Si además es de verduras, y no tiene mucho queso, seguramente engordará menos que la pizza tradicional.
– Resérvate para la noche. Si vas a ir a cenar a una pizzería, come al medio día alimentos poco calóricos, como un puré de verduras, una ensalada sin aceite, y un poco de pescado. Así podrás disfrutar de la pizza, sin coger ningún kilo extra.
– No comas pizza de pie y sin ser consciente de que la comes. Ya que te has comprado tu pizza, saboréala, come despacio y trata de disfrutar.

Marta-Garaulet-Edited

 

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