En Suecia existen algunas películas que, como si de electrodomésticos se trataran, llevan pegada una «A» grande y mayúscula en su cartel. Pero ¿de dónde viene?, y, más importante: ¿Qué significa?

Esa «A» tiene su historia. Sirve de aprobado a una serie de films que se encuadran dentro de la sección de películas no sexistas. Lograrlo es fácil, sólo hay que cumplir tres premisas del llamado test de Bechdel 

Hay mil y un métodos para calificar películas. Es, prácticamente, un plato para aderezar al gusto. Puedes optar por la cocina francesa y su mantequilla, por todo aquel menú asiático que destile curry, o incluso por un combinado multisectorial bajo el lema de: “las películas que me gustan”, donde, en mi caso, hay sitio para la psicología de Kubrick y el dulce aroma a nostalgia de los dibujos animados. Como fuere, calificar obecede a veces al gusto, otras al género, características o limitaciones geográficas. Pero quizás, la más polémica de ellas sea la que hoy nos ocupa, el test de Bechdel.

El origen de este test viene de entre las páginas de una tira cómica, “Unas bollo de cuidado” (1985), de Alison Bechdel. Aquí, la autora introduce por primera vez “La Regla” y fue tanta su repercusión que dio el salto del papel y la tinta, a los megas y la red. Una vez ahí, podemos decir que obtuvo el título de “viral” y pasó a conocerse como el Test de Bechdel. Las bases que un día sentaron las dos protagonistas de la obra de ficción siguen aún hoy vigentes. Para que una película apruebe el test se tienen que cumplir tres condiciones:

EN QUÉ CONSISTE

En primer lugar, en la película deben aparecer, como mínimo, dos mujeres con nombre. El segundo punto es que se debe dar una conversación entre ellas y, por último, la tercera condición es que el tema no puede ser en exclusiva sobre un hombre. Pueden parecer condiciones simples y sencillas, pero si sometemos a juicio alguno de los films más famosos, nos llevaremos una sorpresa. Y es que ni “El Señor de los Anillos”, “Thor” o “Avatar”, por citar unas pocas, pasarían la criba. De hecho, ni siquiera muchas de las películas destinadas a un público femenino pasan con aprobado. La película femenina por excelencia, “Desayuno con Diamantes” (1961), sólo cumple dos de los tres requisitos, mientras que, de la productora Disney, el icono occidental de la infancia, sólo aprobarían con nota cinco princesas de las trece princesas que también son, casualmente, las últimas en estrenarse en la gran pantalla: Tiana (“Tiana y el sapo”); Rapulzel (“Enredados”); Mérida (“Brave”); Anna y Erza (“Frozen”).
The-Rule-cleaned-up

Claro que, en el caso del señor congelado y su productora, podríamos hablar a favor de las princesas, ya que la mayoría son huérfanas de madre e hijas únicas. De igual manera, a muchos directores, actores y productores del mundillo, les parece exagerado tildar a una película de sexista por no tener esas condiciones. Y es que es un test que no comprende de guión o ambiente. Juzga sin distinción, y condena de igual a forma a “Los Vengadores” que a “El nombre de la Rosa”, en este caso por estar basada en un monasterio de la Edad Media, en donde apenas sí aparece una mujer.

LAS OPINIONES

Como todo movimiento web, el Test de Bechdel ya tiene su propia página oficial y web de Facebook, así como numerosos artículos y opiniones de lo más variadas. Pero no se ha quedado ahí. Ha vuelto a traspasar y ha llegado, esta vez, a nuestro mundo físico, más concretamente a Suecia, donde ya utilizan este método para calificar todas las películas que salen a cartelera. Aquellas que aprueban reciben, a modo de medalla o reconocimiento, esa A que mencionábamos al principio.

No son muchos los que saben de este test, pero no por ello está exento de polémica. Las críticas y opiniones al respecto no se han hecho de esperar. En la parte de las más reacias está la opinión del director de “El Cosmonauta“, Nicolás Alcalá, quien declaró que: “hay maneras más efectivas de alcanzar la igualdad de género y pasan por la normalización y la educación. No estoy seguro de que este test sirva para ninguna de las dos cosas.” Si hablamos de una parte conciliadora, entonces podemos quedarnos con la opinión de otro director de cine, la de Rodrigo Sopeña, autor de “la Habitación de Fermat”, quien dice: “El mundillo audiovisual no es un ambiente machista o feminista. Si lo fuera, lo normal sería que las películas fuesen machistas o feministas por culpa de sus autores, pero lo cierto es que no lo es. Preocuparse por que no haya más personajes mujeres es como preocuparse de que no haya personajes de Logroño. Ni es una ofensa a las mujeres, ni a los de Logroño (ni mucho menos a las mujeres de Logroño).”

Rodrigo sostiene que el que aparezca o no una mujer en una obra obedece a veces a un verdadero dilema: “En La Hora de José Mota” hicimos “El cansino histórico”, una serie de 13 sketches en los cuales había 13 personajes célebres históricos que se enfrentaban a la violencia e insultos de un campesino, siempre representado éste por José Mota. Puedes buscarlo en YouTube, está todo. Nos planteamos este dilema: si los 13 personajes eran hombres, dábamos la idea de que en la Humanidad todas las personas importantes habían sido hombres. Y no queríamos eso. Pero si incluíamos mujeres, teníamos que representar insultos, amenazas y golpes a una mujer, o sea: violencia de género, que tampoco es de buen gusto y no sería bien recibido por un espectador sensibilizado. Así que estábamos en un callejón sin salida… Finalmente hicimos un capítulo en el que una mujer célebre atacaba al campesino, pero tuvo que ser representada por un actor, para no herir susceptibilidades… Así que para no ser sexistas, dimos empleo a un hombre, cuando podríamos haber contratado a una mujer… ¿te das cuenta de lo difícil que es esquivar la sensibilidad sexista incluso cuando intentas ser hipercorrecto?”

La última opinión, la más a favor por así decirlo, es la de la productora Elena Marceló, Responsable de Producción de la empresa Maskeline: “Creo que es lícito calificar de esta manera las películas en tanto que la mayor parte del carácter sexista de los personajes y las tramas que se desarrollan están plasmadas ya en el propio guión, es decir, que el guión no limita, el guión crea, aunque el director termine después de dar forma definitiva a lo que el espectador ve. No obstante, a veces en mi opinión, las connotaciones sexistas se deben más a una pura muestra de la realidad en que se enmarcan los personajes y las tramas que a la ficción que guionistas y directores quieran representar.”

Si bien muchos profesionales consideran este test una forma lícita de calificar los largometrajes, pocos lo consideran justo o fiel determinante del sexismo en el mundo del cine. Otro director, en este caso de ámbito regional, José María Oñete, director de “Ambel”, decía lo siguiente: “creo que los requisitos que pide no tiene nada que ver con si la obra es sexista o no. Hay una obra teatral genial de Dario Fo, Franca Renuard (su mujer) y Jaçob Fo (Hijo de ambos) que se llama “Tengamos el Sexo en Paz”, para mi es una obra brillante y una defensa continua de la sexualidad de la mujer y su papel en la historia, y para nada cumple ninguno de los tres requisitos. De hecho “Ambel”,”la película que he dirigido, se salvaría de casualidad por una escena en la que dialogan dos mujeres protagonistas, y no la considero ni más ni menos sexista que cualquiera del listado que no lo cumplen.”

Nuria-Lledo

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