Vuelve el añorado concurso de televisión UN, DOS, TRES…, a TVE. Se barajan para conducir la nueva edición del concurso, los nombres de los presentadores, Andreu Buena Fuente, y Carlos Sobera,
El programa fue creado en 1972  por Narciso “Chicho” Ibáñez Serrador, que constó de 10 temporadas. Se le considera uno de los clásicos de la Televisión Española y de nuestra generación.
¿Lo recordamos?

La mecánica de Un, dos, tres supuso en su día una revolución en la forma de hacer televisión en España, un programa que fusionaba:

  • La cultura, representada en la primera parte del programa, preguntas y respuestas.
  • Las actividades físicas, presente en la segunda parte del programa, la eliminatoria.
  • La suerte, intuición, habilidad social, y un poco de psicología; decisivas en la tercera parte del programa, la subasta.2

Chicho había visto que en televisión sólo existían tres posibles tipos de concurso: los de preguntas y respuestas, los de habilidad física y los de carácter psicológico. En lugar de elegir una de estas tres posibilidades, decidió mezclarlas adecuadamente, dando lugar a un espacio que bautizó como “Un, dos, tres…”. Justamente el nombre del concurso hace referencia a esas tres partes tan diferenciadas que existen en el programa.

Los precedentes del programa se encuentran en un concurso que Chicho realizó en Argentina llamado “Un, dos… Nescafé“, en el que parejas de concursantes debían ir respondiendo alternativamente durante un determinado período.3 A este concepto se le añadió una segunda parte basada en un concurso que Kiko Ledgard presentó en Perú llamado “Haga negocio con Kiko”4 que a su vez estaba basado en “Let´s make a deal” de la TV norteamericana.5 En este programa el concursante debía elegir entre puertas y cajas que contenían regalos o el dinero que ofrecía el presentador a cambio.

Para unir ambos programas se creó una eliminatoria de habilidades físicas donde los concursantes debían competir para llegar a la subasta.

Pero la gran novedad que sorprendió a los espectadores fue la creación de un personaje negativo y en contra de los concursantes, Don Cicuta, interpretado por Valentín Tornos, que se alegraba cuando se llevaban un mal premio. Junto a sus dos ayudantes formaban la Parte Negativa del programa. Como contrapunto se eligieron a seis bellas secretarias que formaban la Parte Positiva.

Por último Chicho decidió sumar a la fórmula un gran show en el que cada programa se ambientaría con un tema concreto durante la subasta,  ofreciendo cada semana decorados nuevos y la intervención de actores, humoristas y artistas distintos.

Presentadores.

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Kiko Ledgard, fue el primer maestro de ceremonias del concurso que se inicia en el año 1972. Estuvo al frente del Un, dos, tres… durante dos etapas, la primera desde el año 1972 hasta 1973 y la segunda desde 1976 hasta 1978 sumando un total de 138 programas. A él se debe la inclusión de la subasta en el espacio ya que venía haciendo “Let’s make a deal” / “Haga negocio con Kiko” desde hace años en la televisión peruana por lo que tenía un increíble dominio de su mecánica. Su estilo ágil y espontáneo, heredero de los presentadores norteamericanos y alejado del acartonamiento de la época impacta en la televisión española y le convierte en uno de los presentadores más populares y míticos de los años 70. Famosa era su costumbre de llevar varios relojes y calcetines de distintos colores que, combinado con su acento y picardía, hizo de Kiko pieza fundamental en el enorme éxito de las primeras etapas.

Tras el accidente de Kiko, se barajan varios sustitutos para el regreso del programa en 1982. Se realizan pruebas a Emilio AragónRaúl Sénder o Chicho Gordillo pero a última hora la elegida es Mayra Gómez Kemp, que ya había trabajado en el programa como actriz durante la subasta en la etapa anterior. Mayra está al frente del programa desde 1982 hasta 1988 consiguiendo la cifra récord de 168 programas y siendo quien más tiempo lo ha presentado. Mayra logra la difícil tarea de sustituir a Kiko y asentar el programa alcanzando una perfección en todos sus campos. Su nombre se convierte en sinónimo del concurso. A ella se debe la frase célebre “Hasta aquí puedo leer” y su completo dominio del programa logra que sea el de mayor audiencia de la historia de la televisión.

El programa descansa durante más de tres años, y de nuevo en septiembre de 1991 regresa a la pequeña pantalla coincidiendo con la irrupción de las televisiones privadas en España. En lugar de un único conductor, en esta ocasión se opta por dos presentadores: Jordi Estadella popular por su labor en el concurso “No te rías que es peor” y la entonces estrella del programa infantil “Cajón Desastre” Miriam Díaz-Aroca, este tándem está al frente de Un, dos, tres… responda otra vez durante dos etapas desde 1991 hasta 1993 con un total de 69 programas. El programa gana en show y espectacularidad tanto en premios como en presupuesto revalidando el éxito de anteriores etapas y volviendo a ocupar altos índices de audiencia a pesar de la competencia. Con la pareja de presentadores el programa celebra su 20 aniversario en pleno éxito de público y crítica. No obstante la excesiva duración de las emisiones y la publicidad constante de marcas hace que el programa pierda ritmo y agilidad. Entonces se decide dar un cambio radical con el fichaje del presentador catalán Josep Maria Bachs, acreditado durante su paso por el concurso con el nombre castellanizado, y volver a la fórmula del presentador único. A pesar de la gran calidad artística de esta etapa el programa no consigue recuperar su audiencia y se despide definitivamente dinamitando el plató tras solo 18 programas.

Transcurren 10 años y, cuando parecía que el programa no volvería nunca más a las pantallas, se anuncia su reposición para enero de 2004 pero esta vez reconvertido en un concurso de carácter cultural con la iniciativa de fomentar la lectura, modificando su título y pasando a llamarse Un, dos, tres… a leer esta vez. Un joven presentador aragonés se hace cargo de la presentación, Luis Larrodera, conocido en Antena Aragón por el programa de entrevistas Que viene el lobo. A pesar de la gran audiencia de los primeros programas, la fórmula de unir espectáculo y cultura no termina de convencer al espectador y el programa es cancelado tras 19 emisiones (si bien se hicieron 6 emisiones más de las 13 contratadas inicialmente).

La parte negativa.

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La clave del éxito del programa en sus inicios fue la incorporación de una parte negativa, unos personajes que estaban en contra del derroche económico y evitaban que los concursantes sumaran mucho dinero. También eran una caricatura de la censura y la intransigencia de la época.Narciso Ibáñez Serrador creó a los Cicutas provenientes del pueblo de Tacañón del Todo y dirigidos por Don Cicuta, encarnado por el actor Valentín Tornos. Estaba ayudado por dos personajes mudos llamados Cicutillas, Arnaldo Cicutilla y Remigio Cicutilla, interpretados por Javier Pajares e Ignacio Pérez, que no eran actores profesionales sino estudiantes universitarios y carecían de diálogo.8 Don Cicuta se convirtió en uno de los personajes más populares de la televisión de los 70, siendo muy solicitado en cualquier evento del país y creándose cientos de juguetes y merchandising alrededor de su figura.

Cuando el programa volvió en 1976 Valentín Tornos no pudo retomar a Don Cicuta debido a su mal estado de salud, por lo que se optó por dividir su personaje en tres distintos: el profesor Lápiz (Pedro Sempson), Don Rácano (Francisco Cecilio) y Don Estrecho (Juan Tamariz).9 A lo largo de la etapa, Don Estrecho fue sustituido por Don Justo Rajatabla (Blaki) y Don Rácano por Don Menudillo (Luis Lorenzo), siendo el profesor Lápiz el único tacañón que aguantó la etapa completa (1976-1978). El Profesor Lápiz inauguró la costumbre de corregir los fallos de los concursantes a través de una rima, costumbre que siguieron utilizando las tacañonas durante los 80 y 90.

En los ochenta, y en un principio, Chicho contrató a Martes y Trece (por aquel entonces cuando eran trío) para interpretar a los nuevos tacañones. Pero no le acabaron de convencer, y tan sólo aparecieron en las primeras emisiones de 1982, y ni si quiera como tacañones. Ante su inconformidad con el trío, y con el fichaje de una mujer como presentadora del programa, Chicho decidió que también la parte negativa estuviese interpretada por mujeres.10 Con lo que por primera vez, no tan sólo en España sino en el mundo, se puso un concurso del “peso” del 123 únicamente en manos de mujeres. Las conocidas Hermanas Hurtado: Interpretan a la Viuda de Poco, a la Seño y a Mari Puri, tres habitantes de Tacañón del Todo. Las Hurtado alcanzan una enorme popularidad y sus frases son célebres en todo el país (“Campana y se acabó” “Hala, vamos…” o “Vamos que nos vamos”). Su permanencia en el concurso se convierte en la más larga de su historia, desde 1982 hasta 1994, con un par de excepciones.

La primera en 1984 cuando se decide eliminarlas y fichar a la actriz catalana Eugenia Roca para que interprete a un nuevo personaje: una secretaria “enchufada” que aúna la parte positiva y la negativa. De este supuesto enchufe y su nombre se crea un juego de palabras en catalán con la que se conocería a esta nueva “azafata” del programa: “Eugenia Enchufols del tot”. Eugenia corregía los fallos de los concursantes a través de unas tarjetas con rimas que salían primero de una máquina y que después se inventaba ella misma. Este personaje no tuvo el éxito esperado y solo duró los cinco primeros programas de la etapa ya que Chicho decidió rescatar rápidamente a las Hermanas Hurtado que regresaron trayendo consigo una nueva mascota negativa, el Antichollo, como contrapunto del Chollo (mascota positiva). Eugenia Roca pasaría entonces a la subasta.

La segunda excepción se produce cuando Paloma Hurtado sufre un accidente en 1993 y su personaje es sustituido durante unas semanas por las actrices catalanas Mercè Comes y Vicky Plana del grupo La Cubana, y que interpretan a las Tías de las Tacañonas: Virtudes y María de la Purificación junto a las gemelas Teresa y Fernanda Hurtado. Una vez recuperada Paloma Hurtado vuelve a su puesto hasta el final de la novena etapa en 1994.

Cuando se inició la séptima etapa en 1991 las Tacañonas pasaron a llamarse Derrochonas criticando lo rancio que era el programa y los pocos premios que se daban. Las Derrochonas eran las sobrinas de las difuntas Tacañonas y se estaban gastando su herencia. Ellas abrían cada programa bajando espectacularmente con un desfile por la escalera. Debido a la crisis de 1993 las Derrochonas se transformaron en Neo-Tacañonas en el segundo programa dedicado a Tailandia de 1993.

En la última edición del concurso, titulada Un, dos, tres… a leer esta vez, la parte negativa fue encarnada primero por el coronel McPhantom y Kowalski interpretados por Miguel Mugni y Esteban Alleres / Rubén Espino. Tras los cinco primeros programas fueron sustituidos por el General Antilivroff y Dimitri interpretados por Alberto Papa-Fragomen y Roberto Mosca. Sus personajes estaban en contra de la lectura y estaban basados en los bomberos que quemaban libros en la novela de Ray BradburyFahrenheit 451. Si bien los dos primeros personajes, McPhantom y Kowalski, no acabaron de cuajar entre el público, los siguientes sí lograron cierto tirón, convirtiendo la ronda de preguntas en la parte de más audiencia del programa en aquella etapa, aunque eso sí, sin superar el calado de los personajes de Tacañón del Todo.

Cabe destacar también que, a lo largo de las etapas, cada vez que los concursantes daban una respuesta que necesitaba de una explicación más detallada la Parte Negativa solicitaba la ayuda de los SuperCicutas que, con su voz omnipresente, corregía y explicaba los fallos. Con los tacañones y las tacañonas estos personajes pasaron a llamarse los Supertacañones. Con Eugenia Roca fue el Imparcial Jurado. Con las Derrochonas, los SuperDerrochones. y, por último, con McPhantom la voz era la del Alto Mando. Al desaparecer McPhantom, y con la llegada de Antilivroff y Dimitri, la voz del Alto Mando dejó de utilizarse.

La parte positiva: las azafatas o secretarias.

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Para acompañar a los presentadores, el realizador del programa creó la figura de las azafatas o secretarias, por lo general seis chicas, ataviadas con grandes gafas de concha y en la década de los 70 escuetas minifaldas. Su misión era la de asistir al presentador en la conducción del programa: presentar a los concursantes, ofrecer las preguntas, contabilizar las respuestas…

Una de ellas, la conocida como azafata contable, sería la encargada de multiplicar las respuestas dadas y dar a conocer el dinero ganado por los concursantes, en función de las respuestas que éstos habían acertado. Desde 1972 hasta 2004, las azafatas contables que desfilaron por el programa fueron Ana Ángeles García, durante la primera etapa, Victoria Abril, en la segunda, Patricia Solís, azafata contable durante la primera parte de la tercera etapa, Silvia Marsó, que tomó el relevo de la anterior en esa etapa y que volvería al concurso en su sexta temporada, Lydia Bosch, durante las etapas cuarta y quinta, Kim Manning, que sustituiría a Silvia en los últimos programas de la sexta, Diana Lázaro y Mayte Navarrete, contables durante la novena etapa, y Laura de la Calle y Yolanda Aracil, que desempeñaron esa función en la hasta ahora última temporada. Entre 1991 y 1993, Miriam Díaz Aroca también ejerció como contable, pero no era azafata, sino presentadora.

En las diez etapas de las que ha constado el programa, han sido muchas las chicas que han sido azafatas del concurso, la mayoría de ellas consiguieron una enorme popularidad gracias al programa y pudieron desarrollar una carrera como actrices, cantantes, modelos o presentadoras de televisión.11 Hay que tener en cuenta que si hubo un integrante del espacio que se vio beneficiado con la evolución del concurso esa fue precisamente la figura de la azafata o secretaria, que de ser mera colaboradora del presentador pasó a convertirse en verdadera protagonista del show musical, pudiendo demostrar sus dotes como bailarinas o cantantes, y sus cualidades artísticas.

Quizás la más populares que han desfilado por el concurso, y por orden de intervención han sido: Ana Ángeles García, la primera azafata contable, Aurora Claramunt quien posteriormente fue presentadora de TVE, Blanca EstradaMaria GustafssonBlanca AgueteYolanda RíosÁgata Lysque después de estar solamente siete semanas en el programa despuntó como actriz y se convirtió en una estrella del cine español del momento;12 Victoria Abril, con la que estuvieron María CasalMeggy SchmidtBeatriz Escudero y María Durán. Las dos últimas formaron, durante la emisión del programa y junto a Mayra Gómez Kemp, el popular conjunto musical Trío Acuario. Durante los ochenta las azafatas más populares fueron: Patricia SolísAlejandra GrepiIrene FosterKim ManningSilvia MarsóPat Ondiviela (conocida actualmente como Frances Ondiviela),Gloria FernándezNaomi UnwinLydia BoschVictoria VivasIsabel Serrano y Nina Agustí, que gracias a su paso por el concurso pudo desarrollar una carrera como cantante e incluso representar a España en el conocido Festival de Eurovisión. En los noventa y hasta que el concurso finalizó en el año 2004 las azafatas que han destacado posteriormente han sido, entre otras: María AbradeloMarta de PabloCarolina RodríguezMayte NavarreteGema BalbásDiana LázaroPaula VázquezNieves AparicioMarta García y Laura de la Calle.

Los humoristas.

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El humor era un factor central en el concurso, especialmente en su tercera parte, la subasta, en la que iban apareciendo diferentes humoristas que, antes de dejar un premio en la mesa de subasta, hacían un gag. A lo largo de sus 10 temporadas, pasaron por el programa los mejores humoristas de España. Algunos, eran fijos del concurso, otros eran invitados que aparecían ocasionalmente. Aparecer en el Un, dos, tres… era fundamental en la carrera artística de un humorista. La audiencia del programa los hacía famosos en toda España, y convertía sus muletillas en frases de uso cotidiano en todo el país.

Los humoristas más identificados con el programa, por las largas temporadas en que colaboraron, son Bigote ArrocetAntonio OzoresFedra Lorente (con el personaje de «La Bombi»), Beatriz Carvajal (con el personaje de «La Loli» o «Gafancia» entre otros), Gabriela Acher (con el personaje de «Charito Muchamarcha»), Raúl SenderArévaloJuanito Navarro o Juan Tamariz. Otros humoristas, a pesar de permanecer en el programa una sola temporada, se convirtieron en fenómenos mediáticos y es especialmente recordado su paso por el programa. Es el caso del Dúo Sacapuntas y de Ángel Garó. Y aunque colaboraron menos tiempo, también pasaron por el Un, dos, tres humoristas como GilaMartes y TreceEugenioAndrés PajaresJoe RígoliTip y CollLos MorancosRafaela AparicioCruz y RayaLa TrincaPepe ViyuelaLuisa MartínSilvia AbascalLázaro EscarcellerRosario PardoLlum BarreraGuix i Murga o Eduardo Aldán. Un ejemplo del poder que tenía el programa lo demuestra el caso del trío catalán Tricicle, que con una sola aparición, en 1983, les fue suficiente para hacerse famosos en toda España y lanzar su carrera profesional.

Las mascotas.

El programa casi siempre ha tenido una mascota, un muñeco animado que ha supuesto en muchos casos el premio de mayor consideración del programa y en otros, la peor pesadilla de los concursantes. Todas las mascotas han sido animadas y creadas por José Luis Moro. La excepción la marca la primera etapa, donde la cabecera eran simples rótulos impresionados sobre la imagen de las secretarias y los Cicutas, auténtico símbolo de aquella etapa, sentándose en sus sitios mientras sonaba la música de cabecera.

La calabaza.

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En la primera etapa existía una calabaza, pero únicamente como un premio más, sin ningún rostro ni animación, ni la consideración de mascota propiamente dicha. Serviría de base para crear a Ruperta en la siguiente etapa. El reglamento establecía que todos los premios podían variar, pero que siempre, invariablemente, en cada programa habría por lo menos una calabaza. Esta regla se transmitiría a todas las mascotas de etapas posteriores

Ruperta.

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La calabaza Ruperta es la mascota más conocida de este concurso. Se trataba de una mascota negativa que llegó en 1976, todavía sin nombre (seguían llamándola simplemente “la calabaza”, a pesar de que ya tenía rostro), aunque en pocas semanas adquirió el que la hizo famosa, que significaba que los concursantes se iban a casa con las manos vacías.

Sin embargo, no siempre fue una mascota negativa. Algunas veces en su interior se escondían cuantiosos premios (entre ellos uno de los mejores premios jamás dados por el programa, en 2004, un coche, un apartamento en Oropesa del Mar, Castellón valorado en más de 200.000 euros, y un cheque de 10.000 euros, en total casi un cuarto de millón de euros en premios).

Ruperta fue la mascota en toda la segunda etapa. Al inicio de la tercera, en agosto de 1982, Chicho advirtió que Ruperta desaparecería en unas semanas para ser sustituida por otro personaje. Y así fue, aunque en lugar de semanas pasarían varios meses. Las demás mascotas se sucederían durante los años 80, y Ruperta volvería en las etapas 1991-1992, 1992-1993 y 1993-1994. También se la recuperó para la edición de 2004.

Ruperta fue objeto masivo de merchandising en su época, generando importantes beneficios económicos a Televisión española.6 La mascota llegó a ser retratada por el célebre Salvador Dalí14

Botilde.

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El 13 de mayo de 1983 se dedicó el programa a la despedida de Ruperta, y a la semana siguiente, en el programa dedicado a “El debut de secretarias”, la bota Botilde sustituyó a Ruperta con idénticas funciones que aquella, y estuvo al frente durante los 44 programas restantes de aquella etapa, hasta 1984.

El Chollo y El Antichollo.

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Después de Botilde, en octubre de 1984 llegó en su lugar el Chollo, que estuvo en solitario durante unos programas. Era una mascota de color rosado, con polainas y sombrero de copa y que fumaba puros, que de facto significaba poder quedarse con el regalo de la subasta que la pareja concursante eligiera. A los pocos programas, visto que el público echaba de menos una mascota negativa, Chicho encargó a José Luis Moro una pareja negativa, y así nació el Antichollo, presentado por las hermanas Hurtado en el programa dedicado a “Montecarlo Años 20”. Se trataba de un gemelo del chollo, pero de color verde, con capa y colmillos de vampiro, mirada siniestra y sonrisa aterradora.

A diferencia de Ruperta o Botilde, que podían ser positivas o negativas, el Chollo y el Antichollo siempre tenían la misma polaridad en la subasta, el Chollo siempre era el premio mencionado, y el Antichollo siempre significaba irse a casa sin nada, pero los concursantes nunca sabían cual de los dos iba a aparecer en cada programa, sólo que como mínimo uno de ellos (a veces ambos) estaría presente.

De todas las mascotas del programa, el Antichollo fue la única que jamás apareció cantando en la cabecera del concurso, siendo la cabecera en esas etapas protagonizada exclusivamente por el Chollo.

El Boom y El Crack.

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A las dos etapas, el Chollo y el Antichollo se despidieron y en su lugar llegaron el Boom y el Crack, mascotas positiva y negativa respectivamente, con idéntica función a sus predecesoras, en la etapa 1987-1988.

Un, dos, tres respondamos otra vez!!!

GFX

 

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