Nació en el otro lado del mundo, donde el sol no se ponía, en Manila, en las Islas Filipinas. Fue un poco de todo: pintor, poeta, cineasta, cantautor… un humanista dispuesto a compartir mesa y mantel con el universo. No tuvo reparos. Es verdad que escondía una timidez que le distraía.

De ascendencia catalana y andaluza, curtido en Madrid y en París ha sido un personaje culto, esencial, que ha luchado por los más débiles, caracterizado igualmente por su independencia, por su cortesía, por su educación y firmeza a la hora de glosar y cantar sus ideales.

Entre sus libros está “La matemática del espejo”, en el que libra sus batallas y expone sus obsesiones, como es la muerte, muy presente, como sabemos, en piezas interpretadas por él, que tuvieron como base algunos de estos poemas.

Siento que te estoy perdiendo”, “Mira que eres canalla”, “Slowly” son algunos de los temas que saboreó de manera excepcional, que vocalizó con su peculiar timbre de voz. No obstante, la canción que le universalizó fue “Al alba”, con claras connotaciones políticas de rechazo al régimen franquista y a los últimos fusilamientos que autorizó.

Su eje fue siempre el amor. Lo versionó de mil maneras, y siempre con la base de la autenticidad, de la entrega libre.  El libro-disco “Días de Amores” es una muestra de la gran capacidad que albergaba de contar pensamientos y deseos en torno al cariño soñado, profundo y real.

Siento que te estoy perdiendo”, “Mira que eres canalla”, “Slowly” son algunos de los temas que saboreó de manera excepcional, que vocalizó con su peculiar timbre de voz

Su trabajo “Humo y azar” también resume su visión de la vida. Prueba de su versatilidad y de su ingente sabiduría es la multiplicidad de su inspiración, que le venía, entre otros, tanto de la guitarra de Paco de Lucía como de los poemas de un Pablo Neruda que fuertemente influyó en él, al igual que cantantes de la talla de Ana Belén, Rosa León o Marisol. La idea de un final existencial, repetimos, siempre estuvo muy presente en su quehacer, siendo como era, asimismo, un vitalista. Por eso le marcó tanto Miguel Delibes, con quien tuvo una gran relación personal.

Podríamos estar muchas horas hablando de él, escribiendo miles de líneas, pero lo cierto es que lo más bello que podemos reseñar sobre este artista, porque es verdad, es que fue una gran persona.

Yo le dedico virtualmente una canción lejana respecto de su estilo y en inglés: el “Forever Young” que canta Beyoncé. Supongo que lo hago porque, cuando cae alguien tan grande, nos llena de asimetrías, y con ellas, como él, tenemos que vivir.

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