Aquellas tardes de viernes comenzaba el tan ansiado fin de semana asomado al balcón de casa de mis padres, viendo a la gente pasar mientras escuchaba la radio en aquel WalkMan a pilas, uno de los muchos entretenimientos que nos buscábamos la juventud de mediados de los 90’s y eso que ya teníamos 4 canales de televisión en abierto, el doble que pocos años antes.

Por aquel entonces el local que había justo enfrente, y que aún continúa abierto, organizaba conciertos de manera habitual, y me encantaba ver los enormes carteles que pegaban en la puerta para anunciar a los grupos que actuaban cada semana.

Ya se escuchaba hablar por algunos círculos de una banda murciana que sonaba diferente, con una voz muy personal, con mucha energía, y allí estaba su cartel.

Wicky, el por entonces gerente del local, como empresario y músico apostaba por los directos de calidad, siendo uno de tantos que dio difusión en sus comienzos a la que, a día de hoy, es considerada como una de las mejores bandas de rock del país. Ellos son M-CLAN y hoy hablamos con su voz, Carlos Tarque.

Carlos González Tarque (Santiago de Chile 1969), cantante, compositor, escritor. Líder y fundador de la banda de rock M-Clan, un ARTISTA en mayúsculas.

Gerardo: Bienvenido y mil gracias por contestar a la llamada del Fénix. ¿Cómo prefieres, Carlos, o Tarque?

Tarque: Como quieras: Tarque, Carlos Tarque o Viceversa.

G: Ante todo, ¿cómo estás?, ¿cómo estás viviendo toda esta situación actual?

T: Bueno, estoy bien, bastante bien. De salud casi mejor que nunca, porque claro con tanto descanso, y tanto no salir, estoy casi más sano que nunca, en el sentido de relajación y eso. Estoy en Tudela, en casa de mi novia, porque me pilló el confinamiento por aquí y aquí me quedé para estar con ella y no moverme mucho, pero bastante bien dentro de todo lo que estamos viviendo, lo demás ya todo el mundo lo sabe.

G: Lo que tiene informarse y documentarse, naciste en Santiago de Chile pero criado en Murcia, ciudad que sé que luces con orgullo. ¿Te consideras a estas alturas murciano de pura cepa?

T: Pues mira, mis padres son gallegos, yo nací en Santiago de Chile y allí vivi solo 5 años, luego vivi en Galicia, en Madrid, luego pase en Murcia toda mi adolescencia y es donde más tiempo he vivido, pero ahora llevo veinte años en la Marina Alta de Alicante, en Denia, en Pedreguer. Murcia para mí es súper importante, mucho de mí esta ahí, pero no soy murciano, ni gallego… no te sabría decir, amo todos los sitios donde voy y Murcia para mi es un sitio súper importante, la llevo en el corazón, desde luego, pero no soy murciano.

G: Dicen que el artista nace, no se hace, ¿tú qué opinas?, ¿crees que has nacido para la música?

T: Pues no se, la verdad es que de pequeño me gustaba mucho. Con todos estos cambios de domicilio me obligaban a estar mucho tiempo en casa, porque cuando llegabas nuevo a una ciudad no tenías a esos amigos del barrio, entonces escuchaba mucho la radio y leía libros, mi padre vendía libros porque era representante.

Me gustó la música desde muy pequeño, también me gustaba mucho dibujar (de niño era más dibujante y pintor que músico), pero a cierta edad empecé a interesarme por la música y por el Rock. En mi caso, ni siquiera he sido un niño prodigio, ni tengo carrera musical, ni nada, simplemente me gusta mucho la música y al final se convirtió en mi oficio.

G: ¿Cómo y cuándo empiezas a tomar contacto con la música?, ¿llegaste a imaginar en algún momento lo que has conseguido a día de hoy?

T: Pues podríamos decir que fue cuando hice mi primer grupo, aunque desde los siete años me grababa cintas en casa con la radio y un micrófono, pero luego descubrí el Rock, a los AC/DC y grupos muy potentes. Empece con el Heavy Metal, con el Hard Rock, y todo esto. Mi primera banda la tuve a los quince años, se llamaba Lucifer Naciente y ahí empece a tener la sensación de que quería cantar. Quería ser músico, no de manera profesional al principio, (aunque siempre se sueña con eso), pero si hubo un momento a los dieciocho años en el que dije: “me gustaría ir por aquí…”, me dejé los estudios y empecé a tomármelo en serio, a ensayar y no a ir ahí a tomar litros de cerveza, tomármelo todo más en serio.

Cuando eres tan joven no tienes la proyección y la conciencia, porque eso te lo da la experiencia, es más fácil mirar atrás que mirar adelante, pero si que tenía claro que yo no quería hacer algo que no me gustara, al menos cuando eres un crio, te planteas: “¿la vida va a ser esto…? pues no“. Me veía y me sentía tan bien con grupos que dije: mientras pueda voy a intentarlo. Siempre sueñas con actuar en directo en grandes auditorios, yo me proyectaba así, pero todo como un sueño.

Álbum “Usar y tirar” de M-Clan

G: Viendo un documental sobre vosotros descubrí una faceta tuya que desconocía y que además tenemos en común, y es que has trabajado como Disc Jockey. ¿Qué recuerdas de aquello?, ¿qué otros trabajos tuviste hasta poder llegar a vivir exclusivamente de la música?

T: Bueno, en realidad iba a tres o cuatro garitos y ponía canciones. Me metía en la cabina con los CD’s que había allí y me ayudó a aprender más sobre música. Nosotros poníamos canciones no éramos DJ’s al uso ante ocho mil personas bailando y esperando a ver que cambio haces, solo era cuestión de poner canciones y si ponías alguna que no pegaba mucho nadie venía a abuchearte. Así aprendí mucho en bares de Murcia, por ejemplo en El Torreta, pero sobre todo pinchaba en Mazarrón, en un sitio llamado El Galipote, que era un garito grande de verano. Allí estaba toda la noche, poníamos Rock, poníamos de todo, poníamos la música del momento: Pop-Rock español, que me gustaba mucho ese concepto. De ahí M-Clan también ha tenido matices, no solo de Rock duro y de Rock sureño.

A ver, he trabajado en el campo, he sido camarero, repartidor de supermercado, en alarmas, todo ello muy poco tiempo. En un circo también trabajé haciendo chapuzas, pegando carteles. Trabajos que no te atan realmente, cosas temporales que dejaban espacio para poder dedicarte a la música.

G: ¿Cómo crees que hubiera sido todo si no te hubieras cruzado con Ricardo Ruipérez durante el servicio militar?. ¿Crees que M-Clan, originariamente Los Murciélagos y más tarde Murciélagos Clan, sería la banda que hoy todos conocemos?

T: Bueno, eso es como hablar del efecto mariposa. No sé. Yo iba encarado a hacer una banda. Cuando conocí a Ricardo ya tenía a Los Murciélagos con Santiago Campillo, de hecho a Ricardo le conocí antes, pero la banda la hicimos después. Yo tenía claro que iba a ir a por todas, pero es cierto que conocer a Ricardo unió dos fuerzas muy importantes. Ese entusiasmo nos lo transmitimos mutuamente e hizo que fuera imparable. Desde luego estoy agradecido de que así fuera.

G: Compositor y todo un mago llevando versiones de grandes temas a tu terreno. Prueba de ello otras de tus bandas como Rollers o Gran Cañón junto al mismísimo Leiva. ¿Crees que versionar grandes temas ayuda a mantenerlos vivos y mostrarlos a nuevas generaciones?

Hay que hacer música nueva, pero mirar al pasado a mí me encanta porque al final ahí está todo

Carlos Tarque

T: ¡Por supuesto!, soy fan de la música. Ahora estoy haciendo unos videos en Instagram tocando la guitarra, malamente, pero me lo paso bien y aprendo, y hay gente que me dice: “¡Que temazo!, no lo conocía”. Modestamente, creo que no estoy cumpliendo ninguna labor pedagógica, pero sí es cierto que mucha gente conocerá canciones que de otra forma no les hubiesen llegado. Al fin y al cabo es transmisión de cultura, de la música que a mí me gusta.

Antes era más normal que los grupos hicieran versiones. Las primeras canciones que hicieron Los Rolling Stones eran de Los Beatles, y estos hacían versiones de Chuck Berry… a mí en algún momento me han dicho: “vale ya de hacer versiones” y digo: ¿y por qué?, ¿qué tiene de malo hacer versiones?“. Hay quien dice que versionar es algo de segunda pero a mí me gusta mucho versionar a los clásicos. De hecho, cuando los discos se vendían y se anunciaban en televisión se reeditó un disco de la Steve Miller Band y puedo decir con la boca muy grande que fue gracias a que nosotros hicimos “Llamando a la Tierra“. El anuncio decía: “Conoces esta canción, pero no sabes de quién es”. Todo el mundo la conocía y es normal, a mí me ponen ahora un tema de los años cuarenta y lo redescubro. Hay que hacer música nueva, pero me encanta mirar al pasado, al final está todo ahí.

G: ¿Echas de menos algo de la etapa de conciertos en bares, pequeños locales?, poco público pero muy entregado, ¿o una vez que se conquistan los grandes escenarios es la meta final y el resto del camino se desvanece?

T: Pienso que sí puedes intentar no perder la conexión con ciertas cosas, aunque está claro que tocar en sitios grandes te reporta mucho.

Primero hay que poder estar ahí, porque quien puede tocar en sitios grandes es quien llena sitios grandes, pero la conexión con los sitios pequeños tiene un alma que no hay que perder, una cosa complementa la otra, no sabría como explicarte. Esta claro que tocar en un auditorio ante veinte mil personas es la hostia. La sensación de tener enfrente a esa masa de gente, que levantes la mano y que veinte mil personas la levanten contigo, es una sensación de poder y de energía muy potente, pero esa cercanía del bar también tiene una magia que en otros sitios no la encuentras. A mí me gustan las dos cosas, por eso también hago versiones para tocar en clubes. La música es música y hay que intentar que suene en todos lados.

G: Muchas de las grandes bandas tienen un punto de inflexión en el que todo cambia. En vuestro caso creo que habéis tenido varios, pero uno de ellos fue en 1999 con la ayuda de Alejo Stivel y el álbum “Usar y Tirar“. ¿Cómo recuerdas aquello?, ¿la fama os pilló por sorpresa?

T: El nacimiento de aquel álbum fue que Ricardo y yo decidimos llamar a Alejo Stivel para la producción de un nuevo trabajo, veníamos de hacer unos discos que nos gustaban mucho pero estábamos repitiendo una fórmula y queríamos llegar a más público, hacer música más diversa, no encorsetarnos en un sonido. Llamamos a Alejo y empezamos a trabajar y a abrir nuestra mente, eso hizo que llegáramos al gran público. Hubo a quien le pareció que el grupo se había vuelto muy comercial, y digo yo: “pues vale, sí, ¿qué tiene de malo?, ¿no vas a ser muestro fan nunca más?… lo siento mucho por ti”. Yo creo que comercialidad no significa menor calidad. Poder llegar a más gente no quiere decir que seas peor, creo que si no hubiéramos hecho aquello M-Clan hubiera dejado de existir, sin embargo veinte años después de aquello estamos aquí hablando.

G: De repente, una impecable versión de un clásico de la Steve Miller Band os catapulta a los primeros puestos en emisoras de radio, programas de televisión, giras de conciertos a gran escala. ¿Crees que fue el resultado de todo el trabajo y esfuerzo que llevabais cosechando durante años?, ¿fue una mezcla de talento y suerte?

T: Bueno, M-Clan existía ya, pero no existía para el gran público. El sector más rockero y los fans de los primero álbumes si conocían a M-Clan, pero el gran público no.

Llamando a la Tierra nos catapultó al gran público, nos puso número uno en ventas en las emisoras comerciales, esa es la realidad. A partir de ahí fue cuando comenzamos a lo grande, pero llevábamos mucho trabajo detrás, la gente que ya nos conocía decía: “vosotros os lo merecéis”. Llevábamos ya seis o siete años currando, no éramos un grupo nuevo que llega y pega el pelotazo, llevábamos años de furgonetas, de pasar penurias, de no ganar dinero y de estar en la cuerda floja, esa es la verdad.

G: Tenemos claro que no hay nada como hacer realmente lo que te gusta y disfrutarlo, pero paralelamente a esto, ¿cómo se lleva una gira como las que os encontrasteis a partir de 1999, entre conciertos, entrevistas, apariciones en los medios, etc.?

T: Nosotros tampoco tenemos giras como las de los años setenta en la que tenían que tocar todos los días, nosotros hacemos unas giras bastante cómodas, normalmente de jueves a sábado. Sí es cierto que en verano podemos hacer cuatro o cinco conciertos seguidos y es bastante agotador, pero intentamos no hacer más de cinco. Yo, por ejemplo, con la voz ya estoy “cascado”, y cada vez más. Además no duermes bien, si tienes que viajar a un sitio lejano duermes en una furgoneta, en realidad es cansado. Siempre pienso que nuestro trabajo se mide en horas fuera de tu casa, hay quien dice que vamos a tocar y curramos dos horas solamente, y yo le digo no, para este concierto he estado fuera de mi casa treinta y seis horas, que significa casi una semana de jornada laboral normal. A mí me encanta viajar, pero tiene su “otra parte”. Por ejemplo: Ricardo tiene familia e igual se tira sin verlos un montón de días. Una persona que curra en la oficina va y viene y todos los días, ve a su familia. Así que esto tiene sus peculiaridades y pagas su precio. Tu vida es mas inestable. Un año esta muy bien y luego te tiras otro año y medio sin tocar, y sin ingresos, etc.

Hay muchas cosas que se están viendo en estos días, ya no hablo de los artistas famosos que la gente dice: “estos artistas que piden ayudas y luego tienen casas y demás…”, y ¡ojo!, eso serán algunos, porque el noventa y cinco por ciento no tiene ni casa, viven en un piso, pagan su alquiler, viven al día. Es un trabajo, a veces, duro. En nuestro caso las giras son cómodas. Yo llevo veinticinco años y creo que me merezco ir en unas condiciones de calidad, ir en una buena furgoneta con conductor, que me lleven, que me traigan…, la verdad es que lo llevamos bien, a mí me gusta mucho.

G: ¿Qué opinas de la importancia que se da a la cultura, en concreto a la música, en nuestro país?. ¿Crees que ocupa el puesto que debería dentro de la educación de nuevas generaciones?

La cultura es educación, es historia y es futuro, es lo que hará que se nos recuerde en el futuro

Carlos tarque

T: Pues es una pregunta muy interesante. Yo pienso que a la cultura se le da importancia hasta que cuesta, todo el mundo aprecia mucho a los artistas, todo el mundo agradece mucho que estos días estemos exponiendo nuestros talentos en internet gratuitamente, pero en el momento en el que hay que hacer una inversión, o alguna ayuda para la cultura, entonces piensan que es una cosa de quinta, no de segunda, ni de tercera, que primero esta todo lo demás. Yo creo que tiene que cambiar “el chip”, ¿qué habría sido y que está siendo de este confinamiento y de toda esta situación, incluso de la vida normal, si no existiera la cultura?. Podemos hablar de cultura como entretenimiento, pero luego esta el hecho de que la cultura no solo es solo entretenimiento, la cultura es lo que dejaremos dentro de cincuenta años, lo que hará que se recuerde lo que hemos sido, porque cuando habla de un pueblo de hace cien años ¿de qué se habla? se habla de su historia, de su cultura, de los escritores, del legado que dejaron. Esa es la cultura, el legado no solamente de los artistas sino de toda la sociedad.

Parece que la economía es lo único que existe, cuando se habla de ella se habla de grandes firmas, de los bancos (bueno me estoy perdiendo un poco ), creo que hay que prestarle más atención a la cultura. La cultura es educación, es historia y es futuro, es lo que hará que se nos recuerde en el futuro.

Respeto de la educación, al no tener hijos no estoy directamente conectado, pero creo que se esta eliminando la asignatura de música de un montón de colegios, y la música, que es algo de consumo cotidiano, diario, y vital para mucha gente, resulta que no se tiene como asignatura principal pero si están asignaturas como por ejemplo: religión, aunque ahí ya no me quiero meter, no quiero ni entrar, pero hay otras asignaturas que son mucho menos importantes en la vida que la música, y ya no solo la música, creo que tenemos que cambiar “el chip” del niño que aprende flauta, no se trata de eso, se trata de enfocar la música y su historia, creo que eliminarla de la educación básica es sencillamente incomprensible. La creatividad es lo que hará que en el futuro tengamos ideas, porque si solamente estudiamos y memorizamos la historia, que es importantísima, pero solo memorizamos, al final vamos a ser robots, yo creo que estimular la creatividad es lo que hará que luego haya grandes empresarios y grandes ideas. Creo que hay que estimular la creatividad, que la gente no piense en cultura como entretenimiento y espectáculo, sino como algo que hará que se nos recuerde en el futuro y que seamos un país importante, ahora que está tan de moda este nacionalismo español, porque cuando tu vas a EEUU, o te vas a China y te hablan de España te hablan básicamente de Velazquez, de Picasso, de Almodovar, de Camarón… esos son los embajadores de España en el extranjero.

G: Recientemente M-Clan se toma un descanso y aparece “Tarque“, tu primer álbum en solitario. También publicaste un libro de poesía en 2010. ¿Qué más te queda por hacer?

T: Bueno, la verdad es que no estoy todo el día produciendo y haciendo canciones, no soy ese tipo de artista que está todo el rato creando. A mí me gusta mucho tener tiempo libre para poder vivir la vida. También pinto cuadros de manera un poco “amateur”. He vendido alguno para cuestiones benéficas.

Mi gira en solitario se acabó en enero en la Plaza de Toros de Murcia, junto a Los Zigarros. Ha sido una gran experiencia para mi porque es un disco en solitario volviendo un poco al rock clásico, que es de donde yo vengo, y ha sido un reencuentro con el Rock&Roll muy interesante. Ahora estamos a la espera de que vuelva la normalidad y ver como podemos enfocar lo nuevo que estamos preparando para M-Clan, que es un disco en acústico.

G: Y para finalizar doy paso a mis Bonus Questions: ¿un disco y una canción, favoritos, de tu cosecha?

T: “Calle sin luz”, del disco “Para no ver el final”.

G:¿Un concierto?

T: Cualquiera de las “Dos noches en el Price”

G: ¿Imaginas un mundo sin música?

T: No quiero imaginármelo, sería un mundo bastante peor. Creo que nadie tiene dudas acerca de esto, supongo que habrá alguien en el mundo que no le guste la música, porque de todo hay, pero todos tenemos claro que es bastante raro, hay mucha más gente que no le gusta el deporte que gente que no le gusta la música.

G: ¿Dónde te ves en 10 años?.

T: Bueno, espero que fuera de este confinamiento, cantado, con buena salud y pudiendo hacer conciertos y giras.

G: Gracias de nuevo Carlos por compartir un poco de tu vida y obra con los seguidores de Generación Fénix, esperamos poder seguir disfrutando de tu trabajo y sobre todo, de tu talento.

Añado, con tu permiso, una frase textual que me ha encantado sacada de tu biografía:

Con Carlos Tarque no hay trampa ni cartón, pero sí mucho corazón”.

¡Un Fuerte Abrazo!

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