Han pasado casi tres semanas desde que empezó el confinamiento, para muchos completo desde el primer día, otros han tenido la suerte de poder salir a trabajar, pero también la inseguridad y la incertidumbre al salir a trabajar, del contagio que acecha. Algunos vivirán en primera fila lo peor de estos días y tendrán sentimientos de frustración, tristeza, de un estrés sin precedentes en sus vidas, y el miedo, que no deja de advertirles.

De un modo u otro, las emociones van aflorando, lo que en la primera semana podía tomarse como un periodo de descanso o de vacaciones, pensando que sería un breve lapso de tiempo, se va prolongando y el encierro empieza a pasar factura: Irritabilidad, agotamiento, tristeza, aburrimiento, ansiedad, miedo… Emociones que pueden estar danzando entre unos y otros, en cada casa donde se comparte el confinamiento.

Soledad, angustia y sensación de vacío para muchos que viven solos, y a pesar de que estar solos no es un problema para ellos, la incapacidad de elegir, la falta de actividad, llega insidiosa, e iguala en emociones y sufrimientos.

Irritabilidad, agotamiento, tristeza, aburrimiento, ansiedad, miedo… Emociones que pueden estar danzando entre unos y otros, en cada casa donde se comparte el confinamiento.

La incertidumbre económica, y laboral, no ayuda, y socaba la fortaleza. También surgen la ira, la rabia, más impotencia, más frustración, la culpabilidad y el miedo… Añadiendo algo más de sal a esta receta que se está cocinando.

Y otros muchos, tendrán que lidiar con el dolor más grande, el dolor de la pérdida, el duelo de un ser querido, sin poder despedirse y sin poder velarle. Un duelo, que vivirán como injusto y sin sentido probablemente, pero que afrontarán.

El insomnio y la confusión, son parte del elenco de estragos que se dejarán caer en estos días y al que cualquiera está expuesto. En este sentido, la organización de horarios, y la gestión de las emociones será fundamental para descansar.

Y entre todo, los niños. Enérgicos, peculiares, emocionales, especiales, tranquilos, dormilones e insomnes…, todos dependerán, en gran medida, de lo que sus mayores sean capaces de brindarles. Los que exigen dedicación casi íntegra por su edad, y los que miran por la ventana esperando que vuelvan los días de pelota y carreras en el parque, todos necesitan expresar, a su modo, lo que también están viviendo, sintiendo…, y aún no le han puesto nombre. La comunicación será fundamental, con ellos y entre adultos.

¿Cómo lidiar con todas esas emociones, sensaciones y realidades que nos ha tocado vivir?

Me preguntan cómo hacer frente, ¿cómo lidiar con todas esas emociones, sensaciones y realidades que nos ha tocado vivir?.  No importa cuantas veces lo hayáis oído o leído, funcionan, y si no lo habéis hecho, es el momento de empezar:

Acepta la situación

La vida es incertidumbre y cambio, por mucho que nos resistamos. No pierdas el tiempo pensando en lo que has perdido, o lo que no puedes hacer. Enredarse en ¿por qué?, o ¿y si…?, no sirve de nada, solo para generar malestar.

Céntrate y disfruta de lo qué si tienes

Pareja, familia, amigos, y las pequeñas cosas de día a día. Un buen café, la sonrisa de esa persona que te hace feliz, leer, una peli en estos días de lluvia y casa, o el chocolate caliente mientras ves tu serie favorita. Ahora más que nunca, es el momento de hacer recuento de lo que de verdad importa, y de las satisfacciones de lo que no se compra, ni tiene artificios y sí, te hace feliz.

Aprovecha para hacer las cosas que tenías pendientes en casa

Haz una lista, y empieza. Todos tenemos esa lista de tareas pendientes que nunca abordamos porque hay muchas cosas que hacer fuera, pues ahora es tu momento.

Organízate y da un sentido a tus días y a las semanas

Que no se te escapen las horas. Establecer una rutina diaria te dará seguridad a ti y a los tuyos. Esto requiere establecer horarios, objetivos y tareas diarias, de trabajo, deberes, organización en casa, o de ocio. Estableced el reparto de tareas, y que esté visible para todos.

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Levántate y vístete

No te pases el día en pijama. Dúchate y ponte ropa, como más te guste, pero no te abandones. Haz que los demás también se vistan. Tu mente sentirá que empieza un nuevo día, con tareas y objetivos, y te mantendrás activo y motivado.

Expresa tus emociones

Habla, pide ayuda, permítete el llanto si lo necesitas. Esforzarse por estar bien es bueno, pero recuerda que no eres de hierro, que tienes derecho a sentir y a gestionar tus emociones, que es normal, que no estás solo en este proceso y hablar te ayudará. Igual, escucha a los tuyos, deja que expresen sus emociones y dales cariño cuando lo necesiten.

Haz ejercicio

Baila, salta, sube escaleras, o anda, no importa cómo sea el espacio, pero muévete, no pases el día en el sofá, no todo el día, tu cuerpo se resentirá y tu salud mental también.

Sé objetivo

No le eches más leña al fuego, puede que tu cerebro no distinga entre imaginación y realidad, y si imaginas futuros catastróficos sentirás ahora todas las emociones correspondientes a ese futurible. Así que sé objetivo, y céntrate en lo que estás haciendo en el momento, no más allá, y si puedes, disfrútalo.

Desconecta

De la información, de las redes, del WhatsApp que no deja de sonar. La infoxicación existe, el exceso de contenidos sin filtrar que acaba embotando y creando más angustia de la necesaria, ponle límites. Y disfruta el momento de dedicarte a tus cosas, sin más.

cifras coronavirus

Filtra la información

Trata de centrarte en los canales oficiales. Reducirás estrés y te limitarás a información veraz.

Define y redefine tu espacio

Si puedes hacer cambios en el mobiliario, cambios de lugar simplemente, es un ejercicio de creatividad que aporta sensaciones nuevas y te hará sentir bien. Y en cualquier caso, define tus espacios, que la habitación donde duermes no sea el espacio en que trabajas, que el espacio de trabajo, no sea el lugar de ocio.

Comparte los momentos buenos y esos gestos maravillosos que también están sucediendo, los tuyos y los de los demás. A través del balcón, de las redes, del teléfono, o por videoconferencia con tu ordenador, sigue en contacto con tu gente y tu comunidad.

Y sobretodo, no te olvides de dar las gracias,  y decir te quiero.

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