Nos debemos convertir en pioneros, aunque estemos en un camino repetido. Comprendamos desde la conversión de intereses, que se han de conjugar en primera persona y en positivo. Por ende, nos juntaremos cada día para compartir y extender la dicha.

No apaguemos, por favor, los fuegos que dan impulsos. No nos quedemos atrás. Figuremos con nutrientes que nos envíen a ese comienzo perpetuo que nos invita a inaugurarnos constantemente sin vueltas inútiles. Debemos fugarnos hacia el contento.

Ganemos esa partida que nos repara, que no sana con invitaciones a ser nosotros mismos en una singladura con bagaje saludable. Nos dispondremos sin intereses vacíos y fragmentadores.

Pongamos toda la voluntad del universo en que nuestro cuerpo funcione, y también nuestra mente, a la que hemos de atraer hacia el lado más hermoso. No nos resistamos a la evidencia de que opera lo bendito.

Transformemos las armas malditas en argumentos de consenso, de ayuda, de permanencia en el bando menos hostil. Podremos ser más y más joviales, si queremos, claro. Detengamos los nefastos propósitos, que siempre nos enredan en una falta de equilibrio.

Viajemos para dar con lo que sucede en firme, y saquemos el provecho de las razones, sean éstas objetivas o subjetivas. Las verdades han de entrelazarse para mitigar lo negativo y expandir lo magnífico, que no se ha de parar ante los caducos y tóxicos.

Podemos arrancar sensacionales aromas. Debemos seguir con dignidad y entusiasmo. No acampemos en un lugar estanco. El movimiento nos regala la demostración de quienes somos. Y tanto.

Share on Facebook
Facebook
Tweet about this on Twitter
Twitter
Pin on Pinterest
Pinterest
Share on Tumblr
Tumblr
Share on LinkedIn
Linkedin
Email this to someone
email
Si te ha gustado, compártelo en tus RRSS

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.