Fundadora y presidenta de la Asociación Juan de la Cierva Codorniu , Laura de la Cierva es una mujer en la que bien podría haberse reencarnado el ingeniero Juan de la Cierva, inventor del autogiro y su bisabuelo.

Luchadora que persigue su sueño, que no es otro, entre otros, que seguir los pasos de su antepasado y continuar con su legado culminando su obra, crear un autogiro de nueva generación del que su bisabuelo estará orgulloso, allí donde se encuentre.

Un torbellino de emociones con pensamientos que vuelan más rápido que sus propias palabras. Una mujer libre, valiente y aventurera, de las que rompen el molde, como en su día lo hicieron sus admiradas Cocó Chanel y la aviadora Amelia Earhart. Una de nuestras 8 mujeres Fénix 2020. Laura de la Cierva.

GFX.: Fiel heredera de los sueños del que fue tu bisabuelo, el ingeniero Juan de la Cierva, desde bien pequeñita ya mirabas al cielo, ¿cuéntanos en qué momento te diste cuenta de que tu vida iba a estar ligada a la aeronáutica y a mantener viva la memoria de tu bisabuelo?

Laura de la Cierva.: Desde pequeña he tenido una afición aeronáutica fuera de lo normal, gracias a todo lo que mi padre, Carlos, me contaba con una pasión extrema acerca del autogiro y de Juan de la Cierva.

Mi padre es piloto de parapente, y de varias aeronaves, y de pequeños nos llevaban a volar a distintos destinos. Además del parapente, vuelo a motor (paramotor), globo, caída libre etc., el mundo de la aeronáutica para mí, y para mis hermanos, siempre estuvo muy presente. De hecho mis profesores en el colegio me decían que era “la niña que siempre está en las nubes”…y yo pensaba: “de casta le viene al galgo“.

Posteriormente mi hermano Gonzalo se hizo azafato de vuelo y se fue al extranjero, me apasionaban todas las historias que me contaba, ¡especialmente las mas canallas! como soltar lacasitos en el avión en el que operaba al aterrizar desde la cola del avión y que todos los pasajeros veían correr por el pasillo (risas). De hecho conoció a su mujer también siendo azafata. 

Una vez terminé, o casi terminé, mis estudios en comunicación, periodismo, moda, estilismo y diseño de escenografía y vestuario para cine, teatro y televisión, coincidió con la crisis y la época de los “ninis” (ni estudian ni trabajan) y decidí hacerme azafata de vuelo, pero desgraciadamente mi nivel de inglés no era lo suficiente elevado. 

Hice las maletas y puse tierra de por medio y me fui, ni más ni menos, que a Sudáfrica, a Ciudad del Cabo…”Mi cabo”. 

Laura de la Cierva

Me fui para dos meses, y finalmente tras un amor y mil aventuras, con los consejos de mi tito Manolito, me quedé allí dos años. Lugar en el que nació Cocó Chanel. La niña que pintaba en las calles de África y un pez gordo observó y metió en la galería de arte más importante de la ciudad, siendo lo exótico. La artista de la calle a la que todos querían ver pintar y dibujar obras, llenar de claridad y positivismo. Ahí nace la idea que fue germen de mi blog “El síndrome de Cocó”. 

Un 11 de Julio de 2014, en su cumpleaños, le regalé un vuelo en autogiro y tomé mi bautismo de vuelo, al día siguiente ya estaba volando. 

El ingenio de mi bisabuelo, el ingeniero Juan de la Cierva, me fascinó desde bien pequeña y a raíz de eso no solo quise ser piloto, sino constructora de autogiros, tras una visita al Museo del Aire de Cuatro vientos de Madrid en la que quedé fascinada por el autogiro C-30. Es ahí cuando empieza mi hazaña: “El proyecto JUANITO C-30“, al ver que no tenía los medios para hacer ese autogiro histórico por economía, y problemas burocráticos, decidí construir mi autogiro, mi Juanito C-30.

A mi vuelta a España ya no quería ser azafata…, ¡quería ser piloto! gracias a mi padre. 

GFX.-¡Vaya historia!. Y enlazando con esto último que nos cuentas, dinos en qué consiste ese maravilloso “El Imagirario de Juanito” del que con tanta pasión y cariño hablas.


L.C.: La pequeña Laurita, la niña que vivía en las nubes, decide hacer juntar todos sus talentos, la moda, el arte, la ingenieria, la comunicación…todo ello en el aire.

El Imagirario de Juanito es un sueño hecho realidad con el que pretendo devolver a mi bisabuelo al cielo del que nunca debió bajar, a través de mi él está más vivo que nunca.

Tomé la valiente decisión de entregar mi vida a hacer que su vida y obra continuase a raíz de ese fatídico 9 de diciembre de 1936 donde perdió la vida, paradójicamente en un vuelo de línea regular. Retomé su testigo, y legado, con toda su esencia y fuerza.

GFX:. ¿Te consideras una mujer aventurera?

L.C:- ¡Los aventureros se quedan cortos a mi lado!, ¡si veo una piscina… me tiro!, ¡si veo un puente…me tiro!. Ni mas ni menos que el puente más alto del mundo, en Tsitsikama (Sudáfrica). Ese salto marcó el cambio de mi vida y mi nuevo rumbo, me descubrió mi “ubuntu.el ubuntu”, es un sentimiento interior con el que los Africanos denominan ese “algo” en el que una vez pones los pies en ese país tan especial, como es Sudáfrica, nunca jamás puedes desprenderte de ella, de su cultura, su gente y su esencia.  

Mi querida rosa de los vientos, como decimos en aviación, mi Protea de los vientos, eso que no nos hace perder el norte, ni el sur. La protea es una flor que nace y muere en Sudáfrica, cuando la sacas de allí se muere, es una flor única y muy especial con la que me siento directamente identificada.

GFX:-Formas parte de las 8 mujeres que este año distinguimos con la I Edición de los Premios Fénix 2020, que a causa de la pandemia se quedó a las puertas de celebrarse el pasado 12 de marzo, en Murcia, tierra a la que estás muy vinculada. Ese “Espíritu Fénix” caracteriza a las personas que luchan por sus metas, más allá de todos los escollos que se van encontrando por el camino, haciendo realidad sus sueños, independientemente de las veces que hayan caído y vuelto a levantarse. Para nosotros sí eres una mujer Fénix, y en tu caso, además, como el Ave Fénix levantas el vuelo…¿te sientes identificada con esta mención?

L.C.:- En primer lugar, quiero daros las gracias por ser parte de esta generación Mujer Fénix, es la mejor descripción que puedo encontrar para mi, para mi vida y para mi obra tanto personal, como sentimental, laboral.

¡Soy una mujer fénix!, un torbellino de sentimientos, de inquietud, siempre en la búsqueda de los buenos sentimientos, de los buenos presagios. Un huracán de emociones aunadas en un solo cuerpo lleno de fuerza y capaz de sobreponerse a todo escollo, a todo gigante siendo pequeñita, a toda montaña que se me ponga delante, porque la sobrevuelo sin miedo al barlovento, ni al sotavento, siempre con el motor a tope sin temer a la pérdida de revoluciones. 

El cielo es vida, no me importa lo que haya debajo, COCÓ SIEMPRE SABE VOLAR, en cualquier circunstancia.. como yo siempre digo: “Los locos…¡ni sueñan, ni vuelan”.

GFX:-Enamorada de los años 20, y en particular de la gran Coco Chanel, ¿Nos hablas del Sindrome de Chanel?

Mi historia y mis diálogos con Cocó Chanel comienzan el día de mi 18 cumpleaños cuando mi madrina, mejor dicho mi “Hada Madrina”, Chiqui, gran artista y persona, me regala el libro de Axel Madsen en el que habla de la vida de Cocó Chanel de forma magistral. Me enamoré de esa mujer que “desencorsetó” a la mujer poniéndole pantalones y llevándola al mundo actual con coraje y perseverancia. Ella no le temía a nada, hacia su moda de una forma increíble, sin complejos, sin medios, sin apoyo. Tuvo que apoyarse en sí misma sufriendo críticas y falta de credibilidad, ella creyó en sí misma, fue una visionaria que no vio dificultades, sino soluciones, al igual que Juanito de la Cierva, en otro sector, pero con la misma premisa de cambiar el mundo.

Una frase de Cocó que me llegó al corazón fue: “Si tú no cambias nada, nada cambiará”. Recuerdo con nostalgia esa frase que le dije a mi primer gran amor, Uge, en las playas de punta umbría (Huelva), mucho antes de conocerla. Le dije y le prometí, en un momento precioso bañándonos a las tantas de la mañana, al amanecer: “Yo cambiaré el mundo, mientras el mundo no me cambie a mi”. Dicho y hecho, sigo cumpliendo esa promesa, Uge se sentirá muy orgulloso de ver que esa niña de 16 años sigue en su empeño contra viento y marea.

De ese sentimiento surge “El Sindrome de Cocó”, un síndrome que nos lleva a cambiar el rumbo del mundo, elegantemente, con nuestro empeño y constancia, incluso cambiando el sentido horario y las agujas del reloj. Siempre creando.

Soy una de las pocas piloto que se sube a una aeronave con tacones. 

GFX:-Bonita historia. Laura, háblanos de tu niño… de “Juanito”. De su proceso de creación y del primer día que alzó el vuelo, imaginamos que sentiste todo un cúmulo de sensaciones, y que el primer pensamiento que te vino a la mente fue para tu bisabuelo, Juan de la Cierva.

L.C:-Hoy alzamos el vuelo. Después de seis años de duro trabajo. Mi empeño, el trabajo de mi equipo y de la Asociación Juan de la Cierva Codorniu, en especial a Antonio Sánchez, como constructor, la constancia y seguir soñando. Nos ponemos a los mandos de mi niño, Juanito C-30. Haremos y reviviremos la historia. Os lo contaré en directo. Mi niño que gateaba, ¡ya alza el vuelo!

GFX.- A parte de tu pasión por la aeronáutica, estás muy vinculada al mundo de la moda, de hecho hace poco te vimos en un reportaje precioso vestida por el gran diseñador Francis Montesinos. ¿Cómo surgió colaboración?

L.C:-Como ya te he comentado anteriormente, mi vida siempre ha estado muy ligado al mundo de la moda, el estilismo y la decoración. ¡Soy una de las pocas piloto que se sube a una aeronave con tacones!. 

El estilo, en todos los aspectos de mi vida, es esencial. De hecho, me han echado la bronca en varios campos de vuelo por “ir demasiado cuqui” (risas).

Juan de la Cierva Codorniu también fue criticado por ser “el señorito del aire”. Siempre elegante con su corbata, su sombrero, totalmente impecable. Es una línea que yo mantengo a rajatabla, por Cocó y por Juan. 

Moda y Arte en el aire. También me inspira mucho la gran aviadora Amelia Earhart, otra de mis musas. Primer mujer piloto de autogiro, elegante, aviadora, ¡unica!, que el día de su boda renunció a su luna de miel para irse a recorrer el mundo a mandos de un autogiro.

Con todo esto quiero decir que enamoré al grandísimo diseñador Francis Montesinos y a su compañero, José Vicente, que decidieron vestirme de princesa para surcar los cielos. Nunca olvidaré la frase: “Francis, tenemos una princesa que volará más alto si nosotros la vestimos”, a lo Cenicienta….!y así fue!. Un precioso sueño hecho realidad y del que todavía no he despertado, ni despertaré.

GFX: En septiembre organizas una exposición con artistas maravillosos, algunos de ellos murcianos, como Álvaro Peña y Fernando Saenz de Elorrieta. ¿Nos cuentas en qué va a consistir este evento?

Laura de la Cierva con su propio autogiro “Juanito C-30” en su primer día de vuelo.

L.C:-El imaginario de Juanito es su nombre. Una idea que creé en colaboración con el artista Petrus Borgia, persona a la que aprecio muchísimo. 

Dimos el pistoletazo de salida en una exposición preciosa en El Almudí (Murcia) gracias a la colaboración de mis compañeros y del Ayuntamiento de Murcia.

Este próximo 21 de septiembre, día del 125 cumpleaños de Juan de la Cierva, la presentamos ¡por todo lo alto! con la presentación oficial a nivel nacional de mi autogiro Juanito C-30 en la mayor galería de Arte de Europa, EST-ART SPACE, (Alcobendas, Madrid), gracias a Maite Masaur y Javier Montorcier, sus directores a los que adoro.

GFX:-A caballo entre Madrid y Murcia, aunque no eres mujer de echar raíces, más bien de surcar cielos ¿dónde te sientes más cómoda?

L.C:-Mi casa es el mundo, sin distinción de fronteras, razas, colores, normas ni prejuicios. De todo aprendo y en todo creo, siempre defendiendo mis ideales, siempre con una sonrisa, amor, paz y justicia. Nací para ser una ciudadana del mundo y el mundo me cuida. No tengo nidos, más que el aire.

GFX:-Para terminar, me gustaría que nos comentases cómo has vivido el confinamiento y todo lo que estamos pasando justo en el epicentro de la pandemia. 

L.C:-Han sido momentos muy duros. Vivo apenas a 200 metros del Hospital Gregorio Marañón, con la música de mi queridísimo recién fallecido Pau Donés del grupo Jarabe de Palo, y el ruido de la sirena de las ambulancias y llantos.

Lo he vivido con gran esperanza, junto a mi marido Antonio Soler, al que amo con todo mi corazón, y también con positivismo, recreando en mi “Jaula de oro”, gracias en gran parte a mis Mujeres Fénix 2020 y mis poetisas, “mundos sin escaleras” y mirando al mañana, algo que hemos vivido todos y cada uno de nosotros, cada uno en su medida y posibilidades.

Por supuesto ningún día han faltado esos aplausos a los equipos sanitarios, de alimentación, en especial a mi familia que se dedica al sector y no han dejado de trabajar un solo día, y a todas esas familias afectadas que tengo la mala suerte de tener muy cerca.

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