«VIVIR CON UN DUEÑO». Esa era la frase que Fidel repetía mentalmente en la sala de espera del hospital. Un eslogan, una marca, un vibrato que le acompañaba cada hora de sus días, cada minuto de esas horas. No en vano, el simple hecho de salir a media mañana para hacerse un reconocimiento médico de rutina le había costado la mirada atravesada del jefe y el compromiso de recuperar ese tiempo de trabajo en casa.

Un drama.

¡Pase el siguiente! –se oyó a través de la puerta abierta de la consulta.

El doctor rozaba los sesenta, aunque su eterna sonrisa le quitaba una década al menos.

Tienes el colesterol por las nubes, Fidel.

¿Colesterol? Pero si hago deporte y me cuido con las comidas, doctor.

Y también tienes 45 tacos.

Fidel arqueó las cejas, sin entender qué quería decir eso exactamente.

Mira, macho –continuó el médico desenfadadamente–, el cuerpo es una máquina perfecta más o menos hasta los 40. A partir de ese momento su funcionamiento es un poco más impredecible y todos estamos en esta vida como de prestado.

Lo que le faltaba. Una cuenta atrás. Una primera vista de la meta, sin apenas haber empezado a correr. Sin haber siquiera intentado ser guitarrista, que era lo que le hacía sentir vivo de verdad.

Algo hizo click. A la mierda con todo. ¿Cuántas vidas tiene uno?

En la misma consulta, ante la espléndida sonrisa del doctor, se prometió cambiar una letra del eslogan.

Una D por una S.

Dany Campos. Guionista y Realizador

Dany Campos. Guionista y Realizador

www.danycampos.com

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