Hoy no hablaré de Will Smith

Hoy hablaremos de los Oscar pero ¡no! , no pienso hablar de Will Smith y su bofetón a Chris Rock, ¡por supuesto que no!

No pienso dar mi opinión y decir que una persona que va de intelectual y dando consejos de inteligencia emocional no puede hacer eso. Recorrer un pasillo al más puro estilo John Wayne, subirse a un escenario con medio mundo (literalmente) mirándote, y soltar de esa manera alegre lo que comúnmente llamamos un soplamocos, bofetada, manotazo y luego te vayas a tu asiento como un cowboy del viejo oeste, oye no lo veo bien.

Tampoco por supuesto pienso criticar a la otra parte, y decir que se pasó de frenada y en el intento de ser gracioso acabo faltando el respeto de una manera muy desafortunada.
Como digo no pienso hablar de eso, pues también entiendo que en los monólogos hay una delgada línea que separa el humor inteligente del insulto fácil, así que no hoy no pienso hablar de ellos… aunque parece ser que algo he comentado.

Hoy estoy aquí para hablar de los Oscar, y en concreto el premio a la mejor película

¿Realmente se premia a la mejor película?… Siempre que acaban los premios me quedo con las mismas inquietudes en la cabeza, además de las otras muchas que ya llevo de serie, y es por eso que hoy las comparta con vosotros a ver si saco algo en claro.

¿Por qué los “blockbuster” o películas bombazo, o muy taquilleras, permitidme decirlo así ya que el castellano es un lenguaje realmente rico y no necesitamos meter anglicismos, son las que peores criticas obtienen, y a la inversa, películas con críticas extraordinarias son un fiasco en recaudación? Algo se me escapa.

Yo no sé vosotros, pero a decir verdad generalmente cuando veo las estrellas de las películas me doy cuenta de que algo falla, o soy muy bobo y no tengo ni idea de cine (que puede ser, no lo niego) o los críticos tratan de llevarnos la contra y premiar a las películas con peor recaudación.

Podréis pensar que estoy divagando como siempre o que sencillamente me lo estoy inventando, ¡pues no!, esta última semana me puse el gorro de Sherlock Holmes y la lupa, y comencé a investigar un poco en mi alocada teoría. Para mi sorpresa pude comprobar que estaba en lo cierto y que efectivamente algo falla, pues desde el año 2000 (tampoco he querido irme hasta la prehistoria) por poner un punto de origen, todas las ganadoras del Oscar a la mejor película, han resultado ser un fiasco en la taquilla.

Comenzaremos por una reciente, “Nomadland” (2020) que con una recaudación de 40 millones de dólares ha sido una de las ganadoras que peor caja ha hecho. Vale, me diréis que fue por la pandemia, bueno, puede ser, pero de todas formas dudo mucho que hubiera recaudado mucho más en condiciones diferentes.

Desde el año 2000, por poner un punto de origen, todas las ganadoras del Oscar a la mejor película, han resultado ser un fiasco en la taquilla.

Venga, sigamos, “La forma del agua” (2017): un cuento de hadas que con el telón de fondo de la guerra fría en donde una limpiadora sensible se enamora de una criatura acuática que se mantiene oculta en una instalación supersecreta a la cual pretende rescatar al estilo de “Liberad a Willy”, o el capítulo ese de los Simpson en que lisa libera un delfín y este le golpea en la cara al salir, bastante gracioso. Pero bueno a lo que íbamos este filme de nuevo fue un fiasco con apenas 190m de dólares. ¡Cierto!, quien los pillara pero realmente quedan muy lejos de los casi 3.000m de “Vengadores End Game.”

Retrocedamos un año antes, “Moonlight” quien no se acuerda del momento en que le dieron el Óscar a “La la land” y luego resultó que se habían equivocado y en realidad Moonlight era la vencedora. De todas formas y pese a ser elegida mejor película resulto ser otro fracaso mayúsculo en taquilla.

Saltemos ahora un poco, concretamente al 2011 con “The artist”, una película muda en pleno siglo XXI, vamos una tomadura de pelo bajo mi punto de vista, y si, la tuve que ver una vez y como digo, suficiente. Pero bueno, para gustos los colores, y como digo no soy crítico de cine y por mis gustos creo que estoy a años luz de serlo. Como decía, esta película con apenas 134 m de dólares en todo el mundo supuso otro fracaso más (está claro que a mí si me dan esos millones creo que me pondría bastante contento, pero una película ganadora del Óscar a mejor película resulta algo escaso).

Y ya por último, aunque podría seguir así todo el día, nos vamos al 2009 donde “En tierra hostil” se hizo con la estatuilla a la mejor película sin embargo a penas llego a recaudar 50 m de dólares en todo el mundo, poniendo una vez más de manifiesto mi teoría.

Entonces, una vez que vi que estaba en lo cierto traté de encontrar un poco de sentido a todo esto y pude comprobar que los críticos tienden a beneficiar a las producciones más débiles, por así decirlo, puesto que al ser premiadas les supone un importante impulso económico, algo que a las películas muy taquilleras, el ser galardonados con estos premios, apenas les supone estimulo alguno.

¿Es ético todo esto? A ver, yo entiendo que hay que ayudar siempre al más débil, por supuesto, pero no en detrimento de los demás. Me explico, es como si en la liga española yo quiero ayudar al colista puesto que tiene peor presupuesto y no le marcan ni al arcoíris. Ahora cambio las reglas y todas las semanas les voy a premiar con tres puntos. Pues no… lo siento, no obstante, como digo esta es mi humilde opinión y estaré abierto a críticas y sugerencias en mi correo electrónico, estecorreoesdecoña@notemolestesenescribir.com, donde estaré encantado de debatir con todo aquel que lo desee.

De nuevo muchas gracias por estar ahí y espero que os haya gustado este nuevo punto de vista de los Óscar.

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