Entrevista a Manuel España, cantante del grupo de los 80´s "La Guardia": "Como nunca hemos ido a la moda, pues nunca pasamos de moda"

hace 10 años · Actualizado hace 6 meses

Manuel España La Guardia

Dicen que los rockeros son inmortales y que su música difícilmente pasará desapercibida. Esa quizás sea la explicación de por qué, después de 30 años, las canciones de La Guardia sigan dejando huella en los recuerdos de millones de personas. Considerados como una de las formaciones más importantes de la historia del rock en este país, Manuel España y sus guardianes continúan al pie del cañón, sin abandonar la chupa de cuero y con la misma vitalidad de entonces. Para ellos, su mayor éxito es seguir viviendo de la música.

¿Por qué La Guardia abandonó al Cardenal Richelieu?

Comenzamos en la música siendo muy jovencitos, con 15 años, y quedábamos para ensayar después de la serie «Dartacan y los Tres Mosqueteros». Y como a nosotros siempre nos han gustado los villanos, decidimos entonces ponernos un nombre de malotes: «La Guardia del Cardenal Richelieu». Pero cuando vimos que a la gente le gustaba lo que hacíamos, acortamos el nombre y, visto lo visto, parece ser que nos trajo suerte dejar de lado al cardenal Richelieu (risas).

Una panda de amigos que componía sus propias canciones…

Éramos super prolíficos. Había veces que, sin exagerar, escribíamos un disco entero en un solo día y además lo grabábamos. Apenas teníamos vivencias, entonces lo que contábamos eran historias que nos inventábamos.

tumbado al borde de la luna

 

La Guardia de entonces nada tenía que ver con La Guardia que todos hemos conocido

Al principio éramos bastante góticos. Teníamos unas pintarras que alucinas. Recuerdo que nos poníamos ojeras, llevábamos gorra, con unos pelos tipo The Cure. Luego descubrimos el disco de un señor que se llamaba Ricky Skaggs que hacía country y entonces nos cortamos el pelo, nos dejamos tupé y empezamos a descubrir cuál era la música que nos gustaba de verdad. A partir de ahí ya empezamos a comprarnos las camisas de cuadros y de leñador y a hacer música vaquera.

¿Y cómo llega esa primera oportunidad?

Pues nos presentábamos a todos los concursos en los que el premio era grabar un disco. El primero que ganamos fue el de Fuengirola y nos dejaron grabar cuatro temas en un maxi. Nos sirvió para contactar con una discográfica que nos envió a Londres a grabar un LP que era «Noches como esta».

¡Pero si erais unos niños!

Al ser menores de edad mis padres eran los que firmaban los contratos discográficos y las autorizaciones para salir fuera de España. Ir a Londres fue una experiencia inolvidable. Allí aprendimos muchísimo. Desde entonces no he parado de hacer música y no creo que deje de hacerlo porque no puedo vivir sin soltar los sentimientos a través de una canción.  Cada cosa que me pasa, buena o mala, cojo la guitarra y me pongo a componer y aunque no lo grabe en ese momento, sí tengo claro en la mente lo que quiero hacer.

Entonces seguro que tendrás un cajón repleto de canciones

Como decía John Lennon: «una canción siempre es buena, si al día siguiente, cuando te despiertas, la recuerdas». Y eso es justo lo que hago. Voy componiendo canciones y si pasado un tiempo regresan a mi mente otra vez, esas son las que después saco en un disco. Siempre intento que todas las canciones tengan algo que contar. De hecho no me he equivocado mucho en los singles que he escogido siempre para La Guardia.

La Guardia directo

¿Y qué cuentan ahora tus canciones?

Los grandes del rock se inspiran mucho en el amor y en las relaciones personales. Aunque tenemos canciones reivindicativas también tenemos otras muchas que hablan de sentimientos. Es de valientes mostrar tu corazón a través de una canción por eso me parece más duro el “Love me tender” de Elvis que cualquier canción de ACDC.

El disco «Vámonos» fue un lanzamiento en la diana en toda regla y más aún el single «Mil calles llevan hacia ti».

Si te cuento la historia que encierra esa canción vas a alucinar…

¡Sorpréndeme!

¡Se la hice a mi abuela!. Todos los grupos de rock ensayaban en las cuevas de Granada y nosotros lo hacíamos en una especie de granero que mi abuela tenía en un barrio del Albayzín. Cogíamos la luz de la casa para enchufar las baterías y ensayábamos durante largas horas. ¡Hasta nos hacía la merienda! (risas). El intercambio era: nosotros ensayábamos y, de vez en cuando, ella se metía con el grupo a cantar y le acompañábamos con la música en un bolero, un tango… Estaba tan agradecido con mi abuela que un día, subiendo por el laberinto de calles del Albayzín, se me ocurrió dedicarle una canción.

¿Y la abuela qué dijo?

¡La abuela encantada! (risas). Luego tuvimos que versionar un tema que le gustaba mucho a ella y grabarlo en un disco. Siempre nos apoyó. Cuando comenzamos a hacer giras nos llamaba para ver qué tal estábamos y coleccionaba todas las revistas donde salíamos. Se convirtió en una gran fan y nos dio mucha fuerza.

¿Qué se siente entonces cuando un disco de oro llega a vuestras manos?

Pasamos de no tener para pagar un ensayo a ser un grupo que vendía 4 millones de discos fácilmente. Cuando íbamos a cualquier bar siempre estaba sonando nuestra música. Era brutal tener sonando en la radio 6 o 7 singles. Sin embargo, valoro mucho más ahora que, sin estar sonando tanto en radio, seguimos sacando discos y el público sigue siendo tan fiel como el de antes.

¿Y a qué crees que se debe esa fidelidad?

Tal vez la gente capta el hecho de que sea verdad lo que haces. Nosotros vamos vestidos por la calle tal y como nos puedes ver en un concierto: Paco con el sombrero, yo con la chupa de cuero... No vendemos una cosa que no existe. No somos un producto. También creo que el hecho de hacer canciones de apariencia simple, sin acordes complicados, eso también gusta muchísimo a la gente. Como nunca hemos ido a la moda, pues nunca pasamos de moda.

Tuvisteis una etapa de transición en la que nadie sabía de La Guardia ¿Qué pasó?

El mercado estaba un poco raro. Decidimos hacer un parón y dedicarnos a otro tipo de cosas. Después empecé a currar con el que para mí es uno de los mejores compositores de España, Toni Guerrero, y a hacer cosas con un grupo llamado Chamacos. Sacamos dos discos y un tercero que nunca vio la luz. Cuando vi que en los conciertos la gente seguía pidiendo que cantáramos canciones de La Guardia, tomamos la decisión de volver nuevamente a los escenarios. Fue entonces cuando sacamos el disco “Ahora”. Un acústico producido por Carlos Goñi.

Y fue ahí cuando Manuel abrió de nuevo sus cajones para desempolvar viejas canciones…

Pues mira, como tenía un puñado de canciones ya escritas, lo que hicimos fue un disco con los hits de La Guardia pero abríamos y cerrábamos con una canción nueva. A partir de ahí vinieron cuatro discos más.

«25 años no son nada» fue la excusa perfecta para reunir a un grupo de amigos y compartir grandes y divertidos momentos.

Queríamos celebrar nuestras bodas de plata. Invitamos a gente que, sin tener nada que ver con nosotros, interpretara las canciones de La Guardia. Eran artistas que nos gustaban mucho por su carisma, sus voces y por su forma de ser: Ariel Rot, Chenoa, Mikel Erentxun, Mari de Chambao, Raimundo Amador, Los Delinqüentes… Es un disco súper mágico porque la gente se volcó mucho con las canciones y quedaron versiones muy bonitas.

En esa grabación, Los Delinqüentes la liaron bien…

Eso fue muy divertido. ¡Tenias que haber visto la cara del productor! (risas). Fran Gude es bastante serio currando y le gusta que se respete la letra ¡no sabes hasta qué punto!. No deja que cambies una aguda por una llana. Y de repente entra «El Canijo» a cantar «La Nacional II» y en lugar de decir «tío Braulio», decía «el tío Bigotes» y como este cambio, muchos otros más. Al final, el productor permitió dejar el sello garrapatero en la canción aunque tuvo que frenar a «El Canijo» en otras cosas que quería hacer: por ejemplo, cambiar la palabra «cigarrillos» por «canutos» (risas).

Hacemos memoria de estos 30 años y muchas cosas sucedieron en el camino…

Hubieron momentos tristes como la muerte de nuestro compañero Juan Enrique  pero también vivimos cosas muy graciosas: desde no dejarnos pasar a nuestro propio concierto hasta encontrarnos a un puñado de fans en el armario de la habitación.

¡No puede ser!

¡Sí! Eso es lo más heavy que nos ha pasado. Recuerdo que estábamos alojados en un parador y al entrar a la habitación escuchamos unas risas y cual fue nuestra sorpresa que nos encontramos a un grupo de chicas escondidas en el armario con una cámara de vídeo para grabarnos.

Sois gente Fénix por los cuatro costados. Os habéis atrevido con todo y habéis lidiado con los vaivenes de la vida para llegar, más que a sobrevivir… a vivir.

Mejor descrito, imposible. Estamos viviendo de lo que nos gusta, de lo que siempre hemos soñado y me siento muy afortunado por ello. Llevamos 30 años haciendo música. Ha sido necesario escuchar lo que suena en cada momento, ver cómo han evolucionado los gustos del público para luego reinventarnos pero sin llegar a perder nunca nuestra esencia.

Y después de tanto tiempo ¿de dónde sacáis tanta vitalidad?...

La música te ayuda a mantener ese niño que todos llevamos dentro. A ser un poco Peter Pan. Sólo se es joven una vez, pero se puede ser inmaduro toda la vida.

Quizás por eso una prenda que nunca desaparece de tu ropero es la chupa de cuero

Yo creo que no. En todo caso, cambia el modelo. Todos los años sale una perfecta para mí y eso me va a buscar la ruina porque todo me lo gasto en zapatos, chupas y discos (risas).

¡Dicen que eres el Mick Jagger español!... Aunque yo discrepo en una cosa: tú eres mucho más guapo

Bueno… muchas gracias (risas). Me lo dicen por el corte de pelo, porque soy muy delgadito y porque me muevo mucho en el escenario. Que me digan eso es una pasada porque para mí es un Dios. Le he visto actuar en directo y es el indiscutible rey del rock. El alma siempre le sale por encima de la piel.

Manuel, sólo te puedo decir una cosa antes de despedirme y es que sigáis manteniendo esa estrella que os regaló tu abuela porque todavía os queda mucho por entregar al público

Jolín… Muchas gracias… Cosas como esta te hacen coger fuerza para subir con más ilusión a un escenario.

Que sepáis que Murcia os espera…

Tenemos  25 conciertos cerrados a día de hoy. El próximo será en Mallorca. Espero verte por allí.

¡Uy, me pilla un poco lejos pero igual me animo a hacer las maletas! (risas).

En Murcia siempre hemos tenido un público muy fiel así que seguro que nos veremos…

¡Pues te aseguro que no bajaré la guardia!

Ana Belén García

Hoy en GENERACION FENIX hemos tenido el gusto de entrevistar a MANUEL ESPAÑA uno de los grandes del panorama musical de nuestro país, al frente de una de las míticas bandas de la MUSICA DE LOS 80, LA GUARDIA, si bien comenzó a tocar la guitarra española a los seis años y a los nueve ya componía por bulerías, soleares y demás palos flamencos, comenzando a estudiar en GRANADA en su conservatorio de música, MANUEL ESPAÑA ha sido desde finales de los setenta y ochenta uno de los indispensables de la MOVIDA DE LOS OCHENTA, MANUEL ESPAÑA bebió de las fuentes de grupos como Los Brincos, Burning Trastos y Tequila, y en 1982 formó junto a ENRIQUE MORENO y CARLOS GILABERT su primera banda profesional LA GUARDIA, aunque en origen se llamaron LA GUARDIA DEL CARDENAL RICHELIEU, realizando su primera maqueta fichados por un sello independiente  llamado LA SEPULVEDANA donde  los padres de MANUEL ESPAÑA tuvieron que firmar el contrato. En 1985 a la GUARDIA con MANUEL ESPAÑA  a la cabeza le vino el premio del certamen de ROCK de FUENGIRLOLA donde grabaron su primer trabajo como LA GUARDIA y al año siguiente MANUEL ESPAÑA y sus compañeros grabaron su primer LP en Londres, NOCHES COMO ESTA, luego vinieron otros éxitos de LA GUARDIA como CUANDO BRILLE EL SOL o MIL CALLES LLEVAN HACIA TI entre otros.

 

 

 

 

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