Mi primera impresión al ver a la pareja –que debía estar en los cuarenta y muchos– es que me parecía demasiado mayor para tener un bebé. El hombre, en un arrebato colérico, gritó a la mujer algo imperceptible para mí, debido a la distancia. Luego zarandeó el carrito y acabó sacando al bebé. La mujer trató de recuperar al niño pero su desventaja física le impidió frenar al hombre, que lanzó al bebé al suelo con todas sus fuerzas.
Me quedé helado. La mujer se arrodilló y cogió al bebé, que no había emitido ningún gemido de dolor, ningún llanto. Pensé que había muerto en el acto. El hombre agarró a la mujer y al bebé y se los llevó del lugar.
Pensé que llamar a la policía sería lo conveniente, pero no tenía batería en el móvil y tampoco quería perder de vista a ese animal por temor a que la agrediera salvajemente también a ella.

Los seguí.

Entraron en un adosado de clase media-alta. Enseguida me asomé por la ventana de la planta baja y mi estupor aumentó exponencialmente al ver repartidos por el salón de la casa al menos otros siete bebés. Todos inmóviles.

Alcancé a ver una caja con la marca Reborn Babies. ¡Eran unos muñecos extraordinariamente realistas! Deduje que la mujer estaba jugando compulsivamente a ser madre con unos objetos dramáticamente sofisticados.

Me fui imbuido en un agrio estado anímico. Ya en casa, decidí olvidarlo todo jugando una emocionante partida de «Call of duty».

Dany Campos. Guionista y Realizador

Dany Campos. Guionista y Realizador

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